
Umbilicus urbis Romae hodie |
Inscripción funeraria con las siglas D.M.S "consagrado a los dioses manes" |
El espíritu del hombre después que ha salido del cuerpo pasa a ser o se trasforma en una especie de demonio que los antiguos latinos llamaban lemures. Las almas de aquellos difuntos que habían sido buenos y tenían cuidado y vigilancia sobre la suerte de sus descendientes, se llamaban lares familiares pero las de aquellos otros inquietos, turbulentos y maléficos que espantaban los hombres con apariciones nocturnas se llamaban larvas y cuando se ignoraba la suerte que le había cabido al alma de un difunto, es decir, que no se sabía si había sido trasformada en lar o en larva, entonces las llamaban manes.
Festo, añade que el mundo subterráneo consagrado a los dioses manes estaba cerrado por una piedra, llamada lapis manalis
-Se desconoce por completo el ritual que se celebraba. Únicamente contamos con un comentario de la III Bucólica de Virgilio conservado en un manuscrito del siglo X en la biblioteca de Berna (scholia Bernensia). El escolio se hace a los versos 104-105 en los que Dametas pregunta a Menalcas:
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Altar funerario. s. II d C. |
- Ausencia de la notación de las festividades en los calendarios. No aparece señalada en los calendarios como los Fasti Antiates del 80 a C. en los tres días del mundus patet son comitiales C y por lo tanto hábiles para asuntos públicos, al igual que en los calendarios posteriores de Philocalus (354 d C.) o Polemio Silvio (448).
El ambiente misterioso y lúgubre de ese día lo podemos sentir al escuchar la música de URNA que intenta evocar el día en el que los espíritus pueden vagar por el mundo de los vivos con sus inquietantes melodías Mundus Patet, Lemuria...
Y también al leer un verso de Horacio, Odas, I, IV, que nos recuerda esta celebración de Mundus patet.