dilluns, 30 de maig del 2011

El paso del tiempo en el arte: Horas y Kairoi

En la representación plástica de las Horas como Estaciones del año encontramos, en el Período Imperial, la presencia simultánea de unos Genios masculinos llamados Kairoi, figuras artísticas sin tradición religiosa y que se encuentran exclusivamente en el arte de este Período. Aparecen como niños o adolescentes, aunque puede ser que uno de ellos, el que representa el Invierno, sea de mayor edad. Pueden aparecer jugando o montando en carros y, al igual que las Horas, se los encuentra en todo tipo de soporte cantando la alegre y eterna sucesión de los años.



En los sepulcros, donde acompañan frecuentemente a Dioniso, como garante del renacer de la Naturaleza, le auguran al muerto la continuidad infinita de la vida. Precisamente su carencia de tradición religiosa hace que, iconográficamente hablando, sus representaciones sean muy variadas: con o sin alas, vestidos o desnudos, con la única excepción de la Hora y el Kairós del Invierno, que aparecen siempre vestidos y velados. En cuanto a sus atributos, son prácticamente los indicados por Ovidio:

Febo, cubierto con ropa púrpura, estaba sentado en un trono lleno de brillantes esmeraldas. A derecha e izquierda, se encontraban de pie el Día, el Mes, el Año y el Siglo, y las Horas, situadas a igual distancia las unas de las otras; allí estaba la joven Primavera, con una corona de flores; el Verano, desnudo i con una guirnalda de espigas; el Otoño, lleno de manchas de uvas pisadas, y el Invierno, con sus cabellos blancos erizados. Ovidio, Metamorfosis, II, 24 y ss.


Es decir, la Primavera lleva flores; el Verano, una hoz y espigas; el Otoño, un cesto de frutas y un animal cazado, o bien uvas, un vaso y un tirso dionisiaco, y el Invierno, una caña y pájaros muertos. Estas representaciones se mantienen hasta las últimas figuraciones antiguas, mosaicos del s. V dC., y, en el caso de los Kairoi, hasta las del principio del s. VI. Solo en alguna ocasión aparece algún cambio, como el de adornar con ramas de olivo al Otoño.




Algunas veces se confunden Kairoi y Karpoi (lat. Copiae), pero según Miguel Ángel Elvira, Arte y mito: manual de iconografía clásica, pág. 310, deberían reservarse los segundos para los niños que aparecen a menudo sobre la figura de Tellus, la Tierra, en alusión a su carácter de madre generosa y fértil. Es posible, de todas formas, que esta confusión se diese ya en la Antigüedad, dado que, a menudo, se ve a los Karpoi con los atributos de los Kairoi.



Aunque el arte paleocristiano intentó mantener la iconografía de las Estaciones (mosaico del Oratorio del Buen Pastor, Aquileia, S. V), pronto aparecieron competidores a las figuras de las Horas: los Meses. La personificación de los Meses, no obstante, se había dado ya mucho tiempo atrás: los encontramos, por ejemplo, en un vaso ático del 375 aC aprox. como jóvenes con atributos que hacían referencia a fiestas celebradas en cada uno de los meses del año y los volvemos a encontrar en el calendario representado en el friso de la fachada de la Pequeña Mitrópolis de Atenas (s. II aC)



En época romana continuó la tradición y aumentaron los atributos y simbolismos: frutos, vientos dominantes, alusiones a fiestas, dioses protectores _ como Marte en marzo o Venus en abril_ o las labores agrícolas (calendario de El Djem), que sustituyeron a las personificaciones. Este tipo de representaciones siguió durante toda la Edad Media y fue decayendo, según iba avanzando el Renacimiento, a favor, otra vez, de las Estaciones. Se dieron tres posibilidades: una, la de evocar, como en época romana y la Edad Media, mediante la representación de las labores agrícolas (J. Bassano, 1575); las otras dos, en cambio, vuelven a la Antigüedad, bien recuperando las iconografías de las Horas y los Kairoi y cubriéndolas de atributos bien atendiendo a textos antiguos que relacionaban a ciertos dioses con estaciones concretas, lo que ya había hecho Lucrecio ( De rerum natura V, 737-744) al relacionar a la Primavera con Venus y Flora, al Verano con Ceres y al Otoño con Baco.
















El sentido último de las Horas como organizadoras del día no atrajo la atención del arte romano, ni tampoco es fácil hallarlas en la edad moderna. Sin embargo, no puede olvidarse cuán íntimamente unido está su significado a una de las funciones tradicionales de las Horas: cuidar los caballos de Helios, preparar su carro todas las mañanas e incluso dirigirlo en algunas ocasiones (B. Peruzzi, en Villa Farnesina; Girolamo de Carpi, apr. 1550) A veces, estas Horas pueden llevar alas de mariposa porque la hora es ligera y su carrera rápida (G. Vasari, Ragionamenti)


Fuente: Miguel Ángel Elvira, Arte y mito: manual de iconografía clásica


diumenge, 22 de maig del 2011

Año, ano y anillo

Quizá resulte chocante ver juntas las palabras año, ano y anillo ya que tienen significados muy dispares, sin embargo estas tres palabras están relacionadas etimológicamente según algunos autores para quienes todas proceden de anus, círculo. Vamos a verlas por parejas:

(Imagen: Eón y Tellus rodeado de cuatro niños que representan las estaciones personificadas, mosaico romano de una villa de Sentinum, comienzos del siglo III, Gliptoteca de Múnich (Inv. W504). Wikipedia)

Anus “círculo” y annus “año”

Las fuentes clásicas nos dicen que de la palabra anus, "círculo" deriva annus, "año" con geminación expresiva por la idea de círculo, de período, de revolución solar.

  • Varrón De lingua Latina VI, 8.

Tempus a bruma ad brumam dum sol redit, vocatur annus, quod ut parvi circuli anuli, sic magni dicebantur circites ani, unde annus.

Se denomina annus (año), porque al igual que a los círculos pequeños se les llama anuli (anillos), así a los círculos grandes se les llamaba ani, de donde viene el nombre de annus.

  • San Isidoro, Etimologías V, 36, 1

Annus autem dictus quia mensibus in se recurrentibus volvitur. Unde et anulus,quasi annus, id est circulus, quod in se redeat.

Se llama año porque regresa al punto inicial después del decurso de los meses. De ahí que se de al anillo el nombre como si dijera año en el sentido de círculo porque retorna a su comienzo.

Esta es también la opinión autores más modernos como Angel Pariente en su Estudios de fonética y morfología latina (Universidad de Salamanca, 1949). También el diccionario Lewis and Short insiste en esta relación.

Sin embargo hay otros autores, como Ernout-Meillet para quienes la palabra annus (año) no tiene ninguna relación con anus (círculo, anillo). Explican la grafía de esta última con doble n, annus y annulus por influencia de la palabra annus, y se debe a una falsa relación etimológica.

Anus “círculo”, ano y anulus “anillo”

Por otra parte la palabra anus, “círculo” adquirió el significado de “ano” pasando a ser un eufemismo de culus, que se consideraba más grosero. Así Cicerón en su carta Ad Familiares XXII nos hace patente este uso

"Anum" appellas alieno nomine: cur? si turpe est, ne alieno quidem; si non est, suo potius.

Lo llamas ano con nombre prestado. ¿Por qué? Si es obsceno, también lo será con nombre ajeno, si no lo es, llámalo con el propio.

Por consiguiente para decir anillo se usaba el diminutivo de anus, anulus e incluso anellus, "anillito" tal como leemos en San Isidoro y Horacio.

San Isidoro, Etimologías XIX, 32: El nombre de anillo es una forma diminutiva de anus.

Horacio, Satirae, 2, 7, 9: cum tribus anellis. con tres anillos.


¿Quién llevó el primer anillo?

Nos dice San Isidoro (Eti. XIX, 32) que los hombres comenzaron a llevar anillos imitando al titán Prometeo.




Mano de una escultura del foro de Lucentum .MARQ).

Se dice que Prometeo fue el primero que ciñó su dedo con un aro de hierro en el que iba engarzada una piedrecilla. Siguiendo su ejemplo los hombres empezaron a usar anillos.

Según el mito Prometeo fue encadenado en el Cáucaso por Zeus quien prometió que nunca lo desataría, sin embargo Hércules consiguió liberarlo. Como esto aumentaba la proezas de su hijo, Zeus lo permitió pero para que su juramento no hubiera sido en vano ordenó a Prometeo que llevara un anillo fabricado con el acero de las cadenas y así una atadura de acero seguía uniendo al titán con su peña.

Entre los griegos el primer testimonio escrito en el que se menciona un anillo es el episodio narrado por Heródoto sobre el anillo de Polícrates en Historias III, 41. Polícrates de Samos era un hombre tan afortunado y bendecido por los dioses, que, habiendo tirado al mar un anillo de gran valor que poseía, le fue devuelto posteriormente por un pescador que había capturado al pez que se lo había tragado. Amasis de Egipto pensó que un hombre así tendría que ser castigado algún día por los dioses, envidiosos del éxito y felicidad de un hombre. Esto fue para él suficiente razón como para romper el pacto de hospitalidad, ya que no quería que la posible futura mala suerte de su aliado se volviera también contra él.

Parece ser que la costumbre de llevar anillos entre los romanos llegó procedente de sabinos o etruscos según el testimonio de Plinio (Naturalis Historia XXXIII) de que las estatuas de los reyes Numa y Servio Tullio llevaban anillos en el dedo cuarto de la mano izquierda. Y esta parece ser la ubicación más habitual, San Isidoro nos da una razón

Los hombres en un principio llevaban los anillos en el cuarto dedo a partir del pulgar, porque por él corre una vena que llega hasta el corazón y los antiguos pensaron que era preciso señalarla y adornarla de una manera especial

En los sponsalia romanos, en los que se celebraba la promesa de futuras nupcias, el sponsus o prometido regalaba a la novia, como garantía del compromiso, presentes de valor entre los que destaca el anulus pronubus, anillo de oro o de hierro, con una gema engarzada, que le era colocado también en el dedo anular de la mano izquierda. Según Aulo Gellio, Noctes Atticae X, 10 por lo siguiente

Sabemos que los antiguos griegos llevaban el anillo en el dedo de la mano izquierda que está junto al meñique. Se dice que también los romanos en su mayoría utilizaban anillos así. Dice Apión, en sus libros sobre Egipto, que ésta es la causa de esta costumbre: porque, seccionados y abiertos cuerpos humanos, como era costumbre en Egipto, lo que los griegos llaman anatomía, se encontró un nervio finísimo que sale del dedo que hemos dicho y llega al corazón del hombre. Además no parece una torpeza que este dedo fuera el mejor para ser decorado con tal honor, por su contenido y por estar conectado con la parte principal del corazón.

Manos de bronce con anillo y brazalete, siglo VII a.C de flickr

Sin embargo esta explicación de Aulo Gellio está teñida de un sentimentalismo que no tiene cabida en la mayoría de los esponsales romanos en los que la mujer es un sujeto pasivo que no participa en la elección de su futuro marido.

Se trata más bien de hacer visible a todos el compromiso establecido mediante una prueba tangible, el anillo que se colocaba en la izquierda desde época etrusca porque molestaba menos para los quehaceres diarios, tal como leemos en Macrobio Saturnalia 7, 13, 7, quien a través de Ateio Capitón nos dice que las modas de llevar gemas preciosas hizo que

se dejara exenta del uso de anillos la mano derecha, que se relegase a la zurda, que es más ociosa, para que con el movimiento frecuente y el trabajo de la mano derecha no se rompieran las piedras preciosas.

Jurídicamente la entrega del anillo era un regalo sin compromiso legal, sin embargo para Tertuliano sí que tiene la garantía de un futuro matrimonio, pues en su De idolatria cuando habla de los sponsalia para indicar la solemnidad del compromiso usa como equivalentes sponsalia y anulus.

Del mismo modo Juvenal Sat 6, 25 se refiere al anillo así:

Y tal vez ya le pusiste al dedo la prenda del compromiso

También Plinio en Nat Hit XXXIII, VI utiliza la fórmula sponsio anulo exsiliente para referirse a los compromisos nupciales hechos con la entrega del anillo en garantía.

Este anulus pronubus es nuestro actual anillo de compromiso que el chico regala a la novia y ésta lleva en el anular de la mano izquierda, como una evidente herencia de nuestra cultura clásica.

Los anillos para los romanos tenían una gran carga simbólica, remarcando su nacimiento, anulus natalitius, el compromiso de boda, anulus pronubus, la posición social, anulus aureus, el anillo de los soldados, pero también fines prácticos, el anillo como llave, como caja, como sello , como amuleto…. de los que veremos más adelante características propias y otras curiosidades generales, así como su pervivencia en la actualidad.

Salutem plurimam!!


dimarts, 17 de maig del 2011

Ὧραι

Diosas de las estaciones y del tiempo en la Antigua Grecia. Hijas de Zeus y Temis, hermanas de las Moiras y de las Ninfas que habitaban el río Erídano, en principio eran personificaciones de los fenómenos naturales; más tarde, sin embargo, aparecen como protectoras del crecimiento y la prosperidad adoradas en Atenas con los nombres de Thalló (Θαλλώ), Auxó (Αὐξώ) y Karpó (Καρπώ), es decir, como personificaciones de la naturaleza en primavera, verano y otoño, respectivamente; en Hesíodo, Teogonía, 901 y ss., en cambio, aparecen en número de tres como representantes de la Justicia (Δίκη), de la Paz (Εἰρήνη) y de la Legalidad (Εὐνομία), pues supervisan las acciones de los hombres y manifiestan la armonía y el orden en general. En esto, como en muchos otros casos de la mitología griega, se observa una transición gradual que va desde lo puramente físico a las nociones éticas, y la influencia que las Horas originalmente tenían en la naturaleza se trasladó posteriormente a la vida humana en particular.

δεύτερον ἠγάγετο λιπαρὴν Θέμιν, τέκεν Ὥρας,
Εὐνουμίην τε Δίκην τε καὶ Εἰρήνην τεθαλυῖαν,
αἳ ἔργ᾽ ὠρεύουσι καταθνητοῖσι βροτοῖσι, […]

Hes. Teogonía. 901

También en Pseudo-Apolodoro:

Con Temis, la hija de Urano, él [Zeus] fue padre de sus hijas las Horas, por su nombre Eirene, Eunomia y Dike. Biblioteca 1. 13

Fueron las primeras en recibir a Afrodita en Chipre y, después de vestirla, la escoltaron hasta el Olimpo; adornaron con flores a Pandora; se las cita también como asistentes de Helios, incluso ayudan a Chloris en su trabajo, en la germinación y floración de la tierra, regulando las estaciones del año. En otros mitos las vemos acompañando a Pan o formando parte del séquito de Dioniso, dios del renacer de la Naturaleza; según los Órficos, las Horas, junto con las Gracias y las Moiras, condujeron a Perséfone en su ascensión desde el Hades en primavera y, según Pausanias, estuvieron presentes en el nacimiento de Atenea.


Homero, sin especificar su número ni su origen, las presenta como las guardianas de las Puertas del Cielo que cierran y abren, amontonando nubes ante el Olimpo o dispersándolas. Eran, por tanto, supervisoras del clima, aunque más bien ministras del único que tenía poder sobre el cielo, Zeus. Se ocupaban también de los caballos de Hera.

Ἥρη δὲ μάστιγι θοῶς ἐπεμαίετ᾽ ἄρ᾽ ἵππους: αὐτόμαται δὲ πύλαι μύκον οὐρανοῦ ἃς ἔχον Ὧραι, τῇς ἐπιτέτραπται μέγας οὐρανὸς Οὔλυμπός τε ἠμὲν ἀνακλῖναι πυκινὸν νέφος ἠδ᾽ ἐπιθεῖναι. τῇ ῥα δι᾽ αὐτάων κεντρηνεκέας ἔχον ἵππους: εὗρον δὲ Κρονίωνα θεῶν ἄτερ ἥμενον ἄλλων ἀκροτάτῃ κορυφῇ πολυδειράδος Οὐλύμποιο.

Hom. Il. 5.749-755


La mitología las presenta como hermosas jóvenes adornadas con flores y frutos. Son amables y benevolentes, trayendo a dioses y hombres muchas cosas que son buenas y deseables.

A medida que fueron concebidas para promover la prosperidad de todo lo que crece, aparecen también como protectoras de los jóvenes y de los recién nacidos entre los dioses y en el juramento que los jóvenes atenienses pronunciaban en el templo de Aglauro en su efebía se menciona a Thalló y a Auxó, entre otros dioses. (Pólux, VIII, 106):

No deshonraré las armas sagradas que llevo; no abandonaré a mi camarada de lucha; combatiré por la defensa de los santuarios del Estado, y transmitiré a la posteridad no una patria empequeñecida, sino más grande, más poderosa, en la medida de mis fuerzas y con la ayuda de todos. Obedeceré a los magistrados, a las leyes establecidas y las que se instituyan debidamente; si alguien intentara abolirlas se lo impediré con todas mis fuerzas y con la ayuda de todos. Honraré los cultos de mis padres. Tomo como testigos a las divinidades: Aglauro, Hestia, Enio, Enialio, Ares y Atenea, Areia, Zeus, Talo, Auxo, Hegemones, Heracles, los Limites de la patria, los Trigos, las Cebadas, las Viñas, los Olivos y las Higueras.

Finalmente, atenuado su significado inicial, adoptan un carácter simbólico y alegórico y acaban como subdivisiones del tiempo. En efecto, los escritores alejandrinos elevaron su número a doce, es decir, tantas cuantas son las horas del día y de la noche, y las consideraron hijas de Chronos y Gea. Higino (Fábulas 183) elabora una primera lista de nueve Horas, en la que se aprecia una gran confusión, dado que mezcla los nombres originales con los epítetos: Auxó (Αὐξώ), ninfa de las plantas; Eunomía (Εὐνομία) la del buen orden; Férousa (Φέρουσα), diosa de la sustancia y las granjas; Karpó (Καρπώ), hora otoñal; Díke (Δίκη), diosa de la justicia; Euporía (Εὐπορία), diosa de la abundancia; Eiréne (Εἰρήνη), diosa de la paz; Orthosía (Ὀρθωσία), diosa de la prosperidad; Thalló (Θαλλώ), hora de la primavera.

En una segunda lista de once Horas, a la que después se añadió Árktos, aparecen como diosas menores guardianas del tiempo y del orden del día y van desde el momento antes del amanecer hasta justo después del anochecer: Aúges (Αὔγης), la primera luz; Anatolé (Ἀνατολή), amanecer; Mousiké (Μουσική), la hora matutina de la música y del estudio; Gymnasía (Γυμνασία), la hora matutina del ejercicio físico; Nýmfe (Νύμφη), la hora de las abluciones; Mesembría (Μεσημβρία), el mediodía; Spondé (Σπονδή), la hora de las libaciones; Teleté (Τελετή), la primera hora de trabajo de la tarde; Akté (Ἀκτή), la segunda hora de trabajo de la tarde; Hesperís (Ἑσπερίς), atardecer; Dýsis (Δύσις), ocaso y Árktos (Ἄρκτος), la última luz.

Los romanos propusieron cuatro Horas y las consideraron hijas de Helios y de Selene.

Febo, cubierto con ropa púrpura, estaba sentado en un trono lleno de brillantes esmeraldas. A derecha e izquierda, se encontraban de pie el Día, el Mes, el Año y el Siglo, y las Horas, situadas a igual distancia las unas de las otras; allí estaba la joven Primavera, con una corona de flores; el Verano, desnudo i con una guirnalda de espigas; el Otoño, lleno de manchas de uvas pisadas, y el Invierno, con sus cabellos blancos erizados. Ovidio, Metamorfosis, II, 24 y ss.


Su culto se propagó por muchas regiones de Grecia, donde había templos y altares especiales para las Horas. En Atenas las honraron por medio de la celebración de una fiesta especial llamada Ὡραία. Sus estatuas adornaron también la antigua Olimpia y los templos de diferentes ciudades.

[En el templo de Zeus en Megara:] Por encima de la cabeza de Zeus están las Horas y las Moiras, y todos pueden ver que él es el único dios obedecido por el Destino y el que reparte las estaciones como es debido. Pausanias, Descripción de Grecia 1. 40. 4


dilluns, 9 de maig del 2011

VII Jornadas de Cultura Clásica.com en Mérida 2011


Al igual que el año pasado (en el mes de abril 2010) hemos tenido el honor y el placer de participar en las VII Jornadas de Culturaclasica.com, celebradas este fin de semana en Mérida.
Una propuesta muy completa que cuenta con interesantes e ilusionantes ponencias sobre didáctica de las lenguas clásicas, con teatro clásico, con la visita guiada a la ciudad de Mérida y a su magnífico Museo de Arte Romano, pero sobre todo con una gens classica cada vez más numerosa con una energía increíble. Por nuestra parte hemos compartido nuestro trabajo con la presentación de dos talleres:

La ciudad de Mérida y su Museo con su enorme riqueza patrimonial, la curiosidad y creatividad de nuestros compañeros nos ha sugerido nuevos materiales y actividades que enriquecerán los talleres.

Agrademos a todos la cálida acogida que nos han brindado, a los organizadores Antonio y Santiago que han contado con nosotros y nos han dado todas las facilidades posibles, a los asistentes a los talleres por su cordialidad y los ánimos que nos transmitido para continuar trabajando, a las mejores matronae romanae, Isabel y Celina, que nos han permitido presentaros los materiales didácticos del taller (agendas, calendarios..).

Plurimas gratias omnibus agimus!


De estos talleres podéis ver algunas imágenes en este álbum:



Hasta la próxima jornada!!

dissabte, 16 d’abril del 2011

Finalizan los Ludi Saguntini 2011

Ludi Saguntini clausi sunt. Esta es la frase que justo ayer, último día de los Ludi Saguntini 2011, retumbó en todos los oídos de los presentes en el teatro de Sagunto. Con ella quedaba clausurada esta última edición y se daba paso a la representación de la Aulularia de Plauto que llevó a cabo el grupo teatral Molotov de Millau. Como todos los años, desde que se iniciara en el 2009, la representación fue precedida de la recreación de una Pompa que esta vez rememoraba y celebraba las Cerealia, en honor a Ceres, y las Fordicidia, en honor a la diosa Tellus. Una comitiva encabezada por músicos partió de la Saguntina Domus Baebia camino del teatro. La formaban dos Lictores, dos Ediles Curules, las Vestales, el Flamen Cerealis, sus ayudantes y los oferentes, todos vestidos de blanco, como exige el ritual. Los Lictores, en latín, explicaron al público la celebración que estaban a punto de presenciar y le pidieron guardar silencio. Siguieron nuestros particulares Ediles Curules con un discurso, en griego y en latín, que dio paso al sacrificio de una cerda a Ceres llevado a cabo por nuestro Flamen Cerealis. Durante el discurso, las vestales prepararon la Mola Salsa y recogieron las cenizas de las vacas preñadas sacrificadas en las Fordicidia. Finalmente se le ofrecieron a Ceres ofrendas de miel, flores, leche y cereales.


La semana ha sido, como en todas las ediciones, frenética, pero esto es, precisamente, lo que la hace especial, lo que nos estimula y nos anima a seguir. La buena acogida que siempre tienen las actividades que ofrecemos por parte de los alumnos y de los profesores de los distintos centros que nos visitan es para nosotros el acicate imprescindible que justifica y da sentido a lo que hacemos. Por tanto, gracias a todos por vuestra presencia, vuestro interés, vuestra participación, vuestra paciencia…










Por nuestros talleres, Tempore Capto y Aetates Hominis: Infantia, han pasado aproximadamente 800 alumnos. A todos y cada uno damos las gracias por el buen comportamiento observado y pedimos disculpas por los posibles retrasos, a veces inevitables, y fallos que, como humanos, cometemos. Esperamos haber sido capaces de enseñarles algo nuevo y, si así fuese, que sepan sacar provecho de lo que los talleres les ofrecían. Nosotras sí hemos aprendido de ellos, siempre se sacan lecciones y de todo y todos se aprende siempre algo.

Mención especial merecen nuestros alumnos y alumnas (IES Consuelo Aranda de Alberic e IES Càrcer, de Càrcer), que se ocuparon de nuestra representación en el Forum Saguntinum, por su ayuda desinteresada y siempre bienvenida. ¡Gracias, chicos!








Por último, nuestro grupo participó también, como cada año, en la Revista Saguntina con un artículo sobre los Ritos de Paso en Grecia, que pretendía ampliar lo que ya se trabaja en el taller Aetates Hominis: Infantia, centrado básicamente en Roma. Desde este enlace podéis descargar la revista, cuya lectura os recomiendo porque todos los artículos son de gran interés.

Quien quiera seguir una crónica detallada del día a día de esta semana puede leerla aquí, así como, aquí pueden verse todas las imágenes de estos días.

Acabaron los Ludi 2011, pero ya empezamos a preparar los siguientes. ¡¡¡Nos volveremos a encontrar, pues, en los LUDI SAGUNTINI 2012!!!


diumenge, 3 d’abril del 2011

Taller TEMPORE CAPTO y AETATES HOMINIS

El taller Tempore Capto, formado por Salut Ferrís, Lluïsa Merino, Juanvi Santa Isabel y Amparo Moreno comenzó su participación en los Ludi Saguntini MMVI, tal como podéis ver en esta notícia de abril de 2006.

Empezamos centrándonos en la medición del tiempo en la antigüedad: desde las explicaciones míticas a los calendarios y su evolución, los relojes de sol y de agua, las jornadas diarias de los hombres y mujeres romanos, completándolo con las festividades que jalonan todo el calendario de tipo guerrero, agrícola y de fertilidad o dedicadas a honrar a los muertos.

Recuerdo bien cuando reunidos en mi casa decidimos el nombre que le daríamos al taller. Son muchas las expresiones relacionadas con el tiempo, algunas muy conocidas y otras no tanto, que podéis ver en este completo listado. De todas ellas elegimos TEMPORE CAPTO, aprovechada la ocasión, expresión latina usada por Tito Livio y Virgilio.
  • Tito Livio en su obra Ab urbe condita, libro III, IX, 7 dice
[7] insidiatum eum et tempore capto adortum rem publicam.

Echábale en cara que aprovechando las circunstancias había dirigido sus ataques a la república

  • Virgilio por su parte la utiliza en La Eneida, libro XI, 783

telum ex insidiis cum tandem tempore capto

por fín llegada la ocasión, desde su escondite lanza su dardo

Elegimos TEMPORE CAPTO porque entendimos que recogía nuestra intención de aprovechar el momento del taller al máximo para poder sintetizar en una hora ¡lo que se ha tardado siglos en conocer!

Pues bien, desde el curso pasado nuestras inquietudes se han dirigido también al tiempo individual a la vida de las personas, de manera que en los Ludi Saguntini MMX y en la Domus Baebia presentamos el curso pasado, de forma un poco experimental, el taller Aetates Hominis.

Finalmente el taller de las Etapas de la vida se ha ofertado este año de manera regular en el Aula de Cultura Clásica Domus Baebia y se va a realizar de manera independiente en los Ludi 2011.

Al igual que hicimos con el taller del tiempo en la antigüedad hemos elaborado unos cuadernos didácticos sobre las diferentes etapas de la vida que cuentan con una parte teórica y unas actividades finales para trabajar con los alumnos. Son éstos que aquí os enlazo y que pondremos en el margen izquierdo en el apartado de Cuadernos.


Y como empezamos también una nueva evaluación (¡la tercera ya!) os dejamos el enlace al calendario de la tercera evaluación 2010-2011 que os ofrecemos para usar en clase.

Confíamos en que nuestros trabajos os sean útiles y resulten interesantes.

Salutem plurimam!

dilluns, 28 de març del 2011

El matrimonio en Grecia: ἀγωγή y ἐπαυλία

Después del banquete daba inicio la procesión que acompañaría a la novia hasta su nuevo hogar. Un ceremonial en el que, todavía, se pueden observar rastros atenuados que recuerdan antiguos usos primitivos, cuando la partida de la novia a la casa del marido constituía un verdadero rapto. Al respecto, el uso de la palabra γωγ, traslado, es significativa. La novia se entregaba al llanto y se negaba a ir con el marido dando a entender, así, el dolor que le producía separarse de su familia. Mientras el novio la cogía por la muñeca, el padre la entregaba recitando la fórmula ritual: en presencia de testigos te la entrego para la procreación de hijos legítimos (Menandro, frag. 720) A partir de aquí, la novia se comportaría como una cautiva hasta su llegada a la casa del marido.

El cortejo estaba formado por los parientes y amigos de los novios, algunos de los cuales cumplían un papel determinado: encabezaba el cortejo, como guía y heraldo, el προηγητς, llevando el κηρκειον (caduceo propio de los heraldos), símbolo de su función, mientras que el προχος, amigo del novio y que había actuado como su padrino, era el que conducía el carro nupcial llevando a los recién casados. Vuelven a estar presentes el μφιθαλς πας, que representaba prosperidad y buena suerte para la pareja y simbolizaba la descendencia futura, y la νυμφετρια que debía escoltar a la novia. Seguían detrás los padres de la novia, la madre llevando las antorchas nupciales (δδες νυμφικα), que atestiguaban que el matrimonio se había celebrado como una unión legítima. Detrás desfilaba el resto de parientes y amigos y niños coronados de mirto (παδες προπμποντες) Cerraban el cortejo los flautistas y los tañedores de lira acompañando los cantos de himeneo.


Las mujeres llevaban cestas y jarrones que contenían objetos como membrillos, rosas, violetas y frutos, que serían arrojados a la pareja como símbolo de prosperidad y fertilidad, pues no puede ignorarse, como explica A., Avagianou (Sacred Marriage in the Rituals of Greek Religión, 12), el contenido sexual atribuido a las manzanas y a las flores por los antiguos griegos. Así, la procesión podría compararse a una φυλλοβολα, procesión de la victoria celebrada a propósito del regreso triunfal de los vencedores en los juegos panhelénicos. La boda tendría el mismo significado para la novia que tenía la victoria para el vencedor, sería la versión femenina de ese ritual. La novia llevaba otros objetos que simbolizaban su nuevo estado y el papel que de ella se esperaba: una parrilla, un tamiz, una mano de mortero y varios granos, recordando a Deméter, vínculo entre la agricultura, la fertilidad y la vida social.


La fuente principal para este tipo de procesiones la constituyen las representaciones en los vasos. Al respecto, el vaso Bloomington 72.97.4 nos ofrece una posible procesión de boda: en la imagen aparece un cortejo en el que se observan carros y una multitud de gente. Cada parte está organizada de forma ligeramente distinta, pero en la cara A se muestra a una mujer, ligeramente velada, enmarcada en el centro de la composición y rodeada de forma simétrica por otros cuatro participantes que la miran.



También Homero describe la escena de una procesión en el escudo de Aquiles (Hom. Il. 18.491-96):


ν τ μέν α γάμοι τ σαν ελαπίναι τε,

νύμφας δ κ θαλάμων δαΐδων πο λαμπομενάων

γίνεον ν στυ, πολς δ μέναιος ρώρει·

κοροι δ ρχηστρες δίνεον, ν δ ρα τοσιν

495 αλο φόρμιγγές τε βον χον· α δ γυνακες

στάμεναι θαύμαζον π προθύροισιν κάστη.


Cuando la pareja llega a la casa del novio, la comitiva entona un Peán para celebrar el exitoso final del recorrido. El novio ayuda a bajar del carro a la novia y, en la puerta, los padres de él los esperan para recibirlos y dar, así, la bienvenida a su nueva hija en el seno de su nuevo hogar. Según Plutarco, en Beocia, antes de entrar en la casa, la novia quemaba el eje del carro que la había llevado, con lo que daba a entender que no habría un viaje de regreso a su antiguo hogar.



La novia es objeto entonces de un ritual llamado καταχσματα, una secuencia de ritos dirigidos a garantizar la futura prosperidad y la fertilidad de la unión y a establecer a la novia en su nuevo hogar: una vez conducida dentro, recibía los τραγματα, dátiles, nueces e higos secos y, según Plutarco, la tradición requería que, antes de entrar en la cámara nupcial, la novia comiese un membrillo, fruto que simboliza la fecundidad.



La pareja se retiraba entonces a la cámara nupcial, bajo la protección de Afrodita y Peitho, que traerían la armonía y el placer y, en última instancia, la descendencia. La puerta permanecería custodiada durante toda la noche por un amigo del novio haciendo las funciones de un θυρωρς. Los amigos de la novia pasaban la noche fuera cantando epitalamios (πιθαλμια) para tranquilizarla en su tránsito a la feminidad y alentar a la pareja en sus intentos de engendrar un varón. De tanto en tanto, golpeaban la puerta de la cámara, κτπημα, para ahuyentar a los espíritus del inframundo.


μφη). παρθενα, παρθενα, πο με λποισα οχηι;

(παρθενα). οκτι ξω πρς σ, οκτι ξω.


(Esposa). Virginidad, virginidad, ¿a dónde vas tras abandonarme?

(Virginidad). Ya no volveré a ti, ya no volveré. (Safo, fr. 114. Epitálamos)


Al día siguiente tiene lugar el último de los rituales de la ceremonia de la boda, las παυλα. Es el día en que la joven pareja recibe los regalos, δρα παυλα, ofrecidos por el padre de la novia para corresponder a los que su hija recibió después del banquete. Por la mañana, la novia entrega al marido una χλανς , una especie de manto de lana fina, confeccionada por ella misma. Según A. Avagianou (Sacred Marriage in the Rituals of Greek Religión, 18), este acto simboliza uno de los aspectos del rito de iniciación que supone el matrimonio para la joven: el iniciado ofrece al iniciador un regalo. Además, según sugiere Reeder (Pandora: women in Classical Greece, 128), la χλανς simbolizaba su futura contribución al hogar a través de la tarea femenina por excelencia, la de tejer.


El envío de los regalos se hacía no sin cierta pompa. Suidas nos ha dejado la descripción de esta procesión y la relación de objetos que era tradicional regalar a los recién casados: encabezaba el cortejo un joven vestido con una clámide blanca y llevando una antorcha encendida, le seguía una canéfora y detrás iban otras jóvenes con regalos: ropa, peines y otros artículos de tocador, alabastros, zapatos, cofres, perfumes, nitro y regalos útiles convenientes a una esposa. Cerraba el cortejo un joven tocando la flauta.



Finalmente, la novia sola protagonizaba el último de los rituales: la dedicación de un loutrophoros a una ninfa. Al sur de la Acrópolis, en un santuario dedicado a la Ninfa, los arqueólogos han recuperado un gran número de fragmentos pertenecientes a este tipo de recipiente (Dillon, Matthew, Girls and women in Classical Greek Religión, 219). Se trataba de una acción para agradecer la ceremonia matrimonial en su conjunto y constituía una oración por el porvenir.