dilluns, 1 de gener de 2007

Kalendis Ianuariis

Se trata del primer día, kalendae, del primer mes del año, Ianuarius, creado por Numa Pompilio, segundo rey de Roma y digno sucesor de Rómulo. Al crearlo llenó el vacío del antiguo calendario de tan sólo diez meses. Hasta la reforma del año 153 a.C., Ianuarius ocupaba la undécima posición en el calendario. A partir de entonces pasó a ser el primero del calendario civil.
Estaba consagrado a Jano (Ianus), dios de los comienzos y de los umbrales. Dios de doble rostro, cada uno de ellos mirando en dirección opuesta, pues así conoce el pasado y el futuro. Vigila el principio de toda actividad, los comienzos, los finales y las puertas. Se le representa también con una llave en la izquierda y un bastón en la derecha (Ovidio, Fasti I, 99-100) para abrir y cerrar o alejar a los indeseables de la puerta. Se le llama también Patulcius ( de pateo abrir) y Clusius (de cludo, cerrar), haciendo referencia sus funciones.
Tenía un templo en el Foro Romano con dos puertas, una a oriente y otra a occidente, que permanecían abiertas en tiempo de guerra y cerradas en tiempos de paz. Esto último ocurrió con César Augusto a los setecientos años de la fundación de Roma y, con anterioridad a él, tan sólo se había podido cerrar dos veces, bajo el rey Numa y tras la primera derrota de Cartago.
El día comienza con la procesión
que desfila hacia el Capitolio para la toma de posesión de los nuevos consules y el sacrificio de los novillos blancos (Ovidio, op. cit, v.79-86)
Con inmaculados vestidos se emprende la marcha hacia la colina Tarpeya y el pueblo mismo ostenta el color apropiado de esta festividad. Nuevas fasces abren la marcha, la nueva púrpura resplandece y la silla de marfil, centro de todas las miradas, siente sobre sí un nuevo peso. Unos novillos, a quienes la hierba falisca ha alimentado en sus praderas, ofrecen para ser heridos sus cuellos que no han conocido el trabajo
A la izquierda vemos una ilustración de unas fasces romanas que, como simbolo de vigilancia y protección, lo podemos encontrar aún hoy en escudos de organismos oficiales o países, por ejemplo en el escudo de la Guardia Civil (ilustración de la derecha) o en el de la República Francesa.
El comienzo de esta magistratura era el 15 de marzo, pero en el año 153 a C se cambió al 1 de enero por la rebelión de los hispanos. Ocurrió por entonces el conflicto con la ciudad de Segeda, que consiguió modificar el calendario para adelantar la magistratura y tener más tiempo para preparar a los ejércitos e iniciar la campaña antes.

Ovidio, opus cit, también nos dice: Un día feliz se levanta:guardaos de toda palabra o pensamiento de mal augurio. En este día favorable, sólo palabras favorables deben pronunciarse. Por ese motivo también en este día los romanos se regalaban ramos de laurel o de olivo procedentes del bosque sagrado de Strenia, la diosa de la salud, que infunde valor en las situaciones de peligro (San Agustín De Civitate Dei IV, 11, y 16), como augurio de fortuna y de felicidad.
Esta costumbre es mencionada por Q. Floro Tertuliano De Idolatria y por Symmachus, (Ep 20, y Ep 28) strenarum usus adolevit auctoritate Tatii regis qui verbenas felices arboris ex luco Strenia
e, anni novi auspices, primus accepit. De aquí proceden las strenae romanas u obsequios de Año Nuevo de los que Ovidio nos dice que eran dátiles, arrugados higos y la miel que se ofrece encerrada en nívea jarra. Son regalos dulces con objeto de presagiar un año dulce como ellos. También se regalaban monedas para proporcionar un presagio de riqueza. Marcial nos añade que eran los regalos con los que el cliente obsequiaba a su patronus, Marcial, libro VIII, epigrama XXXIII, v 13 Con esta ligera capa se cubre el dátil en las calendas de Jano el dátil que con un poco de dinero ofrece el cliente pobre.
Con Augusto la costumbre arraigó aún más y Suetonio nos cuenta en De Vita Caesarum, Augustus LVII: Cuando estaba ausente, le dedicaban, en las calendas de enero, regalos en el Capitolio, con cuyo importe compraba preciosas estatuas de dioses que hacía colocar en los diferentes barrios de la ciudad, como el Apolo Sandalitario, el Júpiter Tragediano y otras.

Con Tiberio la costumbre se mantiene, pero se procura limitar para evitar los excesos, Suetonio op. cit. Tiberius XXXIV Prohibió también la costumbre de besarse todos los días, y prohibió también demorar más allá de las calendas de enero el cambio de regalos de primero de año; acostumbraba recompensar en el acto y por su propia mano los que le hacían a él, con el cuádruplo de su valor; pero cansado de que le distrajesen a cada momento todo el mes, a los que, no habían podido visitarle el primer día no les dio ya nada.
Excesos que, con Calígula, se hacen de nuevo evidentes, Caligula, XLII Anunció por un edicto que admitiría regalos al principio del año, y el día de las calendas de enero se colocó en la entrada de su palacio, recibiendo personalmente el dinero que gran número de personas de toda condición arrojaron delante de él a manos llenas.

Durante el imperio se acostumbra a regalar objetos con la representación de los regalos propios de las estrenas: dátiles, higos, hojas de laurel, monedas, imagen de Jano, etc... como ejemplo vemos esta lucerna con la representación de la diosa Victoria que lleva un escudo con la inscripción ANNUM NOVUM FAUSTUM FELICEM TIBI SIT .


Y también una pequeña pieza de cristal que por la inscripción que la rodea y por la representación del rostro del emperador Cómodo se ha considerado un regalo para él. La inscripción dice ANNVM NOVVM FAVSTVM PERENNEM FELICEM  IMPERATORI (sit).




Las strenae romanas, que significan propiamente presagio, pronóstico, persisten en el verbo español estrenar, en la palabra estrena, obsequio o dádiva, y en la costumbre de dar estrenas, dinero que extra que se da en Navidad. Y también se mantiene más claramente la palabra en valenciano les estrenes o gratificació/obsequi/extra de Nadal, propina de Nadal, pues en castellano se le llama propiamente aguinaldo, cuya etimología parece derivar del celta eguinand, palabra con la que se designaba el regalo de año nuevo.
Como aguinaldo que el dueño de un empresa hacía a sus empleados nació la paga extra de Navidad o los turrones, cava o cesta de navidad (que tienen su orígen en las sportulae romanas) o los dulces o dinero que piden los niños cantando villancicos o el aguinaldo que pedían basureros, barrenderos, serenos... a cambio de una felicitación en verso.
Cuando Ovidio en sus fastos nos habla de este día lo nombra así: A. K. IAN. F, es decir,

A
, nundina día de mercado
K. kalendas. Primer día de cada mes, que era el día de la luna nueva en el mes lunar. Estaba consagrado a Juno.
Ian. Ianuarias de enero
F. dies fastus. Día Laborable, está permitida cualquier actividad
A diferencia de nuestro calendario actual, las calendas de enero de los antiguos romanos no eran unas fechas de vacaciones.el año que se inicia lo he ligado a los trabajos que deben realizarse, con el fin de que el año entero no sea perezoso, por un auspicio de pereza. Por esto mismo cada uno estrena su oficio realizando algo y simplemente testimonia cuál es su trabajo habitual (Ovidio, Fasti, I 165-182)

7 comentaris:

charo ha dit...

Un artículo excelente, como todos.

Besos

¡Feliz Año!

Lluïsa ha dit...

Gràcies, Charo, Tan amable com sempre. Feliç any a tu també i un fort abraç.

Isabel Romana ha dit...

Me ha encantado esta explicación, tan documentada como interesante. La recomendaré a mis lectores. Feliz año y que te resulte muy, muy dulce.

Kostas H. ha dit...

Interesante post, pero que muy interesante.
El jardín de las Hespérides sirve de portada a un libro titulado "La Rebelión de Edipo. El Asalto al Hades (IªParte) de Casilda Rodrigáñez. Curioso, muy curioso

Lluïsa ha dit...

Gracias, Isabel,en nombre de todos los que hacemos este blog por tu comentario y tus recomendaciones.
Feliz Año!

Lluïsa ha dit...

Pues muchas gracias, Kostas, por tus amables palabras. Nos entusiasma saber que ha resultado interesante y nos entusiasma, más todavía, recibir vuestros comentarios.
Gracias en nombre de todo el equipo.

Amparo ha dit...

Muchíííiisimas gracias a todos por deteneros a dejarme vuestros dulces comentarios. Ojalá el Año Nuevo lo sea también y que los Reyes, o Aión, o ya no se quién os traiga muchos regalos.