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diumenge, 15 de febrer del 2015

Un gran epitafio para una gran mujer


En estos días se celebraban en la antigua Roma las fiestas en honor de los difuntos, Parentalia, Feralia y Carístia, pero también las Lupercalia, fiestas de fertilidad y purificación que nos han llegado transformadas por el cristianismo en la fiesta de San Valentín y el día de los enamorados.
Para aunar ambas celebraciones vamos a presentar el epitafio sepulcral de una esposa ejemplar llamado laudatio Turiae. Se trata de la inscripción más extensa que se ha conservado (unas 180 líneas) que es en realidad una laudatio funebris, o elogio fúnebreescrita por el esposo de la fallecida  en su honor.
La laudatio era un género literario muy del gusto de la aristocracia senatorial romana que a la muerte de todo hombre público le dedicaba un elogio fúnebre en su funeral y que en ocasiones se escribía en piedra.



Las dos placas de mármol que lo formaban con un peso de unas tres toneladas se han conservado parcialmente en diferentes fragmentos que han ido apareciendo en distintos lugares de Roma desde el siglo XVII. 
Entre los trozos que faltan está el principio de la inscripción en el que aparecerían los nombres de la esposa y del dedicante, su marido. La hipótesis más difundida, aunque actualmente está muy cuestionada es la que identifica este matrimonio de la inscripción con el cónsul Quinto Lucrecio Vespillo y su esposa Turia cuyas vidas guardan cierto paralelismo con lo narrado en el epitafio según  Valerio Máximo, Apiano y Dión Casio.

El texto completo con comentarios y traducción lo encontraréis en en este enlace

Sean quienes sean este matrimonio sabemos que disfrutó de su vida en común durante cuarenta años y pasó unos años de grandes sufrimientos por la convulsa situación política debido a la guerra civil entre César y Pompeyo (49 a C.) y a las proscripciones de los partidarios de Pompeyo (43 a C.) que hizo que la esposa pusiera en peligro su vida al mantener oculto a su esposo en la casa, a esto hay que añadir otras desgracias que les afectaron como el asesinato de los padres de ella, y la lucha por recuperar el patrimonio familiar.

Cuando se restablece la paz, logran la felicidad en su matrimonio que no es completa por la ausencia de hijos. Ante este hecho la propia esposa sugiere el divorcio para que su marido pueda formar una familia con otra mujer, mientras ella se encargaría de cuidar a los niños, lo que demuestra la generosidad de la mujer hacia su esposo. En casos de infertilidad era muy frecuente esta práctica del divorcio, pero era planteada por el esposo no la propia mujer.
A la propuesta el marido reacciona de forma colérica tal como leemos ¿ser tú capaz de concebir algo que me impediría, estando aún vivo, seguir teniéndote como esposa, después de haberme sido tan fiel cuando estaba casi muerto?



La muerte de la esposa rompe la concordia establecida en esta pareja y las palabras que él le dedica están llenas de amor, respeto y veneración. El final de la laudatio dice, siguiendo la traducción de Robles y Torres, Epitafio de una esposa ejemplar, 2002:

Me tomaste la delantera en la muerte. Has hecho que me tocara a mí el duelo por tu ausencia y has dejado en soledad a un marido sin hijos. Por mi parte, plegaré mis opiniones a tus criterios y seguiré tus advertencias.

Que todos tus consejos y recomendaciones cedan el puesto a los elogios que te dedico, para que me sirvan de consuelo y no añore demasiado lo que he entregado a la inmortalidad y al perpetuo recuerdo.

Tu vida no habrá sido infecunda para mí. Confortado al pensar en el buen recuerdo que has dejado y aleccionado por tu ejemplo, resistiré a la Fortuna que no me ha despojado del todo, cuando permite que mis elogios sirvan para acrecentar tu fama. Pero la paz de tu existencia la he perdido al morir tú y, si recuerdo cuán previsora y defensora fuiste en mis peligros, quedo roto por la desgracia y no puedo mantener lo prometido.

El dolor natural arranca las fuerzas a mi entereza. Me hundo en la pena y no puedo hallar mi equilibrio ni en el dolor ni en el miedo que me aflijen: al recordar mis desventuras del pasado y prever el futuro que me aguarda, pierdo toda esperanza. Privado de tu protección tan grande y no pudiendo apartar mi mente  de tu recuerdo, no me veo ahora con fuerzas suficientes para sobrellevar esto, sino más bien destinado a la nostalgia y el llanto.

Para acabar mi discurso, diré que tú te lo mereciste todo, pero que no estuvo en mi mano dártelo todo. Tengo por ley tus mandatos y lo que aún pueda hacer por ti, lo cumpliré.

Que tus manes te concedan y descanso y te guarden en él.



diumenge, 9 de febrer del 2014

Inicio de las Parentalia

C. Hölscher
En el calendario de Filócalo del siglo IV d. C y en el de Polemio Silvio del siglo V, aparece en los idus de febrero (13 de febrero) mencionada la ceremonia de la Parentatio: VIRGO VESTA PARENTAT,; PARENTATIO TUMULORUM INCIPIT. En ella la Virgo Vestalis Maxima o las vestales  hacían una parentatio, es decir, un sacrificio en honor de los parientes fallecidos que marcaba el principio de las Parentalia, fiestas privadas que no aparecen marcadas en el calendario republicano y que duraban hasta el día 21 de febrero, jornada de las Feralia.

El sacrificio debía ser hecho por las vestales en favor de la comunidad y en memoria de sus antepasados, pero ¿quiénes eran esos antepasados de las sacerdotisas? 


Una posible respuesta se puede obtener del lugar en el que se realizaba esta ceremonia:


I. La opinión más generalizada, siguiendo a Dioniso de Halicarnaso II, 40 nos habla de la tumba de Tarpeya, y el monumento conmemorativo en el que hacían las libaciones. 

Ya que donde cayó es honrada con un monumento y ocupa la colina más sagrada de la ciudad, y los romanos cada año le ofrecen libaciones (digo lo que Pisón escribe). Pero si ella hubiera muerto entregando su patria a los enemigos no es lógico que recibiera honores ni de los traicionados ni de los que la mataron, sino que si hubiera quedado algo de su cuerpo, con el tiempo se habría desenterrado y arrojado fuera para infundir miedo y hacer desistir a quienes fuesen a hacer lo mismo. Pero sobre ello que cada cual opine lo que quiera.


¿Quién era Tarpeya? ¿fue traidora  o defensora de Roma? Las fuentes clásicas no se ponen de acuerdo.  Tito Livio nos da diferentes versiones


Espurio Tarpeyo estaba al frente de la ciudadela de Roma. Su hija, una vestal, es sobornada por el oro de Tacio para que deje entrar en la ciudadela a unos hombres armados -ella había salido casualmente fuera de las murallas a buscar agua para las ceremonias del culto-. Cuando entraron, la hicieron morir aplastándola con sus armas, bien para dar la impresión de que la ciudadela había sido tomada por la fuerza, o bien para dejar sentado el precedente de que los traidores en ningún caso podrían confiar en los compromisos. La leyenda añade que los sabinos llevaban, ordinariamente, brazaletes de oro de gran peso en el brazo izquierdo y anillos de gran belleza con joyas engastadas, y que habían apalabrado con ella «lo que llevaban en la mano izquierda»: por eso echaron sobre ella los escudos, en vez de darle las alhajas de oro. Hay quien dice que ella, basándose en el acuerdo de entregar lo que había en la mano izquierda, pidió expresamente las armas y, al sospechar que les tendía una trampa, la hicieron morir con su propia recompensa.


Coinciden la mayoría de los autores en que Tarpeya que traiciona a su pueblo llevada por la ambición del oro de los sabinos o por el amor hacia Tito Tacio, era una de las primeras vestales de Roma, y por lo tanto era una de sus antepasadas.


II. Plutarco nos da otra ubicación al hablarnos de unas ceremonias fúnebres realizadas por los sacerdotes y el pontifex maximus, y quizá las vestales en el campus sceleratus, junto a la Porta Collina, lugar en el que eran enterradas vivas las sacerdotisas que habían perdido la virginidad.


El terrible castigo lo cuenta Plutarco en  Numa, X, I


En cambio, la que mancilla su virginidad es enterrada viva, junto a la puerta que se llama Colina (en la que hay, a la parte interior de la ciudad, una elevación de tierra que se extiende por delante), que significa montículo en el idioma de los latinos. Allí se prepara una habitación subterránea de escasas dimensiones, con una bajada desde arriba. Dentro de ella se encuentra una cama vestida, una antorcha ardiendo, y unos pocos alimentos de los que son indispensables para la vida, a saber: pan, agua en un cántaro, leche y aceite; como si tuvieran por sacrílego que muera de hambre una persona consagrada a los más importantes ministerios. Tras introducir en una litera a la condenada, cubriéndola desde fuera. y cerrándola totalmente con correas, de modo que no se pueda oír ninguna voz, la transportan a través de la plaza. Todos se apartan en silencio y la acompañan calladamente, llenos de impresionante tristeza. No existe otro espectáculo más sobrecogedor, ni la ciudad vive ningún día más triste que aquél. Cuando llega la litera hasta el lugar, los asistentes desatan las correas y el sacerdote oficiante, después de hacer ciertas inefables imprecaciones, la coloca sobre una escalera que conduce hacia la morada de abajo. Entonces, se retira él junto con los demás sacerdotes. Y, una vez que aquélla ha descendido, se destruye la escalera y se cubre la habitación echándose por encima abundante tierra, hasta que queda el lugar a ras con el resto del montículo. Así son castigadas las que pierden la sagrada virginidad.

Y la razón de este suplicio nos la da también Plutarco en Cuestiones romanas, 96

96. 'Por qué no castigan a las vírgenes consagradas que han sido seducidas, de ningún otro modo más que enterrándolas vivas? (....) ¿0 no consideraban lícito aniquilar un cuerpo consagrado a las más importantes ceremonias religiosas ni poner las manos sobre una mujer consagrada? Idearon, en efecto, que muriera por ella misma, y la bajaban a una cámara hecha bajo tierra, donde había una antorcha encendida y algo de pan, leche y agua. Después cubrían desde arriba la cámara con tierra. Y a pesar de evitar una abominación de esta forma, no han escapado a su temor religioso, sino que aún hoy los sacerdotes van allí y ofrecen sacrificios.



En ambos casos, la tumba de Tarpeya y en campus sceleratus,  no parecen ser lugares apropiados ya que rememoran acciones inapropiadas para las sacerdotisas vestales, sin embargo parece ser que les otorgaban a sus espíritus la función de vigilantes in aeternum de la sociedad y del mundo. Desde esta concepción las vestales hacen un sacrificio en honor de sus parientes difuntas y en beneficio del grupo social, dando inicio institucional  a los días de las Parentalia (13 al 21 de febrero).

diumenge, 26 de gener del 2014

Árbol genealógico en las familias romanas



Para resaltar el prestigio social de las grandes familias romanas había diferentes maneras de representar a los antepasados y a todas ellas se les llamaba, en general,  imagines maiorum:

Ya sean las máscaras conservadas en un armario en el atrio, o bien con retratos en escudos, imagines clipeatae, o retratos pintados, imagines pictae, en ocasiones con el dibujo de las diferentes ramas familiares en forma de corona o guirnalda, es decir, los stemmata, o árboles genealógicos reproducidos en las paredes del atrio. Plinio el viejo Historia Natural XXXV, 4-6:

Mosaico de La Olmeda
Ocurre de otro modo con nuestros ancestros; en los atrios se exponía un tipo de efigie, destinadas a ser contempladas: pero no estatuas, ni de bronce ni de mármol, hechas por artistas extranjeros, sino máscaras moldeadas en cera colocadas cada una en un nicho; había, pues, imágenes para acompañar a los grupos familiares y siempre, cuando moría alguien, estaba presente la multitud de sus parientes desaparecidos; y las ramas del árbol genealógico, con sus ramificaciones lineales, se prolongaban en todas direcciones hasta estas imágenes pintadas. (stemmata vero lineis discurrebant ad imagines pictas).


Con el testimonio de Plinio parece ser que se trataba de retratos pintados, quizá rodeados por una guirnalda, que estaban unidos por lineas. Pero en Séneca De Beneficiis, III,  28, 2, se interpreta que sólo figuraban los nombres unidos por lineas para formar un árbol genealógico.

Qui imagines in atrio exponunt, et nomina familiae suae longo ordine ac multis stemmatum inligata flexuris in parte prima aedium collocant, non noti magis quam nobiles sunt?

También San Isidoro etimologías IX, 6,28: 
Serie Roma

Stemmata dicuntur ramusculi, quos advocati faciunt in genere, cum gradus cognationum partiuntur, ut puta ille filius, ille pater, ille avus,...


28. Se llama árbol genealógico a las ramificaciones que hacen los abogados en una sucesión familiar cuando precisan los grados de parentesco; por ejemplo, éste es el padre, éste es el hijo; éste el abuelo.



Imagines maiorum en la serie Roma

Mientras que las imagines maiorum eran de los varones de la familia exclusivamente, al menos durante la república, en los árboles sí que aparecen las mujeres pues son imprescindibles para establecer relaciones entre grupos familiares. 

No conocemos los stemmata originales por lo que las imágenes seleccionadas son la interpretación que aparece en la serie Roma con los bustos de los antepasados unidos con unas cintas rojas y los medallones del mosaico Aquiles en Skyros de la Olmeda



Mosaico de La Olmeda
Estos stemmata eran generalmente menos respetables y fiables que las máscaras de los antepasados pues su función era propagandística buscando suprimir conexiones familiares o engrandecer unos orígenes mediante relaciones falsas con la nobleza de sangre e incluso con la divinidad. Así nos cuenta Suetonio (Galba, II) que hizo Galba emperador el año 68 con intención de legitimarse en el poder pues aunque procedía de familia noble no estaba relacionado con la dinastía Julio-Claudia.


II. Galba, sucesor de Nerón, no estaba unido por ningún vínculo a esta familia, pero pertenecía a muy noble linaje, tan antiguo como ilustre. En las inscripciones de sus estatuas tomaba el titulo de bisnieto de Q. Catulo Capitolino, y y ya emperador, expuso incluso en el atrio de su casa un árbol genealógico en el que hacía remontar sus orígenes por línea paterna a Júpiter, y por la línea materna, a Pasífae, esposa de Minos.


Para Séneca (loc. cit) los stemmata no indicaban más nobleza sino mayor deseo de destacar.  non noti magis quam nobiles sunt? Y en la misma línea encontramos los testimonios de Persio y Juvenal señalando que evidencian vanidades y que son inútiles si no van acompañadas de un comportamiento virtuoso.

¿O piensas que has de hincharte a más no poder los pulmones porque ocupas el lugar número mil en un árbol genealógico etrusco o porque, vestido con la trábea y a caballo, puedes saludar al censor de tu distrito?  Deja al vulgo estos adornos. Persio, Sat. 3, 

Divisa del Duque de  Westminster en Eaton. 


¿Qué importa el pedigrí, de qué sirve, Póntico, que te consideren de rancio abolengo, mostrar en pintura caras de antepasados y Emilianos de pie sobre sus carros, Curios partidos ahora por la mitad, un Corvino de espaldas menguantes y un Galba sin orejas ni narices-qué provecho se saca de señalar con orgullo un Corvino en el espacioso álbum familiar y luego alcanzar repetidas veces a través de la larga línea ahumados maestres e caballería junto con un dictador, si en presencia de Lépidos llevas una vida indigna? Juvenal, Sat. 8 



diumenge, 10 de novembre del 2013

Mundus Patet


En la antigua Roma el día 8 de noviembre , como el 24 de agosto y el 5 de octubre, eran días religiosi. Se celebraba el  Mundus Patet, "el mundo está abierto" en estos días los espíritus de los difuntos vagaban libremente por la ciudad pues la puerta del Hades estaba abierta. Resulta semejante a la moderna fiesta de Halloween de la noche 31 de octubre.

Veamos qué es el mundus. Las fuentes clásicas dan descripciones ambiguas del mundus, para Plutarco es una fosa de fundación en la que los compañeros de Rómulo habrían depositado las primicias y un puñado de tierra de su país de origen. Para otros como Catón se trata de una cavidad subterránea a la que se podría bajar, pero que estaba habitualmente cerrada porque estaba consagrada a los dioses Manes o a divinidades infernales, a excepción de tres días al año en los que mundus patet, el mundo está abierto, durante los cuales no se podía realizar ninguna actividad pública o privada.

¿Cuál es su ubicación?Siguiendo al profesor F. Coarelli el mundus estaría ubicado entre el altar de Saturno y el Comitium  (Macrobio, Saturnales, I, 11 , 48 : et in sacellum Ditis arae Saturni cohaerens), en donde se halla una construcción de forma cónica detrás de los rostra imperiales y al lado del arco de Septimio Severo, que Coarelli identifica con el umbilicus Urbis, el ombligo de la ciudad, que sería al mismo tiempo el centro simbólico y el centro cósmico de la ciudad.
Considera que puede haber sido a la vez la fosa circular, cuya parte subterránea estaría consagrada a los dioses infernales abierta sólo tres veces al año y al mismo tiempo la fosa de fundación de la ciudad.

Umbilicus urbis Romae hodie

La información sobre esta enigmática fiesta nos llega sobre todo a través de Festo en su obra, De verborum significatione, XI, en diferentes citas:
Se llama el mundus Cereris que se abre tres veces al año, 24 de agosto, 5 de octubre y 8 de noviembre....porque la tierra se mueve (...)
El  mundus, como dice Ateio Capitón en el séptimo libro de Derecho Pontificial suele abrirse tres veces al año en los días siguientes: al día siguiente de las Volcanalia, tres días antes de las nonas de octubre y el sexto día antes de los idus de noviembre.
 Catón en sus comentarios sobre el derecho civil, explica " El nombre que se le aplica al mundus proviene de mundo (mundus) que está por encima de nosotros; la forma de ambos es, según la opinión de los que han podido entrar, muy semejante. Nuestros antepasados decidieron que la parte inferior debía quedar cerrada permanentemente al estar consagrada a los dioses Manes a excepción de los tres días mencionados antes. Consideraron además que estos días eran religiosi porque en ese tiempo los secretos de la religión de los Dioses Manes que estaban normalmente ocultos y escondidos salían, por decirlo así, a la luz y a la vista y no quisieron hacer nada relativo a los asuntos públicos en ellos. Por eso, no entablaban combate, no se hacían levas, no celebraban comicios, no se administraba ningún asunto público, a no ser en caso de máxima necesidad"

Y Macrobio, Saturnalia I, 16-18 

Cuando se proclama el Lacial, esto es la celebración de las fiestas Latinas, al igual que en los días de Saturnales, pero también cuando la cavidad infernal está abierta, es de mal agüero iniciar un combate. Por esto ni en el tiempo de las Latinas, en el que antaño se confirmaban las treguas entre el pueblo romano  y los latinos, convenía iniciar una guerra, ni en la festividad de Saturno, que se cree que gobernó sin ninguna algarada bélica, ni estando el infierno abierto, puesto que se le dedica un sacrificio al padre Dis Pater y a Proserpina; pensaron que era mejor marchar al combate una vez cerrada la boca de Plutón. Varrón escribió lo siguiente:
"Cuando la cavidad está abierta, es como si se abriera la puerta de los dioses tristes e infernales. Por esta razón, no sólo es nefasto acometer un combate, sino incluso realizar una leva para  el ejército y marchar como soldado, levar anclas, tomar esposa para tener hijos".
Inscripción funeraria con las siglas D.M.S
"consagrado a los dioses manes"
Los dioses manes son los espíritus de los antepasados. Pero entre los espíritus hay diferentes  tipos, Apuleyo nos aclara la diferencia entre manes, lemures, larvas y lares

El espíritu del hombre después que ha salido del cuerpo pasa a ser o se trasforma en una especie de demonio que los antiguos latinos llamaban lemures. Las almas de aquellos difuntos que habían sido buenos y tenían cuidado y vigilancia sobre la suerte de sus descendientes, se llamaban lares familiares pero las de aquellos otros inquietos, turbulentos y maléficos que espantaban los hombres con apariciones nocturnas se llamaban larvas y cuando se ignoraba la suerte que le había cabido al alma de un difunto, es decir, que no se sabía si había sido trasformada en lar o en larva, entonces las llamaban manes.

Festo, añade que el mundo subterráneo consagrado a los dioses manes estaba cerrado por una piedra, llamada lapis manalis
MANALEM LAPIDEM putabant esse ostium Orci, per quod anime inferorum ad superos manarent, qui dicuntur manes. 

Consideraban que el lapis manalis era la puerta del Orco, a través de la cual las almas del mundo inferior, que se llaman manes, pasaban al mundo superior de los vivos.

En el mismo sentido  Maurus Servius Honoratus. In Vergilii carmina comentarii. , lib III, 134. nos relaciona el mundus con los dioses infernales


quidam aras superorum deorum volunt esse, medioximorum, id est marinorum focos, inferorum vero mundos.

algunos consideran que las aras son propias de los dioses superiores, los fuegos de los intermedios y marinos, y el mundus de los dioses inferiores.




Quedan muchas incógnitas respecto a estos días. Por ejemplo:

-Se desconoce por completo el ritual que se celebraba. Únicamente contamos con un comentario de la III Bucólica de Virgilio conservado en un manuscrito del siglo X en la biblioteca de Berna (scholia Bernensia). El escolio se hace a los versos 104-105 en los que Dametas pregunta a Menalcas:

Dime en qué lugar (y serás para mí el gran Apolo) el espacio celeste no abarca más de tres codos

El anómino comentarista, Schol. Bern. ad Verg. Ecl. 3. 105, da diferentes posibilidades siendo una de ellas la que hace alusión al mundus Cereris:

Altar funerario. s. II d C.
Alii “mundum” in sacro Cereris et caelum pro "mundum” positum dicunt. Aliter: aput antiquos fuit altissimus puteus, in quem descendebat puer, quo cognosceret anni proventus ad sacra celebranda, cuius putei orbis, id est summus circulus non amplius quam trium ulnarum mensuram habebat, cumque descendisset, sursum non ampliorem caeli partem, quam puteus habuit, poterat videre

Otros sostienen que el mundus está situado en el santuario de Ceres y que es caelum en lugar de mundus. De otra manera: entre los antiguos había un pozo muy profundo al que descendía un niño para celebrar los ritos sagrados para saber la cantidad de la cosecha anual. El borde de este pozo, a saber, la circunferencia superior no medía más de tres brazos y el muchacho, una vez abajo, no podía ver, mirando a la parte superior, una parte de más ancha que el cielo que  la apertura de pozo.

- A qué divinidad está consagrado. Los testimonios de Festo y Macrobio difieren en las divinidades a las que está consagrado el mundus, Ceres o Plutón y Proserpina, respectivamente. Quizá la explicación sea que la diosa Ceres en este contexto fue asimilada a la pareja de Plutón y Proserpina, en base a su carácter ctónico, lo que debió ocurrir tras los Juegos Tarentinos de 249 a C (coincidiendo con la primera guerra púnica) que marcan la introducción en el panteón romano de los dioses Plutón y Proserpina. 

- Ausencia de la notación de las festividades en los calendarios. No aparece señalada en los calendarios como los Fasti Antiates del 80 a C. en los tres días del mundus patet son comitiales  C y por lo tanto hábiles para asuntos públicos, al igual que en los calendarios posteriores de Philocalus (354 d C.) o Polemio Silvio (448).

El ambiente misterioso y lúgubre de ese día lo podemos sentir al escuchar la música de URNA que intenta evocar el día en el que los espíritus pueden vagar por el mundo de los vivos con sus inquietantes melodías Mundus Patet, Lemuria...
Y también al leer un verso de Horacio, Odas, I, IV,  que nos recuerda esta celebración de Mundus patet.

Pronto te apremiará la Noche y las sombras de los manes y la ruin morada de Plutón.

Salutem plurimam!!





diumenge, 27 de gener del 2013

Últimos segundos de vida


Museo de Nápoles
En las inscripciones funerarias aparece detallada la duración de la vida en años, meses, días, con la fórmula  vixit…annis, mensibus, diebus. En la imagen vemos la inscripción de Antonia Panaces 

A los Dioses Manes 
de Antonia Panaces, hija de Marco, 
que vivió apenas 9 años, 9 meses y 13 días.
Sus padres,  Marco Antonio Alypus 
y Papinia Zosime 
y hicieron (este monumento) 
para su muy buena y muy piadosa hija.

Dis Manibus / Antoniae M(arci) f(iliae) / Panaces vix(it) ann(is) IX / mens(ibus) XI dieb(us) XIII / filiae optimae et / piissimae / M(arcus) Antonius Pal(atina) Alypus / et Papinia Zosime / fecerunt


El  objetivo no  es solamente expresar con exactitud su edad, sino resaltar la extrema brevedad de su vida aumentado la tragedia de su muerte el que haya sido tan prematura. Por esta razón vemos también un esqueleto en la parte inferior que recuerda aún más la idea de tempus fugit.

Pero en ocasiones se establecen unidades de tiempo aún inferiores y nos hablan de noches, horas, medias horas, uncia, scrupulus  scripulum, sicilicus,... es decir expresan los últimos minutos o segundos de vida.

La medida del espacio, del peso y el cálculo del tiempo parecen mantener una estrecha relación conceptual al seguir un mismo sistema duodecimal. Beda en su De temporum ratione IV nos detalla las diferentes unidades de tiempo

Sive igitur horam unam, sive diem integrum, sive mensem, sive annum, sive certe aliud aliquod maius minusve temporis spatium in duodecim partire vis, ipsa duodecima pars uncia est: (1/12 = uncia); reliquas undecim, deuncem appellant (11/12 = deunx).  Si in sex partiris, sexta pars sextans: (2/12 = sextans ) quinque reliquae, dextans (10/12 = dextans), vel (ut alii) distas vocanturSi in quatuor, quarta pars, quadrantis nomen obtinet (3/12 = quadrans): residuae tres, dodrantis nomen accipiunt. (9/12 = dodrans). Porro si per tria quid dividere cupis, tertiam partem trientem (4/12 = triens), duas residuas bissem nuncupabis (8/12 = bes); Si per duo, dimidium semis appellatur
(6/12 = semis)

Veamos algunas de estas excepcionales fracciones de tiempo que evidencian una gran carga emotiva y que llevan al lector a empatizar con el sentimiento de los que han perdido a un ser querido.

NOCHE: Se trata de la triste inscripción funeraria de una recién casada que sólo convivió con su esposo cinco días y cuatro noches. 
D(is) M(anibus) | Cl(audiae) Neptunali | coniugi quae | vixit mecum | diebus V nocti|bus IIII P(ublius) Octa|vius Iustus mari|tus  fecit.  CIL 06, 15514 

Consagrado a los dioses Manes, para mi esposa Claudia Neptunal que vivió conmigo 5 días y 4 noches. Publio Ocatio Justo, su esposo, hizo (este monumento)

Antiquities Museum
SEMIS: Lo más habitual es encontrar la expresión semis, media hora. Puede aparecer en forma abreviada como S o el símbolo S. Recuerdan el tiempo vivido por el difunto especificando también la última media hora. Por ejemplo en el epitafio de Abucio Silvano que vivió 3 años, 6 meses, 29 días, 6 horas y media.

Abuccius / Silvanus / vix(it) ann(os) III mens(es) VI / d(ies) XXIX h(oras) VI s(emissem).

UNCIA: Lo leemos en el epitafio de un niño cuya vida se detalla hasta en minutos, ya que una uncia es la doceava parte de una hora (1/12 = uncia), equivale a unos cinco minutos actuales.
D(is) M(anibus) | C(aio) Avilio | Profuturo | filio | dulcissimo | qui vixit | annis VI | men(sibus) VIIII | (H)oris VII unc(ia) I . CIL 11, 07325 

(Consagrado) a los Dioses Manes, para Gayo Avilio Profuturo, hijo dulcísimo, que vivió 6 años, 9 meses, 7 horas y 1 uncia (cinco minutos).

SCRUPULI o SCRIPULA: Aún podemos encontrar unidades menores de tiempo los  scrupuli o  scripula , que equivalen a la vigesimocuarta parte de una uncia ( 1/24= scripulum),  es decir, unos 12’5 segundos. Una hora estaría formada por 288 scrupuli.

Los vemos en dos inscripciones funerarias:
Bene merenti in pace / Silvanae quae hic dormit / vixit ann(os) XXI men(es) III / hor(as) IV scrupulos VI / depos(ita) IX Kal(endas) Iulias [...] / qui [...] in [...]. CIL 11, 01513

Habla de Silvana que vivió exactamente 21 años, 3 meses, 4 horas y 6 scripulos (75 segundos).
La otra es la de un niño llamado Ariso, nacido en la hora sexta, que vivió solamente nueve scripula (1 minuto y 52 segundos)

    Arisus i(n) pace | natus (h)ora sexta | (v)ixit SS(cripula) VIIII 

MINUTA. Sin embargo, hay que destacar que conocemos otros sistemas de medidas en los que las subdivisiones de la hora que no se basan en el sistema duodecimal. Así en Metrologicorum  scriptorum reliquiae aparece un texto de San Isidoro de Sevilla en el que dice

 hora constat ex V punctis, X minutis, XV partibus, XL momentis, LX ostentis

Muy semejante a lo que encontramos también en  De temporum ratione III de Beda donde explica que una hora tiene 4 puncti, 10 minuta, 15 partes y 40 momenta.

Musei Capitolini
Recipit autem hora IV punctos, X minuta, XV partes, XL momenta, et in quibusdam lunae computis V punctos.

Epigráficamente solo se ha hallado una inscripción en la que se hace mención la palabra minuta. Se trata de la dedicada por los padres de Plautia Heuresis  que hicieron un monumento funerario para su hija filia piissima que vivió 5 años, 9 ó 10 meses, 8 días, 3 horas y 30 minutos.

Se considera que un minutum serían unos 6 minutos actuales ya que una hora consta de X minuta.

Dis Manibus / Plautiae Heuresi P(ublius) Plautius / Fortis et Plautia Cae[…]ia / parentes filiae piissimae / fecerunt vix(it) an(nis) V men(sibus) / […]X dieb(us) VIII hor(is) III min(utiis) V / in fr(onte) p(edes) II plus minus in ag(ro) p(edes) III.   CIL 06, 36122



También ahora podemos ver algunos epitafios curiosos en los que se detalla la brevísima duración de la vida (tomado de esta página)



La nena Dolors Ginesta va viure set minuts. Que trobi tan curta l'eternitat.


La niña Dolores Ginesta vivió siete minutos. Que halle así de corta la eternidad.




diumenge, 30 d’octubre del 2011

Imágenes post mortem

En este fin de semana tan cercano a Todos los Santos nos vamos a centrar en un aspecto relacionado con el culto a los muertos: la costumbre de hacer máscaras de cera para conservar la imagen del difunto en época romana y la posible vinculación entre esta práctica y la fotografía post mortem del siglo XIX.

I. Imagines maiorum

La costumbre de las máscaras en época romana responde, al igual que el uso de ungüentos y perfumes, al problema biológico de la descomposición de los cadáveres, ya que la duración de los funerales (siete días) no permite una exposición tan prolongada.

Se sacaba el molde del rostro del difunto, que era la huella en negativo de la que se sacarían las máscaras en positivo en cera, según Plinio XXXV, expressi cera vultus.
Mientras duraba la exposición del cadáv
er la máscara era colocada sobre su rostro o sobre un maniquí al que se le daba la postura y actitud del difunto. Después de la exposición, el retrato de cera o effigies del cadáver era llevado al foro, ya que en el funeral tras el ataúd iba el cortejo de los parientes, amigos y un actor, que con la máscara representaba al difunto, al que imitaba en sus palabras y gestos. Así lo vemos en el funeral de Vespasiano. Suetonio, Vespasiano, 19

El día de sus funerales el jefe de los mimos, llamado Favor, que representaba la persona del emperador, y según costumbre, parodiaba sus modales y lenguaje, preguntó públicamente a los intendentes del difunto cuánto costaban sus exequias y pompas fúnebres; y cuando le contestaron diez millones de sestercios, exclamó:”dadme cien mil, y arrojadme, si queréis, al Tíber.

Una vez el cuerpo era incinerado o inhumado con la máscara que le había acompañado se sacaba del molde primitivo otra nueva que s
e guardaba cuidadosamente. Para que se pareciera más la familia la hacía colorear, montar sobre un busto con la cabeza, el cuello yla parte superior del vestido, y la exponía en el atrio propiamente dicho, o en las alas del atrio. Por lo que vemos que las máscaras situadas sobre los bustos eran móviles y se podían quitar para poder reemplazarlas o ser llevadas por lo actores como las máscaras de teatro.

Polibio, historiador del siglo III a.C. nos dice : Luego se procede al enterramiento y, celebrados los ritos oportunos, se coloca la imagen del difunto en el lugar preferente de la casa, en una hornacina de madera. La imagen es una máscara que sobresale por su trabajo; en la plástica y el colorido tiene una gran semejanza con el difunto.


Se guardaban en armarios de madera en forma de pequeños templos aedicula para protegerlas del deterioro producido por el paso del tiempo y la suciedad ya que se ennegrecían fácilmente y se convertían en fumosae imagines de las que hablan los autores para indicar la pertenencia a la nobleza desde siempre. Debajo de las imagines se colocaban inscripciones tituli o con los nombres, dignidades, o principales hechos bélicos de cada personaje. Livio, X, 7, 11

¿Se leerán con toda naturalidad en la inscripción de las imágenes de alguien los consulados, la censura y el triunfo y si se añade el augurado o el pontificado no lo resistirán los ojos de quien lo lea?.

Los armarios solo se abrían en ocasiones solemnes. Se coronaban los bustos con laurel los días de fiestas y se les rendía un culto doméstico. En las ceremonias de los funerales las imagines maiorum tenían un papel considerable. Cuando moría un miembro de la familia, se abrían los armarios y se arreglaban las máscaras que iban a ser llevadas por los
actores quienes se vestían además con los trajes adecuados a la dignidad del personaje que representaban, como senador, como cónsul, luego se subían a algún carro elevado y con los lictores precedían el cuerpo del difunto.

Cada vez que moría un miembro de la una nueva máscara se colocaba junto a las anteriores y aumentaban las imágenes de los antepasados. De esta manera la gloria de una familia se media por el número de mascaras en el atrio y por el número de antepasados presentes en las ceremonias. Así que buscaban aumentarlo añadiendo los de otros familiares incluso lejanos, o remontándose a héroes tradicionales y legendarios como Rómulo o Eneas, de quienes pretendían descender.
Los carros se contaban incluso por centenares, según Servio Ad Aen. VI, hubo 600 en los funerales de Marcelo.
Cuando la procesión llegaba Foro ante la tribuna de los oradores, los portadores de las máscaras desmontaban y se sentaban todos por su rango en sillas de marfil para escuchar el discurso fúnebre o laudatio. De esta manera el muerto iba a la tumba acompañado de todos sus antepasados, para Polibio era un espectáculo lleno de solemnidad y grandeza que nos hace comprender fácilmente la impresión de que los asistentes debían sentir.

En ocasión de sacrificios públicos se abren las hornacinas y las imágenes se adornan profusamente. Cuando fallece otro miembro ilustre de la familia, estas imágenes son conducidas también al acto del sepelio,
portadas por hombres que, por su talla y su aspecto, se parecen más al que reproduce la estatua. Éstos, llamémosles representantes, lucen vestidos con franjas rojas si el difunto había sido cónsul o general, vestidos rojos si el muerto había sido censor, y si había entrado en Roma en triunfo o, al menos, lo había merecido; el atuendo es dorado. La conducción se efectúa con carros precedidos de haces, de hachas y de las otras insignias que acostumbran a acompañar a los distintos magistrados, de acuerdo con la dignidad inherente al cargo que cada uno desempeñó en la repúbl ica. Cuando llegan al foro, se sientan todos en fila en sillas de marfil; no es fácil que los que aprecian la gloria y el bien contemplen un espectáculo más hermoso. ¿A quién no espolearía ver este conjunto de imágenes de hombres glorificados por su va
lor, que parecen vivas y animadas? ¿Q
ué espectáculo hay más bello? Además, el que perora sobre el que van a enterrar, cuando, en su discurso, ha acabado de tratar de él, entonces habla de los demás representados, comenzando por el más viejo, y explica sus gestas y sus éxitos. Así se renueva siempre la fama de los hombres óptimos por su valor, se inmortaliza la de los que realizaron nobles hazañas, el pueblo no la olvida y se transmite a las generaciones futuras la gloria de los bienhechores de la patria.

Pero en un principio no todas las familias tenían el derecho ius imaginum a llevar en la ceremon ia las máscaras funerarias de sus antepasados. La razón era que la mayoría de las familias a los ojos de la ley no tenía antepasados nullis maioribus ortae. Suetonio en Vespasiano I, hablando de la Gens Flavia dice


gens Flavia, obscura illa quidem ac sine ullis maiorum imaginibus,
la familia Flavia, obscura en verdad y sin ninguna distinción,

Esto es así porque sólo se consideraba antepasados a aquellos que han ejercido una de las magistraturas curules, dictadores, cónsules, censores, pretores, los maestros de de caballería o ediles curules, y sólo estos tenían imago, y, en consecuencia, únicamente sus familias tenían ius imaginum, el derecho a guardar las imágenes en el atrio y usarlos en el día del funeral público.
En nuestro vocabulario nos han llegado expresiones hechas relativas a las imagines maiorum como son tener muchos humos, relacionado con las fumosae imagines,
y brillar por su ausencia
cuando se evitaba mostrar las imagines de los antepasados por lo actos que habían realizado en vida.

Inicialmente, sólo el cabeza de familia y además sólo los patricios que poseen el ius imaginum, porque son quienes pueden ejercer las magistraturas curules. Pero en el año 367 a. C. gracias a las Leyes Licinias-Sextias se permitió el acceso de plebeyos al poder lo que supuso que las familias plebeyas tuvieran también el ius imaginum. Se creó entonces una grupo formado por los notables o nobiles, compuesto por magistrados curules y sus descendientes. Por debajo de ellos los novi homines, ciudadanos que no tenían imágenes de sus antepasados. Lo podemos ver en el discurso de Mario (Salustio, Yugurta 85) quien nombrado cónsul por primera vez menciona con orgullo y cierto resentimiento que no tiene imagines de sus antepasados.

Y tienen aún valor cuando arengan en vuestra presencia, o en el Senado, para ensalzar prolijamente a sus mayores, creyendo que la memoria de sus grandes hechos les hará a ellos más ilustres, lo que es muy al contrario. Porque cuanto la vida de aquellos fu ese mas esclarecida, tanto es más reprehensible la pereza de estos. Y en la realidad ello e
s así: la gloria de los mayores es para sus descendientes una antorcha, que no permite que sus virtudes ni sus vicios estén ocultos. Yo nada de esto tengo, oh Quirites; pero puedo referir mis hazañas, que vale mucho más. Ved, pues, cuan injustos son, que lo que se atribuyen ellos a sí por la virtud ajena, no quieren concedérmelo a mí por la propia. ¿Y por qué? Porque no tengo en mi casa estatuas, y porque mi nobleza es de ayer; siendo cierto que es mejor adquirírsela uno por sí mismo, que haber corrompido la que heredó.

El uso de las máscaras de cera llegó hasta el final del imperio, se extendió por las provincias romanas y se generalizó como muestra de culto a los difuntos . Nos han llegado algunas máscaras excepcionales, (cuyas imágenes ilustran el artículo) como la de la niña Claudia Victoria, hallada en 1874 en Lyon en el interior de una tumba junto a objetos personales, como una muñeca de marfil y unas pinzas de depilar. Sobre la tumba había una inscripción


A los manes y a la memoria de Claudia Victoria de diez años, un mes y once dias.


Se trata de la impronta en relieve de una máscara funeraria realizada en yeso en el momento de la muerte de una niña que debió vivir en el siglo II d. C. Se halla en el Museo de la Civulisation gallo-romaine de Lyon.



Pero realmente sorprendente es la de un bebé hallado en 1878 cerca de Paris, se trata de la huella en negativo sobre yeso de su rostro.







La máscara obtenida de este molde datada en el siglo III nos muestra a un hermoso bebé de pocos meses con aspecto sereno que parece dormir.Se encuentra en el Museo Carnavalet, de Paris


*Imágenes del libro L'enfant en la Gaule romaine.


II. Fotografía post mortem

Relacionado con esta costumbre de época romana encontramos un tipo de fotografía de difuntos, la fotografía post mortem que surge en Francia en el siglo XIX. Para ello se vestía el cadáver de un difunto con sus ropas personales y se le hacía una fotografía individualmente o con familiares y amigos, en ocasiones simulando estar vivo.
Dentro de la ideología romántica, este tipo de fotografía mortuoria no se entendía como algo morboso, sino más bien como un privilegio al alcance de unos pocos. Para conocer más detalles de este tipo de fotografía os dejo este enlace.