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diumenge, 17 de gener del 2016

Ancillae ab ornamentis

Museo del Bardo en Túnez

En este mosaico de las termas de Shidi Ghrib se describe el aseo de una matrona romana ayudada por dos esclavas. Una le sujeta el espejo mientras la otra le acerca el cofre de las joyas. A ambos lados aparecen más objetos relacionados con el arreglo femenino: las sandalias, una pieza de tela en una caja, una jarra, perfumes,...

En las grandes casas romanas, el cuidado de los muebles y objetos que se encontraban en su interior era confiado a un siervo llamado atriensis, una especie de mayordomo a cuyas órdenes se encontraban un cierto número de esclavos inferiores.  Vamos a centrarnos en aquellos más vinculados a las mujeres y las joyas.

Plauto en su obra Trinumus, 251 hace una relación de algunos de los siervos que forman parte del séquito de una mujer

 Ducitur familia tota, vestiplica, unctor, auri custos, flabelliferae, sandaligerulae, cantrices cistellatrices...

Se trae consigo la casa entera, la doncella, el masajista, el que guarda las joyas, las que llevan los abanicos, las sandalias, las cantantes y las portadoras de los cofres...



El siervo encargado de custodiar las joyas se llama en este fragmento auri custos pero también se le designaba como servus/ ancilla ab ornamentis o ad margarita, cuando se centraba en el cuidado de las perlas. Es comprensible que se dedicara un esclavo al cuidado de las perlas exclusivamente porque eran muy caras y constituían una parte importante del patrimonio familiar.
Conocemos algunos nombres de esclavos encargados de las joyas cuyas inscripciones se han hallado en Roma


  • ad margarita

CIL VI,07884

Phoebo Marciae / Maxsimi(!) ad margarita / et Arescusae vicariae / eius / [Cl]ymenus colega

A Febo, encargado de las joyas de Marcia y a su vicaria Arescusa. 
Su compañero Climeno

 CIL VI 9543


 C(aius) Clodius Fausti l(ibertus) / Felix ad marg(arita) / C(aius) Clodius Phoebi l(ibertus) / Bathyllus


Cayo Clodio Félix liberto de Fausto encargado de las joyas
Cayo Clodio Batilo liberto de Febo



  • ab ornamentis

Columbario de libertos de Livia Augusta


En el llamado columbario de libertos y siervos de Livia Augusta, hallado en la Via Appia y hoy desaparecido, se encontraron un número considerable de nichos cuyas pequeñas inscripciones se hallan en los Museos Capitolinos. Entre ellas vemos los testimonios de las existencias de esclavos o libertos de la familia imperial que fueron esclavos ab ornamentis








D(is) M(anibus) / T(iti) Fl(avi) Aug(usti) lib(erti) / Parthenopaei / Poppeani, eunuchi / ab ornamentis, / vix(it) ann(is) LXXV, / T(itus) Fl(avius) Nicephorus / lib(ertus) patrono sanc/tissimo et pientis(simo) / bene merenti / fecit.



A  los dioses manes de Tito Flavio liberto de Augusto, Parthenopeo Popeano, eunuco encargado de las joyas, que vivió 75 años. Tito Flavio Nicéforo liberto lo hizo para  su santísimo y piadosísimo patrono  que bien lo merecía.


  • Las ancillae ornatrices auriculae, según algunos autores serían aquellas que cuidan de las orejas de sus señoras, tanto desde un punto de vista estético, procurándoles los pendientes más adecuados a su naturaleza y gusto, como médico, ya que debido al peso de algunos de ellos los lóbulos de la orejas se abrían o los agujeros se rasgaban y era necesario hacer lo que Celso nos cuenta en  De Medicina, VII, cap. 8


Si alguien se avergüenza de tener las orejas perforadas, basta con pasar rápidamente en la abertura una aguja caliente para ulcerar ligeramente los bordes; Se consigue lo mismo con la ayuda de un ungüento caústico, se limpia inmediatamente la herida y a continuación llenar el vacío con una cicatriz. Si se trata de una gran abertura, como se observa en los que llevan aros muy pesados, es necesario completar la división del lóbulo de la oreja, rebajar con instrumental adecuado los bordes superiores de la división, poner la sutura y emplear aglutinantes.



  •  También encontramos trabajos muy especializados entre los esclavos y libertos de Livia como es el caso de los aurifices, orfebres:


CIL VI 3927 Museos Capitolinos

Zeuxis Liviae l(ibertus) / aurifex / Rufa Terti l(iberta)

Zeuxis, liberto de Livia, orfebre. Rufa, liberta de Tertius.




Salutem plurimam!

diumenge, 7 de juny del 2015

Inaures feminarum, pendientes de mujeres en Roma

Los pendientes en latín son inaures, palabra que san Isidoro explica en sus Etimologías 

Llamados así por los agujeros de los lóbulos de las orejas, de las que cuelgan los preciosos ramos de las perlas


Etimológicamente Ernout- Meillet nos señala que se trata de una palabra compuesta de la preposición in, en,  y el sustantivo auris,  oreja, y de ahí su significado es decir, lo que está en la oreja, y remite al término griego  ἐνώτιον.

La moda de perforar las orejas para llevar un anillo de metal llega de Oriente, donde llevan pendientes tanto hombres como mujeres  según Plinio en Historia natural XI, 50 . El tema de los pendientes masculinos los trataremos en otro post).

La evolución en líneas generales de los pendientes sería:


1. En Oriente los pendientes eran al principio simples espirales que a veces terminaban con la cabeza de un león o de otro animal, posteriormente se les añaden colgantes que imitan objetos naturales, cestas, pájaros, alcanzando una gran complejidad como se puede apreciar en las joyas de Troya.

Sophia Schliemann con el tesoro de Príamo
2. Hacia el siglo V a C. bajo la influencia del arte helénico los pendientes vuelven a unas menores dimensiones con pequeños colgantes.

3. En época helenística y greco-romana  se vuelve a las formas complejas con cadenitas y colgantes con motivos pintorescos de todo tipo, pájaros, amorcillos, animales,... 

4. En época romana adquieren gran importancia las piedras preciosas y las perlas como elemento principal de los pendientes

5. En el bajo imperio romano, las joyas son de espectacular riqueza tanto por las piedras preciosas que contienen como por  su tamaño y longitud de colgantes.


Vamos a centrarnos en los pendientes en época romana que como ya hemos dicho tienen como característica destacada el uso de perlas y piedras preciosas, principalmente esmeraldas y amatistas. A las matronas romanas les gustaba llevarlas por sus cualidades simbólicas, las perlas para aumentar la felicidad, la esmeralda para mejorar la fertilidad y las amatistas para evitar la embriaguez.


Formados por un aro y un apéndice que se llamaba stalagmium por su forma de colgante alargado con piedra o perla semejante a una gota. Era muy frecuente de manera que se usa el término stalagmia, como equivalente a pendientes, inaures.

Festo , sub voce, stalagmium: 
Ex aure ejus stalagmium domi habeo. 

Tengo en casa el pendiente de su oreja


Y Plauto en su comedia Los Gemelos III, 3, 18
— Ay, Menecmo mío de mi alma, anda, encárgame unos pendientes de cuatro dracmas de peso, unos colgantes de bolitas, que me alegre yo de verte cuando vengas a nuestra casa. 


La perla, margarita, se vuelve imprescindible en los pendientes y se convierte en símbolo de riqueza, Horacio Epodos VIII, 13




Sé feliz, que triunfales estatuas 
encabecen tu cortejo fúnebre
y que no hay mujer casada que se pueda pasear
rebosante de perlas más hermosas

Además de margarita a las perlas que son especialmente redondas se las llama por metonimia baca, baya, "fruto redondo de cualquier árbol", o bien, unio, cebolla, perla de gran tamaño. Según Plinio, Naturalis Historia IX, 56 el nombre de uniones les viene de que no hay dos iguales, sino que cada una es única.

nulli duo reperiuntur indiscreti; unde nomen unionum romanae scilicet imposuere deliciae


Las uniones más impresionantes pertenecieron a Cleopatra, que según nos cuenta Plinio en Naturalis Historia IX 112, en una apuesta con Marco Antonio para demostrarle que podía consumir diez millones de sestercios en una cena consumió una perla en vinagre. La otra  fue cortada por la mitad para adornar a la Venus del Panteón.  A estas perlas semiesféricas con un lado plano se les llamaba tympana , Plinio op.cit IX, 55

Los elenchi, son los pendientes que llevan perlas en forma de pera o de alabastra, recipientes para perfumes. Se podían poner dos o tres en cada oreja y al chocar las perlas entre sí producían un sonido que les valió el nombre de crotalia y eran considerados como los lictores de las mujeres ricas pues el tintineo de las perlas anunciaba su presencia. Lictorem feminae in publico unionem esse. (Plinio, op.cit).


Homero al describir el arreglo de la diosa Juno Ilíada, XIV, 183 nos habla de unos pendientes a los que llama triglena

y colgó de las perforadas orejas unos pendientes de tres piedras preciosas grandes como ojos, espléndidas de gracioso brillo

Se consideran los mismos que en latín llamaban tribacca, es decir que están formados por tres perlas de gran tamaño unidas en una montura de oro o bien con tres colgantes.


Según Julio Pólux,en su Onomasticon existían muchos más tipos de pendientes. Algunos de ellos eran:


Callaica, según san Isidoro los grandes pendientes que llevan esmeraldas.

Botrydia, tienen como adorno pequeños granos de uva.

Hélices , aquellos pendientes en cuyo colgante hay un hilo de oro enrollado en espiral.



Bullae, por su semejanza a las burbujas de agua, por su forma y ligereza. Se han encontrado muchos en Pompeya de gran tamaño, semiesféricos hechos con una finísima lámina de oro.



















El peso de los pendientes era en ocasiones considerable de manera que el lóbulo de las orejas se alargaba.  Juvenal en Sátiras, VI, 459:


No hay nada que no se consienta la mujer a sí misma, nada considera indecente, cuando pone verdes gemas alrededor de su cuello y cuando cuelga de sus orejas estiradas enormes zarcillos.


Y lo mismo opina Séneca VII 9, 4 

Veo uniones de piedras preciosas, que ya no basta una para cada oreja; porque como las tienen ejercitadas a sufrir carga, juntan unas piedras con otras y después les sobreponen otras. ¿No bastaba que la mujeril locura hubiera rendido tanto los hombres, sin que llegaran a colgar de cada oreja dos o tres patrimonios?

De estos pesados pendientes de oro y piedras preciosos el precio era tan alto que hacía peligrar la fortuna de las familias. Así nos lo cuenta  Petronio en Satiticón, 67, dando una cruel solución para este problema




Escintila desata de su cuello una cazoleta de oro y saca dos pendientes que enseña a Fortunata.
-Gracias a la generosidad de mi marido, dice, ninguna los tiene más hermosos.
-Pardiez, dice Habinas (su marido), ¿no me has arruinado tú comprando esas fruslerías de vidrio? Ciertamente, si tengo una hija, haré que le corten las orejas. 



Salutem plurimam