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diumenge, 2 de desembre del 2012

Vaso del sátiro bebedor

En el Museo de Louvre encontramos actualmente un vaso de banquete muy original llamado del sátiro bebedor  o del comasta. Se trata de una pieza única (altura 20'50 cm, diámetro de la base 14'50 cm) del siglo VI a C.

El personaje es un sátiro del tipo llamado por M. Loeschcke "coboldes" lleva zapatos, una piel de pantera a la espalda y tiene el vientre grueso y las piernas cortas. Sujeta un vaso con  la forma y las dimensiones de un skyphos ( σκύφος).

Recientemente se identifica el personaje con un comasta, un participante de un comoun cortejo bullicioso y festivo de bebedores acompañados de músicos, característico en la representación de los simposios (banquetes) y fiestas dionisiacas.

Se considera hecho en Corinto debido a la decoración del vaso, un friso de caballeros, y la policromía. Sin embargo lleva grabada sobre el hombro derecho una inscripción beocia que ha sido grabada después de la cocción


ϙολόδονος εἰμί , soy de Kolodon

Por ello se piensa que hecho en Corinto pasó a manos de un beocio quien escribió su nombre como poseedor y formó parte de su ajuar funerario.

Siguiendo el trabajo de Edmond Pottier (Le satyre-buveur, vase à surprise du Musée du Louvre) el ceramista para acentuar el carácter bromista del sátiro lo ha presentado dispuesto a beber directamente de la crátera. Sin embargo lo que haría de este vaso un divertido juguete en los banquetes y objeto de alegría y sorpresa en las fiestas es su disposición interna. Tanto el sátiro como la parte inferior del vaso están huecos y en el fondo de la crátera hay un agujero que comunica a través de un canal  circular de la base con otra abertura en la base del personaje. 
También dispone de unos agujeros situados, en la coronilla y en la parte alta de la espalda. Así, si están tapados y comenzamos a poner vino en el vaso, se llenará la base y el sátiro hasta un primer nivel (xy) pero no más pues el aire ocupa el resto del volumen de la figura. Seguidamente se llenará el vaso y veremos el nivel del vino en él. Si ahora destapamos uno o los dos agujeros de la cabeza del sátiro, el aire sale y su espacio es ocupado por el vino hasta el segundo nivel (ef), de manera que ¡el vino desaparece ante nuestros ojos!

Podemos conseguir que el sátiro nos devuelva el vino sustraído. Tapando el agujero b, llenamos por completo el sátiro de vino, inclinando el recipiente hasta que se vea el vino por el agujero a, que taparemos inmediatamente con cera. Ahora el sátiro está lleno de vino y el vaso vacío pero podemos conseguir que nos lo de a beber si quitamos uno de los tapones de cera, ya que al entrar el aire el vino se desplazará a la otra cavidad, la del vaso.

Se trata de un divertimento infantil que pone en evidencia los conocimientos científicos que los  ceramistas dominaban ya en el siglo VI a C. y con el que iniciamos diciembre el mes de las fiestas más espectaculares del calendario romano: las fiestas de la Bona Dea, las Saturnales,...



Salutem plurimam!

dimarts, 9 d’octubre del 2012

En el mes de Pianepsión

Apaturia. Louvre


En el mes de Pianepsión (Teofr.Char.  3.5), probablemente el día decimoprimero del mes, se celebraba entre los atenienses y todos los griegos de origen jónico, con excepción de los de Colofón y Éfeso (Herod. I.147), un festival político y religioso, que recibía el nombre de Apaturia y que duraba tres días:

κἂν ὑπομένῃ τις αὐτόν, μὴ ἀφίστασθαι. καὶ ὡς Βοηδρομιῶνος μέν ἐστι τὰ μυστήρια, Πυανοψιῶνος δὲ Ἀπατούρια, Ποσιδεῶνος δὲ τὰ κατ᾽ ἀγροὺς Διονύσια. (Teofr. Char. 3.5)
Le anunciará, como si fuese algo nuevo, que los Misterios se celebran en el mes de Boedromión, las Apaturias en el mes de Pianopsión, y en el campo, en el mes de Posideón, las Dionisias.

εἰσὶ δὲ πάντες Ἴωνες ὅσοι ἀπ᾽ Ἀθηνέων γεγόνασι καὶ Ἀπατούρια ἄγουσι ὁρτήν. ἄγουσι δὲ πάντες πλὴν Ἐφεσίων καὶ Κολοφωνίων: οὗτοι γὰρ μοῦνοι Ἰώνων οὐκ ἄγουσι Ἀπατούρια, καὶ οὗτοι κατὰ φόνου τινὰ σκῆψιν. (Herod. I. 147)
Todos ellos ambicionan con preferencia a los demás el nombre de jonios, y ciertamente lo son de origen verdadero; bien que de este nombre participan cuantos, procediendo de Atenas, celebran la fiesta llamada Apaturia, la cual es común a todos los jonios asiáticos, fuera de los Efesios y Colofonios, los únicos que en pena de cierto homicidio no la celebran.

Cada fratría lo celebraba por separado, aunque constituía un festival público.


Altar de Zeus Fratrios y Atenea Fratria
La demostración de la ciudadanía en poca clásica venía avalada por la pertenencia a dos instituciones, una de carácter más bien religioso, la fratría, y otra de tipo civil, el demos. Los oradores del siglo IV a.C. aluden con frecuencia a esta doble inscripción que se realizaba en la infancia y que era imprescindible no solo para demostrar la propia ciudadanía, sino también para acceder a la herencia paterna (Iseo. Ciron (8) 19, 20; Menecles (2) 14, 16, 17, 45…) En la fórmula de la dokimasía (Arist., Ath. 55, 3) se hace referencia al demos del padre, de la madre y también al culto de Apolo Patroo y Zeus Herkeios, que equivalía a la pertenencia a una fratría y, como consecuencia, al status de ciudadano. Platón en las Leyes (Pl., Lg. VI, 785a) menciona la prerrogativa de esta institución de inscribir a los ciudadanos, presentándolos ante los templos ancestrales (patroos). En otro pasaje, del Eutidemo (Pl., Euthd. 302c, d), menciona que todo ateniense poseía templos domésticos ancestrales (patroos), citando a continuación los cultos de Apolo Patroos, Zeus Herkeios y Fratrio y Atenea Fratria. El hecho de que el culto a Apolo Patroos no se hallara presente en origen  nos sugiere no solo su incorporación tardía a la fratría, sino también la introducción de un cambio cualitativo en el acto de presentación del niño o el joven ante el altar del o de los dioses. ¿Por qué, si no, se iba a atribuir a otro dios, Apolo Patroos, este registro que habitualmente se hacía (y se siguió haciendo) ante Zeus y Atenea Fratrios? La respuesta podría estar en que el hecho de registrar y presentar al niño ante los dioses Fratrios en las Apaturias desde tiempos ancestrales no implicaba, en origen, la pertenencia a un cuerpo cívico ni la posesión de la ciudadanía, entre otras cosas porque aún no se había visto definida. En el momento en el que se perfila con mayor claridad y se inscribe precisamente en el marco de las fratrías, es cuando tiene sentido el nuevo culto de Apolo Patroos dentro de las mismas, que se asocia de forma específica al nuevo status de ciudadano, que confiere al individuo una serie de prerrogativas.

El origen de este festival se relaciona con la siguiente leyenda:

Alrededor del año 1100 a.c., los atenienses mantenían conflictos contra los beocios por la posesión del territorio de Cilaenae, o, según otros, de Oenoe. Janto de Beocia desafió a Timoetes, rey del Ática, a un combate singular y, cuando éste se  negó, Melanto se ofreció a luchar por Timoetes, a condición de que, si salía victorioso, sería su sucesor (Pausanias, II, 18, 9):

Οἱ δὲ Νηλεῖδαι πλὴν Πεισιστράτου (τοῦτον γὰρ οὐκ οἶδα παρ' οὕστινας ἀπεχώρησεν)ἐς Ἀθήνας ἀφίκοντο οἱ λοιποί, καὶ τὸ Παιονιδῶν γένος καὶ Ἀλκμαιωνιδῶν ἀπὸ τούτων ὠνομάσθησαν. Μέλανθος δὲ καὶ τὴν βασιλείαν ἔσχεν ἀφελόμενος Θυμοίτην τὸν Ὀξύντου· Θυμοίτης γὰρ Θησειδῶν ἔσχατος ἐβασίλευσεν Ἀθηναίων.

Los descendientes de Neleo, excepto los hijos de Pisístrato, que se retiraron no sé dónde, se rindieron a Atenas, donde sus familias subsistieron largo tiempo bajo los nombres de Peónidas y de Alcmeónidas; y Melanto obtiene la corona que le arrebata a Timoetes, hijo de Oxintes. Este Timoetes fue el último rey de Atenas de la familia de Teseo.


Cuando Janto y Melanto empezaban a luchar, apareció detrás de Janto un hombre cubierto con la piel de una cabra negra. Melanto recordó a su adversario que estaba violando las leyes de combate por tener un compañero y, mientras Janto miraba a su alrededor, Melanto lo mató. Desde ese momento, los atenienses celebraron dos fiestas, las Apaturias y Dioniso Melanaegis, quien se cree que fue el hombre que apareció detrás de Janto. Esta es la historia relatada por el escolio sobre Aristófanes (Acharn. 145-146: ὁ δ᾽ υἱός, ὃν Ἀθηναῖον ἐπεποιήμεθα, ἤρα φαγεῖν ἀλλᾶντας ἐξ Ἀπατουρίων, Scholiast on Aristophanes' Acharnians, citado por David Campbell, GreekLyric IV, Loeb Classical Library (1992), pág. 93, 95):

Θέωρος
εἰ μὴ κατένειψε χιόνι τὴν Θρᾴκην ὅλην καὶ τοὺς ποταμοὺς ἔπηξ᾽, ὑπ᾽ αὐτὸν τὸν χρόνον, ὅτ᾽ ἐνθαδὶ Θέογνις ἠγωνίζετο. τοῦτον μετὰ Σιτάλκους ἔπινον τὸν χρόνον: καὶ δῆτα φιλαθήναιος ἦν ὑπερφυῶς, ὑμῶν τ᾽ ἐραστὴς ἦν ἀληθὴς ὥστε καὶ ἐν τοῖσι τοίχοις ἔγραφ᾽, Ἀθηναῖοι καλοί. ὁ δ᾽ υἱός, ὃν Ἀθηναῖον ἐπεποιήμεθα, ἤρα φαγεῖν ἀλλᾶντας ἐξ Ἀπατουρίων, καὶ τὸν πατέρ᾽ ἠντεβόλει βοηθεῖν τῇ πάτρᾳ: ὁ δ᾽ὤμοσε σπένδων βοηθήσειν ἔχων στρατιὰν τοσαύτην ὥστ᾽ Ἀθηναίους ἐρεῖν, ὅσον τὸ χρῆμα παρνόπων προσέρχεται.

TEORO.-Mientras tanto, yo vaciaba copas en compañía de Sitalces. Se mostraba muy filoateniense; era un verdadero amor. Llegaba hasta escribir por las paredes: estoy encaprichado con los atenienses. Su hijo, al que le hemos dado el título de ciudadano de Atenas, tenía unas ganas locas de comer salchichas en la fiesta de las Apaturias. Suplicaba a su padre que partiese en socorro de su patria. El padre juró, levantando la copa, que vendría en nuestro auxilio con un ejército tal que los atenienses exclamarían: "¡Es una nube de saltamontes en marcha!".


Esta tradición ha dado lugar a una falsa etimología del nombre ἀπατούρια, que anteriormente se consideraba derivado de ἀπατᾶν, engañar. Todos los críticos modernos, sin embargo (Müller, Die Dorier, I.5.4; Welcker, Die Aeschyl. Trilogie. p288) aceptan que el nombre está compuesto de α- < ἅμα y πατόρια, que es perfectamente coherente con lo que Jenofonte (Hellen. I.7. 8) dice del festival: 

Ἐν οἷς (ἀπατουρίοις) οἵ τε πατέρες καὶ οἵ συγγενεῖς ξύνεισι σφίσιν αὐτοῖς. 

 

(Entretanto, sobreviene la fiesta de las Apaturias), durante las cuales los padres y los parientes se reúnen los unos en casa de los otros.
 

Según esta derivación, es el festival que celebraba la fratría para discutir y resolver sus propios asuntos. Pero, como todo ciudadano era miembro de una fratría, el festival se extendió sobre toda la nación. Welcker, Nachtrag zu derSchrift über die Aeschylische Trilogie  p.200, debido a la parte prominente que Dioniso toma en la leyenda _respetando el origen de las Apaturias áticas_, concibe que surgiera de la circunstancia de que las familias pertenecientes a la tribu dionisíaca de Aegicores se registraran entre los ciudadanos:

 

The four Ionian tribes--Geleontes, Hopletes, Aegicoreis, Argadeis--which are spoken of below in reference to Attica, were found also in Cyzicus, together with two others, Βωρεῖς and Οἴνωπες (C. I. G. 3663-4-5)  


Según podemos leer en Ateneo IV 171d, el primer día del festival se llamaba δορπία, o δόρπεια:

βούλεσθε δῆτ᾽ ἐγὼ φράσω τίς εἰμ᾽ ἐγώ; ἡ τῶν προτενθῶν Δορπία καλουμένη.   

Ese día cada fratría celebraba un banquete nocturno (Aristof. Acharn. 146); el segundo día recibía el nombre de ἀνάρρυσις (ναρρύειν) por el sacrificio ofrecido en este día a Zeus, apellidado Φράτριος, y a Atenea Φράτρια y, a veces, a Dioniso Melanaegis. Era un sacrificio de Estado, en el que participaban todos los ciudadanos. El día se dedicaba principalmente a los dioses y se cantaba en su honor.


En el tercer día, llamado κουρεῶτις (κοῦρος), los niños nacidos en ese año en las familias de los miembros de la fratría o los jóvenes no  registrados eran llevados por sus padres o, en su ausencia, por sus representantes (κύριοι) ante los miembros de la fratría. El día estaba reservado a la presentación de los niños recién nacidos (meion) y al registro de los adolescentes (koureion), ceremonia que iba acompañada del corte del cabello. Este último día estaba, pues, asociado a la iniciación, integración y registro de los jóvenes en la comunidad de adultos. La fiesta estaba consagrada a los dioses Zeus y Atenea Fratrios. Para cada niño se sacrificaba una oveja o una cabra. La víctima se llamaba μεῖον y quien sacrificaba, μειαγωγός (μειαγωγεῖν). Se dice que no estaba permitido que la víctima estuviera por debajo (Harpocrat. Suid. Phot. s.v. meion) o, según Pólux (III.52), por encima de un cierto peso. Si se planteaban objeciones a la admisión del niño, el padre, o el que asumiera su rol, se veía obligado a declarar por juramento que el niño era descendiente de padres libres y ciudadanos de Atenas. En el discurso de Demóstenes Contra Eubúlides, Euxiteo defiende su ciudadanía alegando que fue introducido de pequeño en la fratría y conducido al altar de Apolo Patroos y a los otros lugares de culto. Su padre prestó el juramento acostumbrado afirmando que era hijo de una ciudadana y registrándolo a continuación en el demos (Demost. c. Eubul. 54):

καὶ ταῦτ᾽ οὐχὶ νῦν πεπεισμένοι ποιοῦσιν, ἀλλὰ παιδίον ὄντα μ᾽ εὐθέως ἦγον εἰς τοὺς φράτερας, εἰς Ἀπόλλωνος πατρῴου ἦγον, εἰς τἄλλ᾽ ἱερά. καίτοι οὐ δήπου παῖς ὢν ἐγὼ ταῦτ᾽ ἔπειθον αὐτοὺς ἀργύριον διδούς. ἀλλὰ μὴν ὁ πατὴρ αὐτὸς ζῶν ὀμόσας τὸν νόμιμον τοῖς φράτερσιν ὅρκον εἰσήγαγέν με, ἀστὸν ἐξ ἀστῆς ἐγγυητῆς αὑτῷ γεγενημένον εἰδώς, καὶ ταῦτα μεμαρτύρηται.

Y no hacen esto por haber sido ahora inducidos a hacerlo, sino que, cuando era un niño me llevaron inmediatamente ante los frátores, ante Apolo Patroos y los demás lugares sagrados. Y sin embargo, siendo yo un niño, no los convencieron de ello dándoles dinero. No, sino que mi padre mismo, mientras aún vivía, pronunció el juramento acostumbrado y me presentó a los frátores, sabiendo que era un ateniense, nacido de una madre ateniense, legalmente prometida a él; y estos hechos han sido establecidos por testimonio.

Después de que la víctima fuera sacrificada, los frátores votaban. Cuando el voto de la mayoría era contra la admisión del niño, la causa podía ser juzgada ante uno de los tribunales de Atenas; en cambio, si no se encontraban objeciones, el nombre del niño, así como el del padre, se inscribía en el registro de la fratría y aquellos que habían querido excluir al pequeño eran castigados. Se procedía después a la distribución de vino y de la carne de la víctima, de los cuales cada frátor recibía su participación; por último,  los padres de los niños recitaban poemas. (Plat. Tim. 21b):

[...] ἤδη τῶν ἐνενήκοντα ἐτῶν, ἐγὼ δέ πῃ μάλιστα δεκέτης: ἡ δὲ Κουρεῶτις ἡμῖν οὖσα ἐτύγχανεν Ἀπατουρίων. τὸ δὴ τῆς ἑορτῆς σύνηθες ἑκάστοτε καὶ τότε συνέβη τοῖς παισίν: ἆθλα γὰρ ἡμῖν οἱ πατέρες ἔθεσαν ῥαψῳδίας. πολλῶν μὲν οὖν δὴ καὶ πολλὰ ἐλέχθη ποιητῶν ποιήματα, ἅτε δὲ νέα κατ᾽ ἐκεῖνον τὸν χρόνον ὄντα τὰ Σόλωνος πολλοὶ τῶν παίδων ᾔσαμεν. εἶπεν οὖν τις τῶν φρατέρων, εἴτε δὴ δοκοῦν αὐτῷ τότε εἴτε καὶ χάριν τινὰ τῷ Κριτίᾳ φέρων, [...]


[...] tenía ya casi noventa años y yo, a lo sumo diez. Era, casualmente, la Kureotis, el tercer día de las Apaturias. A los muchachos les sucedió lo que es siempre habitual en esa fiesta y lo era también entonces. Nuestros padres hicieron certámenes de recitación. Se declamaron poemas de muchos poetas y, como en aquella época los de Solón eran recientes, muchos niños los cantamos. Uno de los miembros de la fratría, sea que lo creía realmente o por hacerle un cumplido a Critias, [...]

Tarifa de los cobros.
El sacerdote Teodoro hijo de Eufantides hizo grabar y erigir la estela. Se le dará al sacerdote, a título de cobro: de cada meion, un muslo, una costilla y una oreja, más tres óbolos de plata: en cada koureion, un muslo, una costilla y una oreja, más un pan de una chenice, medio congio de vino y una dracma de plata.


Decreto de Hierocles, 396-395.

«Decreto de los fráteres dado a propuesta de Hierocles, siendo arconte Formión en Atenas, Pantacles de Eón siendo fratriarca. Sobre todos aquellos que no han sido todavía sometidos al voto de admisión, conforme al estatuto de Demotionidas, los fráteres votaron inmediatamente; se comprometerán en el nombre de Zeus Fratrio y tomarán su boletín en el altar. Si consta que una persona ha sido indebidamente introducida en la fratría, su nombre será borrado por el sacerdote y el fratriarca del registro conservado por los Demotionidas y de la copia de dicho registro, y el que haya introducido al excluido pagará 100 dracmas que serán consagrados a Zeus Fratrio. El sacerdote y el fratriarca recaudarán esta suma, y si no, la deberán ellos mismos. En el futuro el voto de admisión tendrá lugar un año después de la ofrenda del koureion en la fiesta de los Apaturias, en el día Cureotis, y el boletín de voto será cogido sobre el altar. (...)En el futuro se llevarán las víctimas, meia y koureia, a Decelia cerca del altar. Quienquiera que no sacrifique sobre el altar deberá 50 dracmas que serán consagrados a Zeus Fratrio. El sacerdote recaudará esta suma; si no, la deberá el mismo (a menos que sobrevenga una peste o una guerra). Si sobreviene cualquier impedimento de este género se llevará a los meia y los koureia al lugar que el sacerdote habrá dado a conocer por medio de un anuncio. El aviso será inscrito tres días antes del Banquete, sobre una tablilla blanqueada de una longitud de al menos un palmo, en el lugar donde las gentes de Decelia se reúnen en la ciudad. El sacerdote, a su costa, hará grabar en una estela de mármol, que se colocará delante del altar de Decelia, el presente decreto y la tarifa de los cobros. (op. cit.)


Respecto a la introducción de los niños adoptados (Plu., Sol. 21), tal vez se llevaba a cabo en origen en la fiesta de las Targelias, quizás porque se había constituido también en una de las ocasiones en las que, posteriormente, se rendía culto a Apolo Patroos. Las Targelias eran, además, paralelas a las Pianopsias, la fiesta de Apolo de octubre, mes en el que se celebraban las Apaturias, momento de integración y registro tradicional de niños y jóvenes en las fratrías. Con el tiempo posiblemente Apolo Patroos también adquirió un lugar en esta fiesta, aunque en ningún momento suplantaría a Zeus y Atenea Fratrios que permanecen como los dioses principales de la celebración (Is., Menecles (2), 13, 24; Apolodoro (7), 13; D., Leocares (44), 49, 63, 67, 68). Pero su culto avalaría, además del nuevo status de ciudadano, la capacidad de adoptar y la nueva legislación sobre las herencias (ambos aspectos estrechamente vinculados), que consolidaba la propiedad de las familias nucleares que, inscritas en el marco de las fratrías, constituían la nueva ciudadanía ateniense.
Ágora de Atenas. Templo de Zeus/Atenea Fratrios
El establecimiento, pues, de la nueva ciudadanía definida por Solón se sirve de una institución político-religiosa, la fratría, en la que las familias atenienses inscribían y registraban a sus hijos al nacer, lo que además de proporcionarles el status de ciudadanos les garantizaba la herencia (también a los hijos adoptados). En virtud de su paternidad sobre Ion, leyenda que nace a la vez que el culto, Apolo Patroos _ como dios de la ciudadanía ateniense asimilado en la fratría y en la familia (junto a Zeus Herkeios), cuya función principal era tutelar y regular la integración de los hijos legítimos (naturales o adoptados)_ se erige en el ancestro, no solo de los atenienses sino de todos los jonios, utilizado y desarrollado por Pisístrato en su reivindicación de la primacía sobre los mismos, pero probablemente ya esbozado por Solón, que en su poesía llama al Ática la más antigua tierra de Jonia.


Templo de Apolo Patroos. Ágora de Atenas
  

diumenge, 1 de juliol del 2012

Infancia en Grecia. Anfidromías


Niño con pelota
En la antigüedad griega (desde la época geométrica hasta la helenística) la vida en la ciudad se dividía entre la vida pública _que se caracterizaba por una enérgica religiosidad_ y la vida en común dentro de la familia y en el círculo de amigos y vecinos.

Tanto en el marco de la familia como en el de la vida pública, los niños aprendían desde muy temprano a considerar las fiestas y las ceremonias religiosas como una parte indisoluble de sus propias vidas y como un elemento característico del pueblo. Los niños asistían a todas las manifestaciones festivas que se celebraban en casa o públicamente. De esta forma crecen y se alimentan de un ideal religioso, de usos y costumbres, de actos culturales, de ceremonias y de la idea de filoxenia (H. Rühfel, Das Kind in der griechischen Kunst: von dem minoisch-mykenischer Zeitbis zum Hellenismus, Mayence, von Zabern, 1984)

La gran mortalidad, las consecuencias de las frecuentes guerras en la vida familiar de los antiguos griegos y los diferentes cambios políticos a lo largo de los siglos trajeron notables variaciones en la formación del ideal de educación y cuidado de los niños con el objeto de crear ciudadanos nobles y útiles. La visión era sustancialmente errónea respecto al futuro del niño y hasta el s. V los niños aparecen como pequeños adultos tanto en el arte como en las fuentes filológicas, mientras que gracias a los relatos de Platón, de Aristófanes (Lisístrata, 18-19) y de Aristóteles sobre el cuidado y la educación de los niños, se inició el descubrimiento de la infancia en la antigüedad, cuando el niño empieza a ser visto con sus propias características, con sus virtudes y sus debilidades. Evidentemente el niño no representaba un ideal social (por las muchas debilidades físicas e intelectuales que lo caracterizaban), su cuidado en el seno de la familia y el desarrollo de fuertes lazos afectivos eran importantes contribuciones a la seguridad tanto de la casa como de la ciudad, porque cada niño que nacía y sobrevivía era una parte de la sucesión y del futuro del pueblo (M. Golden, Children and Childhood in Classical Athens, 1993)

Imagen del gineceo
El término νήπιος (de pequeña edad) muestra la posición de la familia y de la sociedad frente a los niños: νήπιος es el que no comprende la lengua y la cultura de los adultos, mientras que el sustantivo παῖς tiene raíces indoeuropeas y significa pequeño o insignificante. Παῖς significa tanto niño como persona joven. Llaman παῖς al hijo propiamente del padre y τέκνον al propiamente de la madre. Los recién nacidos reciben el nombre de νεογνὰ βρέφη (niño recién nacido) y νεογνὰ τέκνα, mientras que la etapa de niño a adulto viene marcada por el sustantivo νεανίσκος (hombre joven) o μειράκιον (adolescente) (M. Golden, Children and Childhood in Classical Athens, 1993)

La antigüedad griega asociaba la infancia con el juego. Esto resulta evidente a nivel lingüístico en el sustantivo παῖς y otras palabras como: παῖγμα, παιγνία, παίγνιον (juego, juguete) o παιδιά (juego de niño; partida; deporte), que tienen sus raíces en el verbo παίζω (jugar) (M. Golden, Children and Childhood in Classical Athens, 1993)

Corona de olivo
Por lo general no hay términos específicos fijos para referirse a la infancia. Como ejemplo, en la Atenas de finales del s. IV a.C., ἔφηβος designa al hombre que ya ha hecho dos años de servicio militar, mientras que παῖδες designa a los jóvenes hasta los 17 o 18 años, es decir, antes de su inscripción en el Demos, cuando se convierten oficialmente en ciudadanos, y a las jóvenes antes de su matrimonio (M. Golden)

La más minuciosa colección de sustantivos que han entrelazado con la infancia en la antigüedad (para el género masculino) la hizo el Escoliasta de Aristófanes: βρέφος (bebé), παιδίον, παιδάριον (el niño ya camina y habla), παιδίσκος o παῖς (el niño que se encuentra en edad escolar), ἀντίπαις (el que empieza a ser más que un niño) o μελλέφηβος (quien está a punto de alcanzar la edad de la pubertad) o ἔφηβος o μειράκιον, μειράκις, νεανίσκος, νεανίας, etc. (M. Golden)

Otros términos que se pueden encontrar en las epopeyas o en otras obras de poesía son, p. ej., μικρός (en una comedia de Menandro) y μικκός (en una obra satírica de Esquilo), mientras que había también tópicos dialectales: κοραλίσκος (sinónimo de μειράκιον) en Creta, κοράσιον (pequeña, hijita) en Macedonia, etc. Platón y Aristóteles utilizaban frecuentemente los sustantivos παιδίον, παιδάριον (M. Golden). Hipócrates (en Filón, De Opificio Mundi, 36) divide la vida humana en 7 estadios, de los que los 4 primeros son: παιδίον de 0-7 años; παῖς de 7-14 años; μειράκιον de 14-21 años y νεανίσκος de 21-28 años. Aristóteles (Ret. II, 2-17), en cambio, la divide en 3 estadios, basándose en la aritmética, la astrología, en el número de las estaciones del año, etc. y hace una categorización general para que se pueda –conociendo los sentimientos y las acciones de las personas de las diferentes categorías de edades_ hablar públicamente ganando amigos y ejercer influencia en la opinión de muchas personas: en la juventud, en la madurez y en la vejez (M. Golden)

Niño con cisne
La vida social juega un papel central e importante en la vida de los hombres de la antigüedad y las diferencias entre dos tribus se hacían evidentes en la separación de sus obligaciones y cargos. Con esta concepción crecían los niños y, teniéndola  en cuenta, es posible que podamos comprender por qué inteligencias tan grandes como la de Platón y Aristóteles colocan a los niños al mismo nivel que los animales (el propio Platón colocó en el mismo grupo a los niños, a las mujeres, a los esclavos y a los animales; un grupo inferior socialmente al de los hombres, con la particularidad esencial de que es más proclive a los deseos, a las aflicciones y a los placeres, como por ejemplo a los dulces y a la música, y un ejemplo característico es que los bebés dejan de llorar con un trozo de miel) Esta es también la razón de que algunos verbos que se utilizaban en relación con los niños fueran sinónimos de acciones propias de los animales, como los verbos que indicaban el llanto infantil: βρυχάομαι (mugir) y βληχάομαι (balar) Los niños, las mujeres jóvenes y los ancianos, por tanto, comprenden mejor los deseos de los dioses en comparación con sus superiores socialmente hablando, como puso de manifiesto Sófocles en su obra Antígona (M. Golden)

Tanto Platón como Aristóteles refieren en sus obras Las Leyes (790e) y Política (IV, 15), respectivamente, las diferencias distintivas de la infancia y dan consejos prácticos para la instrucción y educación de los niños.
Platón hizo interesantes observaciones para el desarrollo de los niños y las necesidades de la infancia: aconsejó vendar a los niños desde el nacimiento hasta el segundo año de vida y que, hasta los tres años, se les diera a menudo el pecho. La etapa de los tres a los seis años se caracteriza por el juego con otros niños y por los juegos (o juguetes) que desarrollan la fantasía y la creatividad, como también por el comienzo de la adquisición de disciplina. También es interesante observar que Platón pone de manifiesto, por ejemplo, la delicadeza de la piel de los niños, que proviene de la mucha leche que beben, y que el hecho de ser inmaduros, inexpertos e inocentes los hace estar más cerca de los dioses y de los fenómenos de la naturaleza.

Imagen del gineceo

Aristóteles estudió a los niños con tanta atención que hizo una relación entre las características externas de la infancia y dio consejos para los diferentes períodos de edad, haciendo hincapié en que en la vida de un niño hay los siguientes períodos críticos: el 2º año de edad, el 5º, el 7º y el 14º. Algunos de sus consejos son: dar de beber a los niños, hasta los dos años, mucha leche y un poco de vino; ayudarlos en su ejercitación y educarlos duramente con el frío; desde los dos años hasta los cinco es bueno que se ejerciten en el juego, el cual, como también las historias que escuchen, conviene que sea controlado por instructores escolares (παιδονόμος), mientras que desde el séptimo año conviene por lo general protegerlos de las conversaciones e imágenes inconvenientes (Política, IV, 15) Algunas de sus observaciones fueron que, al principio, los niños no pueden en absoluto hablar y después llaman a cada hombre padre y a cada mujer madre hasta que aprenden a distinguir a sus padres y a hacer sus propios y característicos discursos; que el niño exhala un olor dulce hasta la efebía y de ahí en adelante su transpiración es salada y más intensa; que la voz infantil es más aguda que la de los mayores; que su manera de hablar seduce a los adultos y que las debilidades características de los niños pueden superarse, porque se encuentran en desarrollo. Por lo general, la infancia tiene tantas debilidades que nadie querría volver atrás; tiene una voluntad libre, pero no predisposición, y por eso los niños no pueden conocer las nociones de moral y del placer de la verdad; tiene una memoria corta y los muchachos son más excitables que los hombres, porque son biológicamente hablando más calientes y más húmedos (M. Golden)

Tanto Aristóteles como Platón creen que los niños tienen una mayor agitación interior que los adultos, no pueden mantener la calma por mucho tiempo y lloran con frecuencia; tienen un carácter inestable y son muy difíciles de domar; por lo general no pueden comprender ni razonar y, a menudo, dicen tonterías porque no tienen raciocinio.

Nacimiento. Relieve
El nacimiento de un niño era un acontecimiento que los miembros de la casa y de la ciudad afrontaban con gran temor, porque tanto la vida como la muerte acompañaban a la madre y al recién nacido. Los dolores y la sangre se relacionaban con la muerte; el nacimiento y la supervivencia de un niño comportaba responsabilidad para la familia y una garantía para el futuro de la misma y de la ciudad, mientras que la supervivencia de la parturienta comportaba la garantía del cuidado de los niños hasta los 7 años (a partir de esa edad pasaba a ser responsabilidad de la comunidad de hombres), y de las niñas hasta el momento de su matrimonio. La probable muerte de la madre o del niño en el parto convierte a todo el que haya estado en contacto con este fenómeno en impuro, por eso se protege la prosperidad, tanto de la casa como de la ciudad, así como también se protege de los malos espíritus y de los daimones a la futura madre, pintando todas las puertas con brea y disponiendo para ella un lugar caliente.

Cuando el recién nacido ha pasado con seguridad su primera prueba con peligro de muerte, es decir, vive y está sano (algunas formas de examen para constatar que el niño estaba sano eran: el baño del recién nacido con agua fría, con orina o, incluso, con vino), se identifica con su futuro papel en la vida de la ciudad para su bienestar y la continuación del mismo. Así, si el recién nacido era un niño sano, se colgaba en la puerta de la casa una corona de ramas de olivo; si era una niña, un lazo de hebras de lana. Estos objetos tenían una función protectora y un carácter apotropaico contra daimones y malos espíritus y jugarán un papel más tarde en su vida (las ramas de olivo se relacionan con las obligaciones o los cargos religiosos; la lana, con el telar que aguarda a la niña en el gineceo)

Desde el momento en que el nacimiento de un niño comporta una responsabilidad, no solo para la familia sino también para la propia ciudad, el acontecimiento adquiere un valor emotivo-sentimental, social y político. Es decir, el recién nacido constituye no solo un miembro de la casa, sino también de la ciudad, por esta razón, debe ser aceptado por el κύριος (cabeza de familia) y esta decisión tiene siempre relación con los poderes políticos, el sexo del niño (algunas veces se excluye a las niñas) y la importancia que tuviera el οἶκος (casa). La decisión debe tomarse siempre con la mirada puesta en la continuidad y en la buena fortuna de la casa y de la ciudad. En Atenas, el recién nacido era un ser social desde el principio porque era un miembro de la familia y ya, supuestamente, de una ciudad en la medida en que había nacido de ciudadanos, aunque no fuera un adulto que pudiera tomar decisiones y asumir responsabilidades (M. Golden)
 
Aceptación del padre
Con dos ceremonias, las Anfidromías y la Décima _ ἡ Δεκάτη _, se confirmaba la decisión del κύριος para la admisión oficial del niño en la familia. Con las Anfidromías, la familia _todos los miembros del οἶκος _ estaba obligada oficialmente a procurar la supervivencia de su hijo, a cuidar de su salud y de su bienestar. Con esta ceremonia, el niño pasaba automáticamente a formar parte de la comunidad _una cualidad que nunca podría perder_, dado que había sido aceptado por la casa cuyos miembros eran ciudadanos. Se celebraban de 5 a 10 días después del nacimiento como ritual purificador de la casa en que había tenido lugar el alumbramiento, como aceptación del niño en la familia y, frecuentemente, para darle un nombre. Este era el momento en que se colgaba de la puerta de la casa la corona de ramas de olivo o el lazo de hebras de lana, según el recién nacido fuera niño o niña., y se ofrecía a Ártemis la ropa que había utilizado la madre durante el parto. También se llevaba a cabo, además de la purificación de la casa, la de todos los que participan en la ceremonia mediante abluciones rituales y sacrificios; los parientes y amigos llevaban regalos _ amuletos para la protección del recién nacido y de la madre, alimentos, como pulpos, sepias y calamares, para contribuir al banquete, y vasos con imágenes de la vida de las madres y de los hijos en el gineceo. De esta manera, todos estaban dispuestos y sin contaminación para recibir al recién nacido y el padre podía, desnudo y llevando y levantando en alto al bebé, caminar alrededor del hogar de la casa (que es exactamente lo que significa la palabra anfidromía: caminar alrededor)

Imagen del gineceo
Las familias más ricas de Atenas y de las ciudades jonias celebraban la Δεκάτη, es decir, el décimo día después del nacimiento, en la que imponían oficialmente un nombre al niño. La Δεκάτη _ en comparación con las Anfidromías_ tenía un carácter más festivo: las mujeres danzaban y ofrecían sacrificios a los dioses, preparaban dulces especiales y podía tomar parte en esta ceremonia cualquier persona, aunque no perteneciera a la familia, que fuese invitada.

Los nombres que se daba a los niños podían ser compuestos: Ἡγησίστρατος (conductor del ejército); o relacionados con una característica del niño: Πύρρος (de cabellos rojos); o bien con un rasgo característico de su vida: Δίδυμος (gemelo); las niñas recibían el femenino de esos nombres: Ἡγησιστράτη, Πύρρα, Δίδυμα. Sin embargo, lo general era que los niños se llamaran con el patronímico: Ἡγησίστρατος, hijo de Ἡγησίας, del Demo de Κεφαλή; y raramente solo con el nombre de la madre, pues suponía casi un desprecio e implicaba obligatoriamente que el niño era huérfano de padre. No era, sin embargo, raro el uso del patronímico y del nombre de la madre juntos, mientras que, a finales del s. VI y en el último tercio del V, los niños recibían el nombre de sus padres, habitualmente aquellos que indicaban una característica suya. Un ejemplo se muestra en la estela funeraria de una niña sonriente que sostiene una muñeca con la inscripción: Melisto de Ctesícrates de Potamós (Μελίστω Κτησικράτος Ποταμίου, esto es, Melisto, hija de Ctesícrates del Demos de Potamós)

Estela de Melisto
El niño necesitaba, sin embargo, ser oficialmente aceptado también por la ciudad y esto se llevaba a cabo con su inscripción en las listas de la Fratría y con una ceremonia, las Apaturias, que duraba tres días y que, en Atenas y las ciudades jonias, se celebraba en otoño.

P.D. Queremos aprovechar este último post del curso para dos cosas:
1. Presentaros la nueva agenda para el curso MMXII-MMXIII, cuya novedad más visible es ser latina-griega, pero que tiene muchas más que os invitamos a descubrir en el enlace del margen, deseando siempre que os pueda ser útil;
2. despedir el blog hasta septiembre y desearos unas bien merecidas vacaciones.

FELIZ VERANO