diumenge, 10 de juny del 2012

Sponsalia o la petición de mano


El discurso. Alma -Tadema
Junio, el mes de Juno, era tradicionalmente el más propicio para celebrar un matrimonio, sobre todo en la segunda mitad después de las Vestalia. Pero antes de la boda eran preceptivos los esponsales sponsalia.


Hoy entendemos esponsales como la boda en sí, sin embargo estrictamente eran según Florentino Digesta Iustiniani 23.1.1.pr.1 sunt mentio et repromissio nuptiarum futurarum, es decir, mención y promesa de futuras nupcias.

Etimológicamente sponsalia procede del verbo spondeo, “prometer solemnemente”, que era el usado en los negocios privados para contraer una obligación y también en el contrato verbal llamado stipulatio.

En realidad se establecían dos estipulaciones, es decir, dos contratos verbales entre el pater familias de la novia y el futuro marido, en las que el padre se comprometía a entregar a su hija, y el futuro marido a acogerla con fines matrimoniales.

La fórmula sería así, según el caso:

Spondes filiam tuam uxorem filio meo? prometes a tu hija como esposa para mi hijo?
Spondeo! prometo
O bien 
Spondes filiam tuam uxorem mihi? prometes a tu hija como esposa para mí?
Spondeo! prometo


Conocemos la forma en la que se realizaban los esponsales a través de Aulo Gellio Noctes Atticae, 4,4,1 quien recuerda una obra de Servio Sulpicio titulada De dotibus

Servio Sulpicio en el libro que tituló "Sobre las dotes" dice que en aquella parte de Italia que se conoce como el Lacio los esponsales solían celebrarse siguiendo este ritual y regla jurídica: “Quien iba a casarse- dice- recibía garantías de la familia de la novia que la entregaría en matrimonio. A su vez, el que iba a casarse también formulaba su compromiso. Este contrato de estipulaciones (stipulatio) y promesas solemnes recibía el nombre de esponsales (sponsalia). Entonces, la que había sido prometida recibía el nombre de “prometida” sponsa, y quien habia prometido casarse “prometido” sponsus.

Libación. Kílix ático. 480 a. C. Museo del Louvre
Según Festo XVII, siguiendo a Verrio Flaco, los sponsalia tenían un carácter marcadamente religioso ya que hace derivar la palabra de spondai,  libaciones a los dioses. Entiende que sponsus y sponsa vienen del griego porque ambos han hecho libaciones a los dioses para sacralizar su compromiso.

En el mismo sentido Gaffiot en su Diccionario latín-francés y Bally en su Dictionnaire étymologique latin,Hachette, Paris, 1885, dicen que procede una forma arcaica spendo relacionada con el griego antiguo σπένδω, "hacer una libación". En origen designaba una promesa solemne, como en los compromisos de bodas, o estipulaciones entre pueblos o particulares. Así la palabra griega σπονδήspondê « libación que acompaña a la conclusión de un contrato», «tratado, contrato», «tregua, armisticio»), es testimonio de una evolución de sentido similar y del ritual jurídico religioso que sella un pacto, con libaciones solemnes.

Como vemos se trata de formular solemnemente la promesa de contraer matrimonio. Por lo que tras los esponsales, el chico se convertía en, sponsus “el prometido”, y la chica en , sponsa “la prometida”. A diferencia de la actualidad, ya que nosotros entendemos esponsales por matrimonio y esposo y esposa por marido y mujer.

Si buscamos un equivalente vendría a ser el acto social de la petición de mano o el compromiso. Y ¿por qué decimos pedir la mano? Es evidente que no se refiere a la mano física, sino al concepto de manus que en derecho romano es una manifestación del poder del pater familias sobre los demás miembros del grupo familiar por la que la mujer pasaba a formar parte de la familia del marido: de manera que la mujer in manu quedaba como hija de su marido (filiae loco) y hermana de sus hijos. Si el marido era alieni iuris, la manus de la esposa pasaba a ser de quien tuviera la patria potestas del marido, es decir, quedaba bajo la potestad de su suegro, como nieta (nepti loco) o como bisnieta cuando el marido era el nieto de aquel pater familias.

Sarcófago con dextrarum iunctio
En efecto, para los romanos la mano es el miembro que puede manifestar exteriormente el poder, de ahí representara el poder del marido sobre la mujer y designara las modalidades de matrimonio cum manu o sine manu, además de formar palabras como manumittere o emancipare, con el significado de "liberar", "sacar del poder de alguien". Huella de ese valor lo encontramos también ahora en la expresión tener mucha mano en algo que equivale a tener autoridad en algún ámbito.
El matrimonio era una manera de establecer alianzas entre familias, consolidar amistades, conseguir apoyos, casi un acto político con el que se podía conservar o conquistar el poder en el que la joven tenía un papel pasivo. Por ejemplo conocemos los esponsales de Tiberio Graco  a través de Plutarco (Tiberio Graco, 4, 1) en los que vemos que la chica es la última que se entera de su compromiso. 


IV. Éste, pues, apenas salió de la puericia tuvo ya tanto nombre, que al punto se le reputó digno del sacerdocio llamado de los Augures, más bien por su virtud que por su ilustre origen. Manifestólo así Apio Claudio, varón consular y censorio, primero por su dignidad entre los senadores de Roma, y muy aventajado en prudencia a los de su edad, porque, comiendo juntos los agoreros, habló y saludó con singular cariño a Tiberio, y él mismo lo pidió para esposo de su hija; y habiéndole él otorgado con la mejor voluntad, hechos en esta forma los esponsales, al entrar Apio en su casa empezó desde la puerta a llamar a su mujer y a decirle en voz alta: “Antistia, he dado esposo a Claudia”; y admirada aquella: “¿Qué prisa o qué precipitación es esa- le respondiócomo no sea Tiberio el marido que le has proporcionado?”


La ceremonia de los sponsalia podía ser solemne y estar los jóvenes presentes, o podía hacerse por carta, o a través de unos intermediarios que actuaran en su nombre,  pero para que fueron válidos ya en época imperial era necesario que tuvieran conocimiento y estuvieran de acuerdo, aunque su consentimiento se diera después de la ceremonia (Digesta XXIII, 1,4,5)
Pero este consentimiento no era resultado de una decisión totalmente libre ya se establecía una restricción:
La muchacha que no se oponga explícitamente a la voluntad de su padre se considerará como si hubiese otorgado su consentimiento. Y sólo se permite a una hija tener una opinión diferente a la de su padre en caso de que éste elija por novio a un varón indigno o inútil. ( Digesta XXIII 12).  Como vemos no tenían mucha libertad de acción, sin embargo hay que tener en cuenta que esto no afectaba a todas, sino a aquellas hijas de familia que estaban bajo la manus del pater familias. Si ya estaban emancipadas tenían total libertad para elegir marido y del mismo modo las libertas, a no ser que en su manumisión se especificara concretamente que su patrón mantenía el poder de decidir su matrimonio.


In perystile. J.W. Waterhouse
La edad adecuada para los sponsalia no estaba marcada por el derecho. Según Modestino Digesta Iustiniana. 23,1.14 aestas definita non est aunque matiza esta afirmación diciendo  Si non sunt minores quam septem annis que no deben ser menores de siete años, justo al finalizar la primera etapa de la vida, la infantia.

Sin embargo encontramos ejemplos de niñas prometidas a tempranísimas edades, por ejemplo Vipsania Agripina que fue prometida a Tiberio (Nepote, Attico 19.4) vix annicula    de apenas un añito.

La práctica de los esponsales a temprana edad  se generalizó ya que Augusto con la ley Iulia de maritandis ordinibus y la lex Pappia desarrolló una política protectora de los matrimonios de manera que imponía la obligación de casarse a los hombres entre 25 y 60 años y las mujeres entre 20 y 50 años.


Al igualar el status de los prometidos y de los casados, permitiendo a ambos los mismos privilegios, ocurrió que aquellos que no querían casarse se prometían con niñas de muy poca edad para evitar el matrimonio manteniendo los privilegios y escapando a las penas que castigaban el celibato. Ante esto Augusto limitó la duración de los sponsalia a dos años.



diumenge, 3 de juny del 2012

Ártemis Brauronia. Arkteia

Ártemis Brauronia. Copia romana





ἡνίκα δ᾽ αἱ νύμφαι σε χορῷ ἔνι κυκλώσονται
ἀγχόθι πηγάων Αἰγυπτίου Ἰνωποῖο
ἢ Πιτάνης ῾καὶ γὰρ Πιτάνη σέθεν᾽ ἢ ἐνὶ Λίμναις,
ἢ ἵνα, δαῖμον, Ἀλὰς Ἀραφηνίδας οἰκήσονσα
ἦλθες ἀπὸ Σκυθίης, ἀπὸ δ᾽ εἴπαο τέθμια Ταύρων,

Cuando las ninfas formen a tu alrededor su coro,
cerca de las fuentes del Inopos Egipcio, o cerca de
Pítane - pues Pítane es tuya - o en Limnai, o bien
en el demo de Alas Arafenides (Braurón), donde habitas 
llegando de Escitia, cuando rechazas los ritos de Táuride, …


El culto de Ártemis en Braurón, iniciado por Ifigenia, se afirmó y se extendió progresivamente, alcanzando su punto álgido en el período clásico y recibiendo el consenso y la ayuda de políticos como Pisístrato y Milcíades. Alcanzó tal importancia que tuvo incluso un templo en la Acrópolis de Atenas. Las fiestas Brauronias se celebraban cada año, el 17 del mes Muniquión, y comprendían concursos musicales, atléticos y recitaciones de versos homéricos. Cada cuatro años, se celebraban las Grandes Brauronias y una procesión salía del templo de Ártemis Brauronia en la Acrópolis y llegaba hasta Braurón. Así dice Fernando García Romero en su estudio El deporte femenino en la antigua Grecia:
Citarista. Braurón
La documentación iconográfica atestigua la posible existencia de carreras de muchachas como parte de los rituales de iniciación prenupciales que tenían lugar en el santuario de Ártemis en Braurón, no lejos de Atenas. La iconografía, en efecto, nos muestra corriendo a muchachas de diversas edades en el santuario de Braurón (las llamadas osas) y en otros lugares del Ática, como el Pireo, Salamina o Eleusis. Ahora bien, ¿qué representan esas carreras? Digamos, en primer lugar, que unas corredoras aparecen vestidas y otras desnudas, un hecho que algunos estudiosos (Kahil, Sourvinou-Inwood) han interpretado en el sentido de que las chicas que corren con una breve túnica son las que se encuentran en la primera etapa de la iniciación y las que corren desnudas son las que están a punto de culminar el proceso, mientras que para otros (Scanlon) la desnudez no estaba ligada a una edad determinada, sino que el rito comprendía una parte que las muchachas debían desarrollar desnudas y otra en que debían hacerlo vestidas, quizá simbolizando (como quiere Pierre Vidal-Naquet) el paso del estado salvaje (representado por la desnudez) al estado civilizado y doméstico (representado por el vestido). Es probable, por otro lado, que, como ha defendido Scanlon con buenos argumentos, el ritual de Braurón no consistiera en una carrera atlética, sino en una especie de juego competitivo de persecución, en el cual una muchacha que representa el papel de osa debe dar caza a otra que hace de víctima, repitiendo así ritualmente el acto al que se hacían remontar los orígenes del culto.

Carrera de Osas desnudas
Carrera de Osas vestidas
                                                                                                 

El rito de la Arkteia, o del hacer la osezna, tenía lugar fuera de la ciudad de Atenas, en Braurón, en un espacio salvaje, tan querido por Ártemis, que, en su doble faceta de protectora y vengadora, presidía todos los hechos biológicos femeninos: la menarquía, el coito y el parto. Las niñas le dedicaban sus primeros juegos infantiles, más tarde, las ropas manchadas con la primera sangre menstrual y, finalmente, la invocaban en los dolores del parto. En Braurón, las muchachas se ponían y después se quitaban unas vestiduras de color azafrán en el transcurso de una ceremonia secreta. Se dice que representaban el papel de osas y que imitaban a estos animales corriendo y saltando desnudas sobre jarrones invertidos, instruidas por una sacerdotisa disfrazada de osa (S. Guettle Cole, Ragazzi e ragazze ad Atene: Koureion e Arkteia)

Templo de Ártemis en Braurón
Y esto porque, según una vieja leyenda, una osa domesticada (en otras versiones la osa es salvaje) sagrada a Ártemis, que frecuentaba el santuario, había arañado la cara de una niña. Probablemente la niña jugando había provocado a la osa, pero su hermano (en otras versiones se trata de más hermanos) se vengó matando a la osa y provocando así la ira de la diosa. En efecto, a la matanza sacrílega siguió una grave pestilencia en Atenas. El oráculo, interrogado a tal propósito por parte de los atenienses, había sentenciado que, para aplacar a la diosa, las niñas sustituyeran a la osa, es decir, que hicieran la osa (arkteuein)

Suda (v. arktos h braurwniois): 

Niñas Osas. Museo Arqueológico. Braurón
Mujeres jugando a hacer el oso en la celebración de un festival en honor a Ártemis, vestidas con túnicas de color azafrán, no mayores de 10 años ni menores de 5, con el objetivo de apaciguar a la diosa. La razón fue que una osa salvaje solía acudir al demo de Flauidoi y pasar tiempo allí; con el tiempo fue domada y criada entre los seres humanos. Una niñita estaba jugando con ella y, cuando la niña comenzó a actuar imprudentemente, provocó a la osa y esta la arañó; sus hermanos, enfadados por esto, mataron al animal y, debido a esto, una peste cayó sobre los atenienses. Cuando los atenienses consultaron el oráculo, este dijo que podrían liberarse de ese mal si, como precio por la muerte de la osa, obligaban a sus vírgenes a hacer el oso. Y los atenienses decretaron que ninguna virgen podría ser dada en matrimonio a un hombre, si antes no había servido como osa a la diosa.

Suda (v. Arkteusai):

Arkteusai (hacer de oso): Lisias utiliza el verbo en el sentido de ser consagrada, la niña antes del matrimonio, a Ártemis. En Eurípides y Aristòfanes, hacer de oso se utiliza en el sentido del espectáculo.

En otros términos la orden era la de consagrar a la divinidad ofendida a todas las niñas antes del matrimonio: a esto correspondía como corolario práctico el hecho de que ninguna niña de buena familia se podía casar antes de haber hecho la osa para la diosa, como atestigua Aristófanes en Lisístrata


Al cumplir siete años fui arréfora,                                            
después molinera, a los diez, para la Soberana,
con vestido azafranado osa fui en las fiestas de Braurón
y canéfora cuando hermosa doncella,
llevando un collar de higos secos.

Ártemis Kourotrofos

Ártemis era venerada sobre todo bajo el epíteto de Kourotrofos (que nutre, que cría niños, protectora de los neonatos y de la infancia) y en el mismo Braurón se conservan dos raras estatuillas de la diosa que amamanta (representación poco frecuente en el mundo griego)

Las madres atenienses dedicaban su propia hija a Ártemis en el momento de nacer, a cambio del favor de la diosa. Algunas de estas niñas, provenientes de familias privilegiadas de Atenas, desde los cinco a los diez años podían ser enviadas al templo de  Braurón a vivir, para ser destinadas al servicio de la diosa Ártemis.

Pequeñas cráteras, encontradas en el área del santuario, representan a las niñas, adornadas con una túnica de color azafrán, que corren alrededor del altar de Braurón, dedicadas a los preparativos, o bien bailan alrededor del altar con antorchas flameantes.

Las niñas eran probablemente un centenar y dormían en la Estoa, dotada de nueve estancias, en cada una de las cuales había once lechos.
Estoa de Ártemis en Braurón. Recreación por ordenador
En el Museo de Braurón se conservan dos relieves votivos del s. V a.C. donde se ve a algunas niñas que participan en la ejecución de un rito: en un caso es sacrificado a Ártemis un toro, en el otro, un ciervo.

Relieve votivo. Sacrificio de un toro.
Los elementos rituales, pues, fijados en las representaciones estatuarias o en las decoraciones de los vasos, determinan de forma bastante verosímil un rito de paso, que significaba el abandono del aspecto salvaje de la infancia para afrontar el camino que conducía al matrimonio.

Ya hemos apuntado que otra tradición dice que el rito fue instituido por Ifigenia, esto es lo que podemos leer en el estudio realizado por Domingo Plácido


Como en otras tragedias, la escena final de Ifigenia en Tauros representa la institucionalización de unos rituales, en este caso promovidos por la diosa Atenea y en un lugar específico, prós eschátois hóroisi, en los límites extremos del Ática, en Braurón, en honor de Ártemis Tauropólos, epónimo de la tierra táurica (vv. 1449-61):

De hecho en Pausanias, I, 33,1, encontramos:

Μαραθῶνος δὲ ἀπέχει τῇ μὲν Βραυρών, ἔνθα Ἰφιγένειαν τὴν Ἀγαμέμνονος ἐκ Ταύρων φεύγουσαν τὸ ἄγαλμα ἀγομένην τὸ Ἀρτέμιδος ἀποβῆναι λέγουσι, καταλιποῦσαν δὲ τὸ ἄγαλμα ταύτῃ καὶ ἐς Ἀθήνας καὶ ὕστερον ἐς Ἄργος ἀφικέσθαι: ξόανον μὲν δὴ καὶ αὐτόθι ἐστὶν Ἀρτέμιδος ἀρχαῖον, τὸ δὲ ἐκ τῶν βαρβάρων οἵτινες κατὰ γνώμην ἔχουσι τὴν ἐμήν, ἐν ἑτέρῳ λόγῳ δηλώσω

El demo de Braurón está a cierta distancia de Maratón, donde se dice que Ifigenia, hija de Agamenón, desembarca a su regreso de la Táuride, de donde había huido, llevándose la estatua de Ártemis; se añade que, habiendo dejado esta estatua en Braurón, marchó hacia Atenas y después a Argos. La estatua de madera de Ártemis, que se ve en Braurón, es también muy antigua, pero demostraré en otro lugar, dónde se encuentra, por lo que yo creo, la que fue robada a los bárbaros de la Táuride.

Sacrificio de Ifigenia. Ampurias
Allí, para expiar la inmolación de Ifigenia, hará derramar la sangre de un hombre. El culto de Ártemis Brauronia no sólo se sitúa en los lugares extremos del Ática, sino que se convierte en una referencia a los lugares extremos del mundo, al Quersoneso Táurico, punto de encuentro con el mundo de los no civilizados. El Quersoneso Táurico, al norte del mar Negro, era considerado un lugar especialmente lejano y misterioso donde las relaciones con los indígenas ofrecían mayores dificultades. Arqueológicamente, la zona muestra restos de cerámica ática de época pisistrátida, la misma época en que seguramente se fundó el templo de Ártemis Brauronia en la Acrópolis, momento indicativo de la transferencia desde los limites al patrocinio de la piedad cívica. Otras tradiciones vinculan el sitio de Braurón con los pelasgos que raptaron a las vírgenes canéforas, según Filócoro. En la narración de Heródoto, VI, 138, habían sido los pelasgos de Lemnos quienes, expulsados de Atenas, raptaron a las mujeres y luego las mataron junto con los hijos que habían tenido con ellas:


οἱ δὲ Πελασγοὶ οὗτοι Λῆμνον τότε νεμόμενοι καὶ βουλόμενοι τοὺς Ἀθηναίους τιμωρήσασθαι, εὖ τε ἐξεπιστάμενοι τὰς Ἀθηναίων ὁρτάς, πεντηκοντέρους κτησάμενοι ἐλόχησαν Ἀρτέμιδι ἐν Βραυρῶνι ἀγούσας ὁρτὴν τὰς τῶν Ἀθηναίων γυναῖκας, ἐνθεῦτεν δὲ ἁρπάσαντες τουτέων πολλὰς οἴχοντο ἀποπλέοντες, καί σφεας ἐς Λῆμνον ἀγαγόντες παλλακὰς εἶχον.

Después que habitaban ya en Lemnos los mismos pelasgos, llevados del deseo de venganza contra los de Atenas y bien prácticos e impuestos en qué días caían las fiestas de los atenienses, recogidas sus fallucas pasaron al continente y armaron una emboscada en Braurón, donde solían las mujeres atenienses celebrar una fiesta a Ártemis. Habiendo aprovechado el lance, y robadas muchas de ellas, las embarcaron consigo para Lemnos y las tuvieron allí por concubinas.

El culto de los límites sirve así de escenario de la exclusión en los inicios del imperialismo ateniense, cuando Milcíades se dispone a apoderase de la isla, de manera que Heródoto no se pronuncia sobre la justicia del hecho (VI, 137,1). En Atenas, en cambio, se ha integrado en el centro cívico y religioso por antonomasia: La Acrópolis.
Acrópolis de Atenas
Heródoto, VI, 137, 1:

He aquí cómo pasé lo que insinué de la toma de Lemnos, de que se apoderó Milcíades el hijo de Cimón: habían sido los pelasgos expelidos del Ática por los atenienses, no sabré decidir si con razón o sin ella; podré referir tan sólo lo que sobre ello se dice […]


καὶ Ἀρτέμιδος ἱερόν ἐστι Βραυρωνίας, Πραξιτέλους μὲν τέχνη τὸ ἄγαλμα, τῇ θεῷ δέ ἐστιν ἀπὸ Βραυρῶνος δήμου τὸ ὄνομα καὶ τὸ ἀρχαῖον ξόανόν ἐστιν ἐν Βραυρῶνι, Ἄρτεμις ὡς λέγουσιν Ταυρική.

También hay un santuario de Ártemis Brauronia, la estatua es obra de Praxíteles, pero la diosa recibe su nombre del demo de Braurón y en Braurón está su antigua imagen de madera, Ártemis Táurica, como la llaman.

Un interesantísimo trabajo de Marta Oller Guzmán, de la Universidad Autónoma de Barcelona, Ifigenia ξενοκτόνοςnos ofrece más datos al respecto. Dice textualmente:

La identificación de la diosa virgen de la Táuride con Ártemis, sea cual sea su origen, habría sido clave en el desarrollo del argumento de la tragedia, sobre todo en el episodio final, cuando Eurípides introduce un relato etiológico sobre el origen del culto de Ártemis Taurópolos en la localidad ática de Halas Arafidnes (actual Loutsa). En la tragedia, es la diosa Atenea quien, como dea ex machina, ordena a Orestes construir un templo en ese lugar del Ática para albergar la estatua robada de Ártemis, que será venerada a partir de ese momento con el epíteto de Ταυροπόλος, en recuerdo de su origen táurico y de los sufrimientos de Orestes (vv. 1449-1457). Atenea fija, además, el ritual con que los habitantes del lugar venerarán a la diosa de ahora en adelante, en el cual la ξενοκτονία  de los tauros será reinterpretada como un ritual simbólico de sangre derramada (vv. 1458-1461):

Cerámica de Braurón.
νόμον τε θὲς τόνδ'· ὅταν ἑορτάζῃ λεώς ,
τῆς σῆς σφαγῆς ἄποιν' ἐπισχέτω  ξίφος                                    
δέρῃ πρὸς ἀνδρός αἷμα τ'ἐξανιέτω,
ὁσίας ἕκατι θεά θ'ὅπως τιμὰς ἔχη

Instituye esta norma: cada vez que el pueblo celebre la fiesta, en compensación por tu sacrificio, que un puñal se acerque al cuello de un hombre y que haga salir un poco de sangre por exigencia del rito y para que la diosa tenga los honores debidos.

Como vemos, un relato de salvaje trasgresión de las leyes de hospitalidad por parte de dioses y hombres sirve a Eurípides para explicar una práctica ritual en el santuario de Ártemis en Halas Arafidnes. Tal y como sugieren algunos estudiosos, es probable que la pervivencia de ritos cruentos en algunos cultos griegos de origen ancestral despertara, con el tiempo, un cierto rechazo entre los mismos griegos, de modo que se buscara justificarlos considerándolos una importación extranjera. En tal caso, la ξενοκτονία ( asesinato de un huesped o extranjero) de los tauros habría facilitado a Eurípides una explicación convincente sobre el origen foráneo del particular culto de Ártemis en uno de los santuarios áticos que le estaban consagrados. Sin duda, el epíteto local de la diosa, Ταυροπόλος, habría contribuido de forma decisiva a consolidar este αἴτιον (acusación), al ser reinterpretado por Eurípides como «la que es venerada por los tauros» en detrimento del que verosímilmente habría sido su significado original, en el que simplemente se habría puesto de relieve la vinculación de la diosa con los toros (Guldager Bilde (2003a: 3 y 2003b: 167-8) sostiene que bajo la advocación Taurópolos de Ártemis se confunden dos fenómenos: 1) un culto a una divinidad femenina Ταυρο-πόλος, «que domestica toros» («bull-handling female deity»), bien documentado por la epigrafía en distintas regiones de Grecia, en particular, en la localidad ática de Halas Arafidnes, en la ciudad macedonia de Anfípolis y en algunas localidades minorasiáticas —sobre todo carias— entre los siglos IV y II aC; y 2) un culto a una divinidad femenina Ταυρό-πολος, «venerada por los tauros» («worshipped by the Taurians»), difundido a partir de la falsa etimología, con segundo elemento del compuesto pasivo, creada por Eurípides, y documentado casi exclusivamente en testimonios literarios tardíos para dar razón de la pervivencia de ritos sangrientos en cultos locales de Ártemis y otras divinidades)


 

dissabte, 26 de maig del 2012

Clepsidras de "Ágora" y de Gaza



Fotograma de la película Ágora (2009)

Las clepsidras o relojes de agua eran instrumentos de medida del tiempo conocidos desde la antigüedad de cuya calidad y exactitud nos habla el que fueran utilizados por Herófilo de Calcedonia (circa 300a.C.) para estudiar la sincronía y cualidades del pulso arterial.

Detalle de la clepsidra de Ágora (2009)
Frente a los relojes de sol, las clepsidras podían ser usadas en lugares interiores o por la noche. En Ágora de Amenábar, película de reconstrucción histórica centrada en la figura de la científica Hipatia junto a otros muchos aspectos del mundo clásico interesantes para trabajar en clase (contexto histórico, papel de la mujer en la antigüedad, lucha de culturas y religiones, avances y uso de instrumentos científicos...) podemos ver un ejemplo del uso de la clepsidra durante la noche para tomar datos de posición y tiempo.

Os dejo un artículo de Francisco José García Borrás con una interesante propuesta didáctica para acercar la ciencia a los alumnos ÁGORA: UNA APROXIMACIÓN AL NACIMIENTO DEL SABER CIENTÍFICO de la revista Eureka 2010.





En las clepsidras el gusto por las maquinarias complejas y animadas con automatismos tuvo un gran desarrollo a finales de la Antigüedad de modo que alcanzaron tal complejidad en su decoración que en ocasiones casi perdieron su verdadero sentido.
En una carta del rey Teodorico el Grande a Beocio que nos ha llegado a través de Casiodoro Variae, I, XLV (datada en 507) vemos al soberano hablando de estos ingenios y solicitando dos relojes, uno solar, para el día, y otro de agua para la noche.
Hacia el año 500 contamos con un instrumento que se puede considerar de transición entre los relojes de la Antigüedad y los del medioevo oriental: Es el reloj-clepsidra de Gaza en Siria que destaca por la presencia de muchos autómatas y que conocemos gracias a una ἔκφρασιϛ, ekphrasis, detallada y minuciosa descripción, escrita en siglo VI d C. atribuida a Choricius de Gaza, un sofista y retórico griego y más tarde a su maestro Procopio de Gaza (465-528) filósofo sofista cristiano.

La descripción está atestiguada solamente en el manuscrito ms. Vat. gr. 1898 (ff. 327v-328v.); este fasciculum es del siglo XIII y contiene únicamente la primera parte de la obra, pero basta para entender la estructura del reloj y el funcionamiento de los autómatas. Este manuscrito ha sido estudiado en 1841 por el cardenal Mai (1782-1854) y los últimos trabajos son los de Diels en 1917 y Amato en 2009.

Ciertamente, no se trata de un trabajo cuya finalidad sea claramente histórica sino más bien retórica, sin embargo se considera fiable en cuanto a su contenido. La razón es que tanto Procopio como su alumno Choricius describen otras obras de arte en sus escritos para demostrar su habilidad en la representación con palabras de aquello que ha sido construido para ser visto, y su público podía juzgar la excelencia de sus obras sólo por comparar el texto con el objeto descrito. Por ello parece poco probable que sea fruto de su imaginación y que el reloj o su funcionamiento sean ficticios.
También hay que tener en cuenta que otras descripciones de este autor, en concreto la de los frescos de Gaza, han sido aceptadas sin vacilaciones por los historiadores del arte para reconstruir la apariencia de la ciudad a principios del siglo VI.


El reloj se encontraba en el ágora de Gaza, instalado bajo un pequeño templete de unos 6 metros de altura y 2,7 de anchura, y protegido por rejas de la curiosidad del público. Según la «Ekphrasis» era así

  • En la parte superior estaba la cabeza de la Gorgona (a) que movía los ojos a izquierda y derecha al final de cada hora.

  • Debajo, dos series de doce puertas indicaban las horas diurnas y nocturnas. Las aberturas cuadradas (b) indicaban las horas nocturnas mediante una luz que se movía delante de las puertas. Las puertas dobles inferiores (c) marcaban las horas diurnas.

  • El dios Helios-Sol (e) sosteniendo un globo en sus manos se iba deslizando por delante de estas puertas que hacían de esfera del reloj. Cada hora tras el paso del dios Sol se abría una puerta diurna y salía Hércules en uno de sus trabajos. En la primera hora del día, se recuerda su primer trabajo sobre el león de Nemea. El águila (d) posada sobre las puertecillas, extiende sus alas y colocaba una corona de laurel sobre la cabeza del héroe. Entonces se retiraba la estatua, se cerraba la puerta y el águila recogía sus alas.  Al final de cada hora se  repetía lo mismo con la estatua de Hércules con el trofeo del trabajo correspondiente y así hasta el atardecer.
  • En la parte baja del edificio había tres templitos con estatuas de Hércules. La del centro golpeaba un gong cada hora. El número de golpes era de 1 a 6 de la primera hora hasta el mediodía y de nuevo desde 1 a 6 de la séptima hora al atardecer. Procopio de Gaza justifica esto por la dificultad de reconocer una serie de golpes de hasta 12 toques.
  • La estatua de Pan que hay encima levanta la oreja con cada campanada y los sátiros que hay sobre las esquinas del templete se ríen de él. En los otros dos templos laterales hay también estatuas de Hércules representados en el de la derecha, preparando el arco para lanzar una flecha, y en el izquierdo caminando con su maza y una cuerda.
  • Sobre el derecho una figura con instrumento musical anuncia el final de la jornada trase la duodécima hora, y sobre el izquierdo hay una estatua de un pastor inmóvil.  Entre los templos, hay dos esclavos al servicio de Hércules, uno le llevaba comida la primera hora, el otro con el agua del baño en una jarra en la última hora.
Como veis se trata de un reloj realmente increíble del siglo VI.





* Dibujo de H. Diels de su trabajo "Über die von Prokop beschriebene Kunstuhr von Gaza; miteinem Anhang enthaltende Text und Übersetzung d. ekphrasis horologiou des Prokopios von Gaza", Abhandlungen d. preuss. Akad. Wiss. (Phil.-Hist. Kl.), No. 7 (1917).


diumenge, 20 de maig del 2012

LAS JACINTIAS. Ὑακίνθια

Jacinto era un hermoso joven, hijo de Amiclas y Diomedes, o tal vez de Ébalo y la musa Clío, o de Clío y Píero. Por su belleza, fue amado por Apolo, dios del sol, y por Céfiro, el viento del Oeste. Un día, mientras Apolo enseñaba al joven a lanzar el disco, el dios mató accidentalmente a Jacinto. De la sangre del joven, Apolo hizo brotar una flor, el jacinto (quizás el lirio martagon o la espuela), cuyos pétalos llevaban unas señales que recordaban el lamento del dios, AI, o la inicial del nombre del joven: Υ . De acuerdo con otra leyenda, Céfiro estaba celoso del amor del joven por Apolo y, desviando intencionadamente el disco, consiguió herir a Jacinto y vengarse así de ambos.

En el interesante estudio sobre el mito de Jacinto de Antonio Ruiz de Elvira, Myrtia, nº 7, 1992, encontramos: 
La más antigua mención literario-mitográfica de Jacinto está en la Helena de Eurípides, del año 412: en los vv. 1469-1473  Eurípides viene a decir  que Apolo dio muerte a Jacinto, habiendo rivalizado con él en el lanzamiento del disco, y ordenó que la tierra laconia celebrase aquel día, todos los años, con sacrificios vacunos y nocturnos _ refiriéndose a las Jacintias. Iconográficamente, se encuentra aproximadamente un siglo antes en el trono de Apolo en Amiclas, monumento que conocemos por Pausanias (III 19, 3-5) y obra del escultor magnesio Baticles. Pero la relación homosexual entre Apolo y Jacinto, que (con o sin la complicación de un segundo amante de Jacinto, Zéfiro o Bóreas) es lo esencial en este mito, no aparece nunca como amor homosexual en ninguna de las vasijas ni objetos en los que aparecen Jacinto y Apolo ni en el trono de Amiclas ni en la Helena de Eurípides. En la Helena, en efecto, no menciona Eurípides, ni sugiere de ningún modo, ese enamoramiento, así como tampoco dice ni sugiere cómo Apolo dio muerte a Jacinto, ni que fuera involuntariamente (que lo matara 'con el disco' puede inferirse, aunque no necesariamente, en el τρoχῷ τέρμovι δίσκoυ del v. 1472, pero ni aun así se deduciría que fue involuntariamente) El enamoramiento se encuentra explícito por primera vez, aunque en testimonio doblemente indirecto, en lo que cuenta Pausanias (III 19, 4) sobre un cuadro del pintor Nicias, en el cual representó a Jacinto con figura muy juvenil, indicando así el legendario amor de Apolo hacia Jacinto. Después de Nicias tenemos, ante todo, los vv. 902-906 de los Theriaca de Nicandro, en los que por primera vez aparece, y ya explícita, la involuntariedad:

ὑακίνθου
                                              ὃν Φοῖβος θρήνησεν, ἐπεί ' ἀεκούσιος ἔκτα
                                              παῖδα, βαλὼν [...]
πρωθήβην Ὑάκινθον, ἐπεὶ σόλος ἔμπεσε κόρσῃ
πέτρου ἀφαλλόμενος, νέατον δ' ἤραξε κάλυμμα.

 
Después de Nicandro, vienen Apolodoro (I 3, 3 y III 10, 3) y Ovidio (Met. III 162-219), que son los primeros textos que explícitamente y directamente afirman el amor de Apolo hacia Jacinto.

Apolodoro, I, 3, 3:
Κλειὼ δὲ Πιέρου τοῦ Μάγνητος ἠράσθη κατὰ μῆνιν Ἀφροδίτης (ὠνείδισε γὰρ αὐτῇ τὸν τοῦ Ἀδώνιδος ἔρωτα), συνελθοῦσα δὲ ἐγέννησεν ἐξ αὐτοῦ παῖδα Ὑάκινθον, οὗ Θάμυρις Φιλάμμωνος καὶ Ἀργιόπης νύμφης ἔσχεν ἔρωτα, πρῶτος ἀρξάμενος ἐρᾶν ἀρρένων. ἀλλ᾽ Ὑάκινθον μὲν ὕστερον Ἀπόλλων ἐρώμενον ὄντα δίσκῳ βαλὼν ἄκων ἀπέκτεινε.

Clío se enamoró de Píero, hijo de Magnes: fue la venganza de Afrodita, por el desprecio con el que Clío había hablado de su amor por Adonis. La Musa, pues, se unió a Píero, de cuya unión nació Jacinto: Támiris, hijo de Filamón y de la ninfa Argíope, se enamoró de él, y así es que surgió por primera vez el amor homosexual. Apolo, también él seguidamente, se enamoró de Jacinto. Pero un día, al lanzar un disco, involuntariamente lo mató.
Apolodoro, III, 10, 3:
Ἀμύκλα δὲ καὶ Διομήδης τῆς Λαπίθου Κυνόρτης καὶ Ὑάκινθος. τοῦτον εἶναι τοῦ Ἀπόλλωνος ἐρώμενον λέγουσιν, ὃν δίσκῳ βαλὼν ἄκων ἀπέκτεινε.
Amiclas y Diomedes, hija de Lapitos, engendraron a Cinortas y a Jacinto. Se cuenta que Apolo se enamoró de este Jacinto y que lo mató involuntariamente al lanzar un disco.

Y, del mismo modo, sin duda siguiendo ambos a Nicandro, la involuntariedad aparece también explícita, tanto en Apolodoro en ambos pasajes como en Ovidio. Aparece por primera vez, en Luciano y en Servio, el segundo amante de Jacinto, el viento Zéfiro en Luciano (Dial. Deor. 14, y De saltat. 45), el Bóreas en Servio (Ecl. III, 63), rival de Apolo y que, por despecho y celos, mata voluntariamente a Jacinto:


Luciano, Dial. Deor. XIV, 1-2:
Hermes: ¿Por qué estás tan malhumorado, Apolo?
Apolo: Porque tengo mala suerte en mis amores, Hermes.
Hermes: Una cosa así desde luego es motivo de tristeza. Pero ¿en qué consiste tu mala suerte? ¿Estás todavía apenado por Dafne?
Apolo: No; me lamento por mi amado, el laconio hijo de Ébalo.
Hermes: Dime, ¿ha muerto Jacinto?
Apolo: Así es, ciertamente.
Hermes: ¿Quién lo mató, Apolo? ¿Quién fue tan odioso que pudo dar muerte a aquel hermoso muchacho?
Apolo: Lo hice yo con mis propias manos.
Hermes: ¿Acaso enloqueciste?
Apolo: No, sino que ocurrió una desgracia involuntaria.
Hermes: ¿Cómo ocurrió? Me gustaría oírlo.
Apolo: Él estaba aprendiendo a tirar el disco y yo lo lanzaba con él, cuando Céfiro, el más aborrecible de todos los vientos, que estaba enamorado de él hacía mucho tiempo sin ser correspondido, y no podía soportar sus desprecios, al disparar yo, según costumbre, el disco al aire, él se puso a soplar desde el Taigeto, dirigió el disco y lo hizo caer sobre la cabeza del muchacho, con tanta fuerza que, a consecuencia del golpe, brotó mucha sangre y el muchacho murió en el acto. Yo entonces me vengué de él hiriéndole con mis flechas y lo perseguí en su fuga hasta la montaña. Al muchacho he levantado un túmulo en Amiclas, en el mismo lugar en que lo derribó el disco, y he hecho que de su sangre la tierra haga brotar una flor muy hermosa, Hermes, la más delicada de todas, con una inscripción que contiene el lamento funerario del muerto.
Luciano, De Saltatione, 45:
οὐκ ὀλίγα δὲ καὶ Λακεδαίμων τοιαῦτα παρέχεται, τὸν Ὑάκινθον καὶ τὸν τοῦ Ἀπόλλωνος ἀντεραστὴν Ζέφυρον καὶ τὴν ὑπὸ τῷ δίσκῳ τοῦ μειρακίου σφαγὴν καὶ τὸ ἐκ τοῦ αἵματος ἄνθος καὶ τὴν ἐν [p. 256] αὐτῷ αἰάζουσαν ἐπιγραφήν, καὶ τὴν Τυνδάρεω ἀνάστασιν καὶ τὴν Διὸς ἐπὶ τούτῳ κατ᾽ Ἀσκληπιοῦ ὀργὴν ἔτι δὲ καὶ τὸν Πάριδος ξενισμὸν καὶ τὴν Ἑλένης ἁρπαγὴν μετὰ τὴν ἐπὶ τῷ μήλῳ

Lacedemonia suministró también no pocas de tales cosas: Jacinto, Céfiro, rival de Apolo, la muerte del joven muerto por un disco, la flor nacida de su sangre, la inscripción fúnebre que lleva, la resurrección de Tíndaro, la cólera que Zeus sentía contra Asclepio; y además, la hospitalidad dada a Paris y el rapto de Helena, después su juicio por la manzana.
Servio, Ecl. III, 63:
sua munera ipsi grata, id est laurus et hyacinthus. nam scimus et Daphnen, Ladonis fluminis Arcadiae filiam, dilectam ab Apolline et Terrae miseratione in laurum conversam, et Hyacinthum amatum tam a Borea quam ab Apolline, qui cum magis Apollinis amore laetaretur, dum exercetur disco, ab irato Borea eodem disco est interemptus et mutatus in florem nominis sui.

SUS OFRENDAS gratas a él mismo, esto es, el laurel y el jacinto, pues sabemos que tanto Dafne, hija del río Ladón de Arcadia y de la Tierra, amada por Apolo, por misericordia fue convertida en laurel, como Jacinto, amado tanto por Bóreas como por Apolo, que, como se alegrase con el amor del gran Apolo, mientras se ejercitaba con el disco, fue muerto por el iracundo Bóreas con este mismo disco y fue convertido en la flor de su nombre.

Las Jacintias eran la gran fiesta nacional espartana, celebrada cada año en Amiclas, a cinco kilómetros al sur de Esparta, cerca de la margen derecha del Eurotas. Los antiguos escritores que mencionan este festival no están de acuerdo en el nombre de la divinidad en cuyo honor se llevaba a cabo: algunos dicen que fue Apolo Amicleo o Apolo Karneios; otros que fue el héroe Jacinto; la tercera y más probable hipótesis asigna el festival a Apolo Amicleo y a Jacinto juntos. Este Apolo Amicleo, sin embargo, con el que Jacinto fue asimilado en los últimos tiempos, no debe ser confundido con Apolo, la divinidad nacional de los dorios (Müller, Orchomenos und die Minyer P327, Die Dorier II 0.8 § 15) El festival duraba tres días y se celebraba a finales de la primavera, en el mes espartano Fliasio (luna de Mayo), o a principios del verano, en el mes Jacintio (luna de Junio), comenzando el día más largo de este mes que correspondía al Hecatombeón ateniense. El primer día y el último eran días de duelo, se ofrecían sacrificios a los muertos y se lamentaba y recordaba la muerte de Jacinto. Durante estos dos días nadie llevaba guirnaldas, no se comía pan, no se cantaban himnos en honor de Apolo y, cuando los banquetes terminaban, todo el mundo se iba a casa con el mayor orden. Este carácter grave y melancólico era ajeno a todos los otros festivales de Apolo. Aún así, el tercer día no está descrito con precisión, es probable que fuera el más solemne, dado que, por otro lado, se sabe que, para esta fiesta, las mujeres de Esparta tejían, a lo largo del año, un quitón que después se ofrecía al dios; tradición similar al peplo ofrecido a Atenea durante las Panateneas.

El segundo día, sin embargo, era un día de júbilo y diversiones, en recuerdo de la resurrección de Jacinto. Amiclas era visitada por un gran número de extranjeros (πανήγυρις ἀξιόλογος καὶ μεγάλη, festival importante y digno de mención), y los jóvenes tañían la cítara o cantaban con acompañamiento de flauta, y se cantaba en metro anapéstico el himno de Apolo, mientras que otros, con ropa espléndida, realizaban una carrera de caballos en el teatro. Esta carrera de caballos es probablemente el ἀγών (competición) mencionado por Estrabón (VI p278):

συνέκειτο μὲν δὴ τοῖς Ὑακινθίοις ἐν τῶι Ἀμυκλαίωι συντελουμένου τοῦ ἀγῶνος, ἡνίκ᾽ ἂν τὴν [κυνῆν] περίθηται ὁ Φάλανθος, ποιεῖσθαι τὴν ἐπίθεσιν· γνώριμοι δ᾽ ἦσαν ἀπὸ τῆς κόμης οἱ τοῦ δήμου. ἐξαγγειλάντων δὲ λάθραι τὰ συγκείμενα τῶν περὶ Φάλανθον καὶ τοῦ ἀγῶνος ἐνεστῶτος, προελθὼν ὁ κῆρυξ εἶπε μὴ περιθέσθαι κυνῆν Φάλανθον. οἱ δ᾽ αἰσθόμενοι ὡς μεμηνύκασι τὴν ἐπιβουλὴν οἱ μὲν διεδίδρασκον οἱ δὲ ἱκέτευον. κελεύσαντες δ᾽ αὐτοὺς θαρρεῖν φυλακῆι παρέδοσαν, τὸν δὲ Φάλανθον ἔπεμψαν εἰς θεοῦ περὶ ἀποικίας·

Se acordó, sin embargo, que el ataque debía hacerse en el festival de las Jacintias en el Amicleo mientras los juegos se celebraban, en el momento en que Falanto debía ponerse su gorro de cuero (los ciudadanos libres eran reconocibles por su cabello); pero cuando Falanto y sus hombres informaron en secreto del acuerdo, y cuando los juegos estaban en marcha, el heraldo se acercó y le prohibió a Falanto ponerse un gorro de cuero, y cuando los conspiradores contaron que el complot había sido revelado, algunos de ellos comenzaron a huir y otros suplicaron, pero se les pidió tener buen ánimo y fueron entregados a la custodia; Falanto, sin embargo, fue enviado al templo del dios para consultar sobre la fundación de una colonia

Se agasaja no sólo a los llegados de nuestra tierra, sino también a los extranjeros que se hallan presentes, dice Polemón de Ilio en Ateneo III, 138f

Después de esta carrera, seguía una serie de coros de jóvenes a cargo de un χοροποιός, director del coro (Jen. Agesil.2.17), en el que se cantaban algunas de sus canciones nacionales (ἐπιχώρια ποιήματα):

ἐκ δὲ τούτου κατανοήσας τοὺς Ἀργείους τὰ μὲν οἴκοι καρπουμένους, Κόρινθον δὲ προσειληφότας, ἡδομένους δὲ τῷ πολέμῳ, στρατεύει ἐπ᾽ αὐτούς· καὶ δῃώσας πᾶσαν αὐτῶν τὴν χώραν εὐθὺς ἐκεῖθεν ὑπερβαλὼν κατὰ τὰ στενὰ εἰς Κόρινθον αἱρεῖ τὰ ἐπὶ τὸ Λέχαιον τείνοντα τείχη: καὶ ἀναπετάσας τῆς Πελοποννήσου τὰς πύλας οὕτως οἴκαδε ἀπελθὼν εἰς τὰ Ὑακίνθια ὅπου ἐτάχθη ὑπὸ τοῦ χοροποιοῦ τὸν παιᾶνα τῷ θεῷ συνεπετέλει.

En el mismo momento, dándose cuenta de que los argivos, felices en sus casas y dueños de Corinto, se complacían en hacer la guerra, él se la declara, devastando todo su territorio, atravesando los desfiladeros desde allí hasta Corinto, se apodera de las murallas que descienden al Leceo; derribando las puertas del Peloponeso, regresa a su ciudad natal para las Jacintias, y tiene el lugar que le ha sido asignado por el jefe de los coros, canta el peán en honor del dios.

Durante los cantos de los coros los danzantes realizaban movimientos antiguos y sencillos con el acompañamiento de la flauta y el canto. Las doncellas espartanas y amicleas, después de esto, montadas en carros hechos de mimbre (κάναθρα), y adornados maravillosamente, llevaban a cabo una hermosa procesión. En este día se ofrecían también numerosos sacrificios y los ciudadanos mantenían sus puertas abiertas para los amigos y parientes, y hasta a los esclavos se les permitía disfrutar (Dídimo, Ateneo IV 139d, e, f. ):

τοῖς πεντακοσίοιςφησὶ τάδε: ‘ Πολυκράτης,’ φησί, “ ἐν τοῖς Λακωνικοῖς ἱστορεῖ ὅτι τὴν μὲν τῶν Ὑακινθίων θυσίαν οἱ Λάκωνες ἐπὶ τρεῖς ἡμέρας συντελοῦσι καὶ διὰ τὸ πένθος τὸ γινόμενον περὶ τὸν Ὑάκινθον οὔτε στεφανοῦνται ἐπὶ τοῖς δείπνοις οὔτε ἄρτον εἰσφέρουσιν οὔτε ἄλλα πέμματα καὶ τὰ τούτοις ἀκόλουθα διδόασι καὶ τὸν εἰς τὸν θεὸν παιᾶνα οὐκ ᾁδουσιν οὐδ᾽ ἄλλο τι τοιοῦτον εἰσάγουσιν οὐδὲν καθάπερ ἐν ταῖς ἄλλαις θυσίαις ποιοῦσιν, ἀλλὰ μετ᾽ εὐταξίας πολλῆς δειπνήσαντες ἀπέρχονται, τῇ δὲ μέσῃ τῶν τριῶν ἡμερῶν γίνεται θέα ποικίλη καὶ πανήγυρις ἀξιόλογος καὶ μεγάλη. παῖδές τε γὰρ κιθαρίζουσιν ἐν χιτῶσιν ἀνεζωσμένοις καὶ πρὸς αὐλὸν ᾁδοντες πάσας ἅμα τῷ πλήκτρῳ τὰς χορδὰς ἐπιτρέχοντες ἐν ῥυθμῷ μὲν ἀναπαίστῳ, μετ᾽ ὀξέος δὲ τόνου τὸν θεὸν ᾁδουσιν ἄλλοι δ᾽ ἐφ᾽ ἵππων κεκοσμημένων τὸ θέατρον διεξέρχονται: χοροί τε νεανίσκων παμπληθεῖς εἰσέρχονται καὶ τῶν ἐπιχωρίων τινὰ ποιημάτων ᾁδουσιν, ὀρχησταί τε ἐν τούτοις ἀναμεμιγμένοι τὴν κίνησιν ἀρχαικὴν ὑπὸ τὸν αὐλὸν καὶ τὴν ᾠδὴν ποιοῦνται, τῶν δὲ παρθένων αἱ μὲν ἐπὶ κανάθρων φέρονται πολυτελῶς κατεσκευασμένων , αἱ δ᾽ ἐφ᾽ ἁμίλλαις ἁρμάτων ἐζευγμένων πομπεύουσιν, ἅπασα [p. 138] δ᾽ ἐν κινήσει καὶ χαρᾷ τῆς θεωρίας ἡ πόλις καθέστηκεν. ἱερεῖά τε παμπληθῆ θύουσι τὴν ἡμέραν ταύτην καὶ δειπνίζουσιν οἱ πολῖται πάντας τοὺς γνωρίμους καὶ τοὺς δούλους τοὺς ἰδίους: οὐδεὶς δ᾽ ἀπολείπει τὴν θυσίαν, ἀλλὰ κενοῦσθαι συμβαίνει τὴν πόλιν πρὸς τὴν θέαν.

Dídimo dice: Polícrates refiere, en su Historia de Esparta, que el sacrificio de las Jacintias los laconios lo celebran durante tres días y a causa de la pena que hay por Jacinto ni se coronan en los banquetes ni llevan trigo ni otros pasteles y se abstienen de cantar el himno al dios y no introducen ninguna otra cosa por el estilo que sí hacen en otros festivales. Por el contrario, comen con gran moderación y luego se van. Pero, en medio de estos tres días hay un espectáculo variopinto y una romería notable y muy grande. Pues los niños tocan la cítara y cantan con acompañamiento de flauta al dios  en ritmo anapéstico y con tono agudo. Toda la ciudad se pone en movimiento. Otros marchan al teatro montados en caballos adornados con alegría; coros completos de jóvenes entran y cantan algunas de sus canciones nacionales, y se baila en ellos mezclando el movimiento en el estilo antiguo, acompañado por la flauta, y cantan. En cuanto a las chicas, algunas son llevadas en carros de mimbre suntuosamente decorados; desfilan otras en carros uncidos a dos caballos y toda la ciudad se entrega al bullicio y la alegría de la fiesta. En ese día se sacrifican muchas víctimas, y los ciudadanos invitan a cenar a todos sus conocidos y a sus propios esclavos. Ninguno falta al sacrificio sino que sucede que la ciudad se vacía para ir al espectáculo. 

Con ocasión del llamado κοπίς, banquete con que los ciudadanos agasajaban a parientes familiares y extranjeros, se celebraban también sacrificios. La kopis se desarrollaba bajo tiendas (σκηναί), rasgo característico de las fiestas campestres arcaicas. Molpis (Ateneo. IV 140 a, b) lo describe como un conjunto de pasteles, pan, carne, hierbas crudas, caldo, higos, postre y semillas de altramuz. La noche de este segundo día se celebraba una fiesta nocturna por la resurrección del dios y por la alegría que comportaba el almacenamiento de las cosechas.

ποττὰν κοπίδ᾽, οἰῶ, σώμαι
ἐν Ἀμυκλαῖον παρ᾽ Ἀπέλλω,
εἷ βάρακες πολλαὶ κἄρτοι
καὶ δωμὸς τοι μάλα ἁδύς,
διαρρήδην λέγων μάζας ἐν ταῖς κοπίσι παρατίθεσθαι—τοῦτο γὰρ αἱ βάρακες δηλοῦσιν, οὐχὶ τολύπας, ὥς φησι Λυκόφρων, ἢ τὰ προφυράματα τῶν μαζῶν, ὡς Ἐρατοσθένης—καὶ ἄρτους δὲ καὶ ζωμόν τινα καθηδυσμένον περιττῶς. τίς δέ ἐστιν ἡ κοπὶς σαφῶς ἐκτίθεται Μόλπις ἐν τῇ Λακεδαιμονίων πολιτείᾳ γράφων οὕτως ' ποιοῦσι δὲ καὶ τὰς καλουμένας κοπίδας· ἐστὶν δ᾽ ἡ κοπὶς δεῖπνον, μᾶζα, ἄρτος, κρέας, λάχανον ὠμόν, - ζωμός, σῦκον, τράγημα, θέρμος 

Voy, creo, al banquete
en el Amicleo de Apolo,
donde hay muchos pasteles y panes de trigo
y un caldo que es muy agradable.
diciendo expresamente que se sirven en los banquetes tortas de cebada_ Pues esto dan a entender los pasteles, y no tolipas, como dice Licofrón, o masa de tortas de cebada en el primer amasado, como Eratóstenes dice_ y panes de trigo y un caldo extraordinariamente agradable. Qué es, pues, la kopís lo establece claramente Molpis en su Constitución de los lacedemonios cuando escribe así: celebran también las llamadas kopís. La cena-banquete está compuesta de torta de cebada, pan de trigo, carne, verdura cruda, caldo, higos, golosinas y altramuces.

N.B. Tolipa: especie de pastel con forma de pelota
Barakes: especie de pastel o bien tortas de cebada (por lo visto, sinónimo, en algunos contextos, de maza)

Algunos escritores antiguos, cuando se habla de las Jacintias, aplican al festival entero los epítetos que solo pueden ser utilizados en lo que respecta al segundo día, por ejemplo, cuando lo llaman feliz o solemne o alegre. Macrobio (I Saturn. XVIII,2) establece que se llevaban guirnaldas de hiedra en las Jacintias, pero solo puede ser verdad si se refiere a la segunda jornada:

Apud Lacedaemonios etiam in sacris quae Apollini celebrant, Hyacinthia vocantes, hedera coronantur Bacchico ritu.

Entre los lacedemonios también en las (fiestas) sagradas que celebran en honor de Apolo, llamadas Jacintias, se coronan con hiedra como en el rito báquico.

La inexactitud de estos escritores está, sin embargo, en cierta medida justificada por el hecho de que el segundo día conforma la parte principal de la temporada de fiestas, como se desprende de la descripción de Dídimo, y también como puede deducirse de Jenofonte (Hellen. IV, 5, 11; comparar Agesil 2.17), que hace del himno a Apolo la parte principal de las Jacintias:

ἐγένετο δὲ τὸ τῆς μόρας πάθος τοιῷδε τρόπῳ. οἱ Ἀμυκλαῖοι ἀεί ποτε ἀπέρχονται εἰς τὰ Ὑακίνθια ἐπὶ τὸν παιᾶνα, ἐάν τε στρατοπεδευόμενοι τυγχάνωσιν ἐάν τε ἄλλως πως ἀποδημοῦντες. καὶ τότε δὴ τοὺς ἐκ πάσης τῆς στρατιᾶς Ἀμυκλαίους κατέλιπε μὲν Ἀγησίλαος ἐν Λεχαίῳ. ὁ δ᾽ ἐκεῖ φρουρῶν πολέμαρχος τοὺς μὲν ἀπὸ τῶν συμμάχων φρουροὺς παρέταξε φυλάττειν τὸ τεῖχος, αὐτὸς δὲ σὺν τῇ τῶν ὁπλιτῶν καὶ τῇ τῶν ἱππέων μόρᾳ παρὰ τὴν πόλιν τῶν Κορινθίων τοὺς Ἀμυκλαιεῖς παρῆγεν.

Ahora bien, he aquí cómo tuvo lugar el suceso de este cuerpo de infantería. Los amicleos, si por casualidad se encuentran en campaña o en algún lugar alejados de sus casas, siempre vuelven para las Jacintias para el peán; y esta vez Agesilao dejó en Leceo a los amicleos de todo su ejército. El polemarca que comandaba allí la guarnición ordenó a las guarniciones de los aliados vigilar la muralla y él mismo con una división de hoplitas y de caballeros condujo a los amicleos hasta la ciudad de los Corintios.

La gran importancia de este festival se encuentra en el hecho de que los habitantes de Amiclas, aun cuando habían tomado el campo frente a un enemigo, siempre volvían a casa para asistir a las Jacintias, pues no podían descuidar su celebración (Jen. Hellen IV, 5, 11; Paus III, 10, 1 ):

οὐ πολλῷ δὲ ὕστερον τὸν ἀγῶνα ἔθηκαν τῶν Ἰσθμίων οἱ ἐπὶ λακωνισμῷ φεύγοντες Κορίνθιοι. οἱ δὲ ἐν τῇ πόλει τότε μὲν τῷ Ἀγησιλάου δείματι ἡσύχαζον: ἀναζεύξαντος δὲ ἐς τὴν Σπάρτην, οὕτω καὶ αὐτοὶ μετὰ Ἀργείων τὰ Ἴσθμια ἄγουσιν. ἀφίκετο δὲ καὶ αὖθις ἐπὶ Κόρινθον στρατιᾷ: καὶ—ἐπῄει γὰρ Ὑακίνθια—ἀφίησι τοὺς Ἀμυκλαιεῖς οἴκαδε ἀπελθόντας τὰ καθεστηκότα τῷ τε Ἀπόλλωνι καὶ Ὑακίνθῳ δρᾶσαι. ταύτην τὴν μοῖραν ἐπιθέμενοι καθ᾽ ὁδὸν Ἀθηναῖοι καὶ Ἰφικράτης διέφθειραν·

Poco tiempo después, los Corintios que habían huído por su inclinación a los espartanos, celebraron los juegos ístmicos, y los que permanecían en la ciudad contenidos por la presencia de Agesilao, no se atrevieron a oponerse; pero como Agesilao estaba de vuelta a Esparta, estos celebraron los juegos ístmicos con los argivos. Agesilao llegó de nuevo a Corinto con su ejército, y viendo que se acercaban las Jacintias, dejó que los amicleos volvieran a sus casas, a cumplir con lo establecido para Apolo y Jacinto. Los Atenienses e Ifícrates, destruyeron este batallón, después de atacarlo en el camino.


Y que los lacedemonios en una ocasión pactaron una tregua de cuarenta días con la ciudad de Eira, sólo para poder volver a casa y celebrar la Fiesta Nacional (Pausanias IV, 19, 3-4):
 
τοῦτον μὲν δὴ λέγουσι καὶ ἐπὶ ταῖς ὕστερον θῦσαι καταδρομαῖς θυσίαν τρίτην, Λακεδαιμόνιοι δὲἐπῄει γὰρ  Ὑακίνθιαπρὸς τοὺς ἐν τῇ Εἴρᾳ τεσσαράκοντα ἐποιήσαντο ἡμερῶν σπονδάς· καὶ αὐτοὶ μὲν ἀναχωρήσαντες οἴκαδε ἑώρταζον, Κρῆτες δὲ τοξόταιμετεπέμψαντο γὰρ ἔκ τε Λύκτου καὶ ἑτέρων πόλεων μισθωτούςοὗτοί σφισιν ἀνὰ τὴν Μεσσηνίαν ἐπλανῶντο. Ἀριστομένην οὖν, ἅτε ἐν σπονδαῖς ἀπωτέρω τῆς Εἴρας γενόμενον καὶ προϊόντα ἀδεέστερον, ἑπτὰ ἄνδρες ἀπὸ τῶν τοξοτῶν τούτων ἐλόχησαν, συλλαβόντες δὲ τοῖς ἱμᾶσιν οἷς εἶχον ἐπὶ ταῖς φαρέτραις δέουσιν.

Se dice incluso que le ofreció un triple sacrificio después de las incursiones posteriores. Entretanto _ pues estaban ya llegando las fiestas Jacintias_ los lacedemonios pactaron una tregua de cuarenta días con los sitiados en Eira y, volviendo a sus casas, celebraron esta fiesta. Los arqueros de Licto y de otras ciudades de Creta que habían tomado a sueldo, continuaron recorriendo Mesenia. Siete de ellos se ven en una emboscada por capturar a Aristomeno que en fe a los tratados se había apartado de Eira y marchado sin precaución, habiéndolo capturado, lo ataron con las correas de sus aljabas.

Y que en un tratado con Esparta en 421 aC, la Paz de Nicias, los atenienses, con el fin de mostrar su buena voluntad hacia Esparta, prometieron todos los años asistir a la celebración de la Jacintias (Tucíd.V, 23, 4):

ὀμοῦνται δὲ ταῦτα οἵπερ καὶ τὰς ἄλλας σπονδὰς ὤμνυον ἑκατέρων. ἀνανεοῦσθαι δὲ <τὸν ὅρκον> κατ᾽ ἐνιαυτὸν Λακεδαιμονίους μὲν ἰόντας ἐς Ἀθήνας πρὸς τὰ Διονύσια, Ἀθηναίους δὲ ἰόντας ἐς Λακεδαίμονα πρὸς τὰ Ὑακίνθια.

Jurarán esta alianza los mismos que juraron el otro acuerdo por los dos bandos; y se renovará anualmente, acudiendo los lacedemonios a Atenas a las Dionisias y los atenienses a Esparta, a las Jacintias.

Aparte de la leyenda de los amores de Apolo, otros autores ven en estas fiestas el testimonio de un culto ctónico anterior a la llegada de los helenos y consagrado a las fuerzas naturales.