Los vientos, entendidos como energía, desempeñan un papel importante en los mitos, en los que en muchas ocasiones han sido protagonistas, de las primeras civilizaciones. Desde la civilización sumeria a la romana, representaban una de las fuerzas primarias y elementales de la naturaleza.
Dado que el pensamiento griego consideraba que las fuerzas de la naturaleza no debían estar dominadas por los hombres, la civilización griega otorgó a los vientos carácter divino y les concedió personalidades propias. Convertidos, así, en dioses-viento, a algunos de ellos se les llegó a rendir culto, sobre todo por parte de agricultores y navegantes. De ahí, probablemente, el desinterés inicial por las aplicaciones tecnológicas con los vientos como energía y principio motor, a pesar del gran desarrollo científico y filosófico de la civilización helena.
Sí fueron, sin embargo, conocidos y fuertemente respetados en el arte de la navegación, lo que permitió a Grecia ser una gran potencia en el mar. Episodios que lo demuestran hay muchos en la literatura griega, baste recordar la espera de Agamenón para salir hacia Troya (y las consecuencias que tuvo) y el frustrante retorno de Odiseo a Ítaca.
Los principales vientos, que no los únicos, son ocho, que se identifican con los ocho puntos cardinales: Norte, Sur, Este, Oeste, Nordeste, Noroeste, Sureste y Suroeste.
Bóreas(Norte)
Dios del Viento del Norte. Vive en Tracia, que, para Grecia, es el país frío por excelencia. Es hijo de Eos y Astreo, hermano de Zephyros y Notos. Pertenece, pues, a la estirpe de los Titanes, seres que personifican las fuerzas elementales de la Naturaleza. Tenía un templo en Atenas, en la orilla del rio Iliso, y cada año los atenienses celebraban fiestas en su honor: las Borcasmas. Se le representa iconográficamente como un hombre alado, viejo y con barba, de cabellos duros y ásperos,vestido con túnica, calzado con coturnos hasta media pierna y llevando en la mano un Caracol de Mar a través del cual sopla el aire frío, haciendo el ruido característico del viento.
Notos (Sur)
Notos es el dios del Viento del Sur, cálido y cargado de humedad. Es hijo de Eos y de Cetreo y, por tanto, hermano de Boreas y Zephyros. Ovidio lo muestra de elevada estatura, viejo, con los cabellos blancos, de aspecto tétrico y una tela atada alrededor de su cabeza, mientras el agua gotea desde todas las partes de sus vestidos. Juvenal, en cambio, lo representa en la Caverna de Eolo con los rasgos de un hombre alado, robusto y completamente desnudo. Marcha sobre las nubes, sopla con las mejillas infladas para evidenciar su violencia y lleva una regadera en la mano para anunciar que casi siempre trae lluvias.
En Teogonia, v.869 ss., Notos destaca entre los vientos de gran beneficio para los hombres, lejos de las ráfagas desenfrenadas y malignas, engendros de Tifeo, que arrasan a los navegantes y las cosechas.
Dant maria et lenis crepitans vocat Auster in altum(Aen. III, 70)
Creber et aspirans rursus vocat Auster in altum (Aen. V, 764)
Apeliotes (Este)
Apeliotes es el dios del Viento del Este, hijo de Eos y Astreo. Él es el encargado de hacer soplar el viento que madura los frutos. Se decía que vivía cerca del palacio de Helios, hacia el Oriente, y, por ello, se le conoce también como «el viento cruzado», porque va guiando los rayos del sol. Iconográficamente se le representa como un hombre alado, joven, sin barba, completamente vestido con una túnica, concoturnos, y llevando en las manos parte de un manto dentro del cual hay una gran cantidad de frutos y cereales. En la mitología, a veces hay confusiones frecuentes entre el dios viento Apeliotes y el dios viento Euros: hay quien atribuye a Apeliotes, no la dirección Este de la rosa náutica, sino la dirección Nordeste, quedando, entonces, la dirección Este para el dios Euros.
Zephyros (Oeste)
Zephyroses el dios del Viento del Oeste, hijo también de Eos y Astreo. Los poetas griegos y latinos lo han honrado porque llevaba el fresco a las zonas cálidas que ellos habitaban. Su soplo, dulce y poderoso al mismo tiempo, da vida a la Naturaleza. Los griegos le suponían esposo de Cloris y los romanos, de la diosa Flora. Los poetas lo describen como un joven de fisonomía dulce y serena con alas de mariposa y una corona hecha de toda clase de flores. Se le representaba a través del espacio con una gracia y una ligereza aérea y llevando en la mano una cesta llena de las flores más bonitas de la Primavera.
Kaikias (Nordeste)
Kaikias es el dios del Viento del Nordeste, hijo de Eos y Astreo, y el encargado de lanzar granizo, que lleva dentro de un escudo que sostiene en sus manos, sobre todos los que se encuentran debajo de él. Se le representa como un hombre alado, viejo, con barba, completamente vestido con túnica y descalzo.
Skiron (Noroeste)
Es el dios del Viento del Noroeste, hijo de Astreo y de Eos. Por ser un viento frío y seco, se le asocia directamente con el inicio del invierno. Iconográficamente se le representa como un hombre alado, viejo y barbudo, con los cabellos desordenados, completamente vestido con túnica y calzando coturnos. Llevaentresus brazos un vaso de bronce del que saca cenizas ardientes.
Euros (Sudeste)
Euros es el dios del Viento del Sudeste. Hijo de Eos y de Astreo, o tal vez de Tifón. Es el hijo preferido de Eos, viene de Oriente y vuela con los caballos de su madre. Horacio lo describe como un dios impetuoso y Valerio Flaco como un dios desgraciado por las tempestades que ha ocasionado. Los modernos, en cambio, lo representan como un joven alado, más calmado y dulce, que por donde pasa va sembrando flores.
Lips (Sudoeste)
Es el dios del Viento del Sudoeste, hijo de Astreo y de Eos. Lleva en las manos la popa de un barco en actitud de ir dirigiendo uno él mismo. Se le representa como un hombre alado, muy joven, sin barba, vestido con túnica y descalzo, sosteniendo entre sus manos el timón de una nave. Su función dentro de la mitología griega no está muy definida.
Una de las primeras aplicaciones tecnológicas de los vientos son los molinos hidráulicos, cuya existencia documenta Antípatro de Salónica en el siglo I a.C. al hablar de las ruedas hidráulicas. A pesar de que Vitruvio, los cita en su obra De architectura, los romanos no los utilizaron con demasiada frecuencia. Ello se debía a la abundancia de la mano de obra esclava, que suplía a las aplicaciones técnicas y a las fuentes de energía (precisamente fue la desaparición de la esclavitud lo que hizo que los molinos hidráulicos comenzaran a utilizarse en los siglos IV y V) No es, sin embargo, ésta la única aplicación técnica: Herón de Alejandría, en el siglo II d.C., crea una máquina neumática conocida como el Auneriom, que giraba impulsada por la fuerza del viento, y que debía su movimiento a un rotor de eje horizontal, parecido a los molinos mediterráneos y, en general, a los europeos.
Los vientos no sólo han inspirado a la técnica creando ingenios que nos facilitan la vida, sino que, en otro orden de cosas, han alimentado también nuestro espíritu: los encontramos en la literatura, en el arte... Y ayer me sorprendí cuando encontré que también han servido de inspiración a un locutor de radio argentino, Alejandro Dolina, que con mucho ingenio relata el mito que relaciona a Eolo con los vientos y con Odiseo. Lo podéis oír aquí. Según él, además, hay un tango de Gardel cuya letra fue inspirada por el mito del retorno de Odiseo a su hogar. Ese tango es Volver y aquí os dejo la letra. Juzgad vosotros mismos si hay o no un referente.
Según la opinión de algunos, los vientos son cuatro: del levante equinoccial, el Solano; del sur, el Austral; del oeste equinoccial, el Favonio y del norte, el Septentrión. Pero los autores que investigaron con más rigor nos dicen que los vientos son ocho […] Así, entre el Levante y el Austral, situó el Euro, que sopla desde el levante; entre el Austral y el Favonio, interpuso el Ábrego, que procede del suroeste; entre el Favonio y el Septentrión, el Cauro —que muchos llaman Coro—, y entre el Septentrión y el Levante, situó el Aquilón […]
Quizá no salgan de su asombro quienes hayan conocido muchos más nombres de vientos, dado que nosotros simplemente hemos hablado de ocho vientos. Ahora bien, si observan el giro de la Tierra siguiendo el curso del Sol y las sombras del gnomon equinoccial según la inclinación del cielo, ya Eratóstenes de Cirene, apoyándose en argumentos matemáticos y en métodos geométricos, descubrió que dicho giro mide 252.000 estadios, que equivalen a 31.500.000 pasos; ahora bien, la octava parte de este total, que es la que ocupa una clase concreta de viento, medirá 3.937.500 pasos, por lo que no deberán asombrarse si un solo viento, al propagarse en un espacio tan amplio, logra diversas orientaciones en su dirección, al desviarse y al replegarse. Así pues, a la derecha e izquierda del Austro normalmente soplan el Leuconoto y el Altano; a la derecha e izquierda del Áfrico, el Libonoto y el Subvespero; acompañando al Favonio suele soplar el Argestes (viento de poniente) y, en ocasiones, los vientos etesios; junto al Cauro, el Circias y el Coro; el Septentrión sopla acompañado con el viento de Tracia y el Gálico; a derecha e izquierda del Aquilón, el viento del Adriático y el Cecias; al viento Solano lo acompañan el Carbas y, en ocasiones, el Omitias (vientos septentrionales); cuando el Euro ocupa la parte intermedia, a sus lados soplan el Eurocircias y el Volturno.
Todavía se dan otros muchos nombres a los vientos que proceden de ciertos lugares muy concretos, o bien de los ríos o de los montes castigados por las tormentas. Además, podemos enumerar también a las brisas del amanecer cuando el Sol, emergiendo desde la parte subterránea, va absorbiendo la humedad del aire; al irse elevando el Sol, con sus rayos paulatinamente hace brotar las brisas con el viento prematutino. [...]
XVI. Pero vuelvo a la cuestión de que tratamos: los vientos son cuatro, divididos en Levante, Poniente, Mediodía y Septentrión. Todos los demás, calificados con nombres tan diferentes, están contenidos en estos cuatro.
Eurus ad auroram Nabat hoeaque regna recessit, Persidaque, et radiis juga subdita matutinis. Vesper et occiduo quoe, litora sole tepescunt, Proxima sunt Zaphiro. Scythiam septemque triones Horrifer invasit Boreas. Contraria tellus Nubibus assiduis, pluvioque madescit ab Austro (32).
O enumerándolos en menos palabras, congrégalos, lo cual es de todo punto imposible, en una sola tempestad:
Una Eurusque Notusque ruunt, creberque procellis Africus(33),
y también el cuarto, el Aquilón, aunque no tomase parte en la lucha. Otros cuentan doce vientos, subdividiendo en tres cada parte del cielo y añadiendo a cada viento dos subalternos. Este es el orden que establece el juicioso Varrón, orden que está muy justificado; porque el sol no sale ni se oculta siempre por los mismos puntos. En el equinoccio, que tiene lugar dos veces al año, su salida y ocaso no es igual a los del solsticio de invierno o al del verano. El viento que sopla del Oriente equinoccial, se llama entre nosotros Subsolano, y los Griegos le dan el nombre de Apeliotes. Del Oriente de invierno sopla el Euro, al que llamamos Vulturno […] Varrón le aplica también el mismo nombre. Pero el Euro ha obtenido ya el derecho de ciudadanía y no interviene en nuestro idioma como extranjero. Del Oriente solsticial viene el que los Griegos llaman Kaikías y que entre nosotros no tiene nombre. El Occidente equinoccial nos manda el Favonio, que hasta los que ignoran el griego te dirán se llama Zéfiro. El Occidente solsticial da origen al Corus, al que algunos llaman Argestes, lo que no me parece exacto; porque el Corus es viento fuerte que no tiene más que una dirección, mientras que el Argestes es de ordinario suave, y es sensible para los que van como para los que vuelven. Del Occidente de invierno viene el Áfrico, viento furioso y rápido al que los Griegos llaman Lips. Del lado septentrional del mundo, de la parte más elevada, sopla el Aquilón; de la que ocupa el medio, el Septentrión, y de la más baja, el Tracio. Éste carece de nombre entre nosotros. En el Mediodía se forma el Euronoto, el Noto, llamado en latín Auster, y el Libonoto, que no tiene nombre en nuestra lengua.
XVII. Acepto esta división en doce vientos, no porque existen siempre tantos, puesto que la inclinación de las tierras excluye con frecuencia algunos, sino porque en ninguna parte hay más: de la misma manera que cuando decimos que hay seis casos, no es porque todo nombre tenga seis casos, sino porque ninguno tiene más de seis. Los que han sostenido que hay doce vientos se fundan en análoga división del cielo. El cielo se divide en cinco círculos que pasan por el eje del mundo. Estos son, el septentrional, el solsticial, el equinoccial, el brumal y el opuesto al septentrional. Añádase el sexto que separa la región superior del cielo de la inferior […] Debe añadirse a estos círculos el meridiano, que corta el horizonte en ángulos rectos. Algunos círculos de éstos corren transversalmente y cortan los otros en su encuentro, y necesariamente las divisiones del cielo han de ser tantas como estas intersecciones. Así, pues, el horizonte o círculo terminal, al cortar los cinco círculos que he mencionado, forma diez partes, cinco al Oriente y cinco al Occidente. El meridiano, que también corta al horizonte, da dos regiones más. Resulta, por tanto, que el aire admite doce divisiones y produce en consecuencia otros tantos vientos. Algunos son peculiares de determinadas comarcas y no salen de ellas, o no pasan de las inmediaciones. Estos no soplan de las partes laterales del mundo […]
Así, la Rosa de los vientos quedaría conformada de la siguiente manera, según Vitruvio:
Punto cardinal
Norte
Sur
Este
Oeste
Viento
Septentrión
Auster/Austro
Solano
Favonio
Punto cardinal
Noroeste
Noreste
Sureste
Suroeste
Viento
Cauro
Aquilón
Euro
Ábrego/Áfrico
Punto cardinal
Nornoroeste
Nornoreste
Sursureste
Sursuroeste
Viento
Thracias
Gálico
Leuconoto
Altano
Punto cardinal
Oestenoroeste
Estenoreste
Estesureste
Oestesuroeste
Viento
Etesios
Carbas
Omitías
Argestes
Según Séneca, en cambio:
Punto cardinal
Norte
Sur
Este
Oeste
Viento
Septentrión
Mediodía/Auster
Levante/Subsolano
Poniente/Favonio
Punto cardinal
Noroeste
Noreste
Sureste
Suroeste
Viento
Cauro/Argestes
Kaikías
Euro/Vulturno
Ábrego/Áfrico
Punto cardinal
Nornoroeste
Nornoreste
Sursureste
Sursuroeste
Viento
Tracio
Aquilón
Euronoto
Libonoto
Entre los griegos, los vientos, tal y como aparecen distribuidos en la Torre de los Vientos, conformarían el siguiente cuadro:
Punto cardinal
Norte
Sur
Este
Oeste
Viento
Bóreas
Notos
Apeliotes
Céfiro
Punto cardinal
Noroeste
Noreste
Sureste
Suroeste
Viento
Skirón
Kaikías
Euros
Lips
Que nadie dude que el viento que nos visitó los últimos días de los Ludi Saguntini fue el Céfiro o el Favonio o el Poniente. Y para acabar este periplo por todos los puntos cardinales, aquí os dejo una preciosa canción de Enya, Afer Ventus.