diumenge, 9 octubre de 2011

El tiempo en Astérix y Obélix II. Clepsidras.

Las clepsidras o «ladrones de agua», son relojes de agua que eran usados fundamentalmente por la noche o en días nublados. Las primeras clepsidras consistían básicamente en una vasija de barro llena de agua con un orificio en la base que permitía la salida del líquido de forma constante. En el bol estaban marcadas con líneas las distintas horas.

En la imagen se puede ver la recreación de la clepsidra que se conserva en el Museo del Ágora de Atenas. Tiene un canalón de arcilla con un tubo interno de bronce sobre la base. Sobre él hay un agujero que limita la cantidad de agua que el recipiente puede sostener. Éste está marcado con XX, una medida de capacidad de unos 6'4 litros, aproximadamente seis minutos. La inscripción dice que pertenece a la tribu de Antiochis.

En la antigua Grecia, la clepsidra se encontraba en el ágora, por eso recibe el nombre de «reloj del pueblo». Tenía un tanque central grande que se llenaba y, a medida que el agua iba drenando por el orificio en el fondo, su nivel de caída indicaba las horas de paso. El tanque lleno tardaba unas 17 horas en vaciarse.

Las clepsidras se fueron perfeccionando y se usaron profusamente

  • en los tribunales atenienses y romanos para controlar el tiempo asignado a cada orador.

Durante el tiempo que me ha sido dado por la clepsidra.

Dem. 1318,6

Las siete clepsidras que a grandes voces reclamabas, Ceciliano, te las ha concedido el juez a regañadientes. Pero tú hablas largo y tendido y, medio recostado, bebes agua tibia de unas botellas de vidrio. Para que sacies de una vez tu voz y tu sed, te rogamos, Ceciliano, que bebas ya de la clepsidra.

Marcial, V, XXXV

Parece ser que la séptima clepsidra que encontramos en este epigrama de Marcial es una excepción pues el tiempo establecido para la intervención del abogado de cada parte eran seis clepsidras, que, a unos 20 minutos cada una, serían aproximadamente unas dos horas.

  • También se usaron en el campo militar para las guardias nocturnas, que se dividían en cuatro vigilias de tres horas cada una.

Nosotros con nuestras preguntas nada pudimos averiguar de esto, sino que, por los relojes de agua observamos que las noches eran aquí más breves que en el continente.

César, Guerra de las Galias, V, 13, 4


  • El grado de perfección de las clepsidras se puede comprobar en el despertador que ideó Platón para hacer levantarse a sus alumnos de la Academia. Ante las discusiones que provocaba el levantarse por las mañanas entre los alumnos, Platón, combinó un sifón con la clepsidra, de manera que al llegar el agua al nivel máximo caía con fuerza sobre un recipiente cerrado del que el aire se escapaba produciendo un sonido muy agudo. Posteriormente Aristóteles colocó sobre el flotador de una clepsidra unas bolas. Cuando, al alba, el agua llegaba a su nivel máximo, estas caían sobre un recipiente de bronce. El estrépito causado por las bolas servía de despertador a los alumnos.
  • Signo de status social: durante los siglos I y II d. C., la fama de las clepsidras aumentó considerablemente y era signo de posición, riqueza y distinción, como nos recuerda Petronio en su novela Satiricón, cap 26

Trimalción, hombre muy exquisito tiene un reloj en el triclinio y un trompetero que le van anunciando las horas de vida que se le han escapado.

  • También Ctesibio, según Vitruvio en De Architectura, IX, 41, realizó relojes de agua muy refinados con sistemas de sonería para marcar las horas que podemos considerar antecedentes de los actuales relojes de cu-cú.

En los cómics de Ásterix encontramos varias veces la palabra clepsidra, reloj de agua, sin embargo la imagen que presentan es la del reloj de arena, excepto en Ásterix en la India, en la que añaden un comentario aclaratorio sobre la clepsidra.

El dibujo de esta clepsidra india, no parece casual sino más bien inspirado en el reloj-clepsidra elefante de Al-Jazari (siglo XII)

Los relojes de arena no están atestiguados en esta época, pues si buscamos pruebas documentales escritas o gráficas, constatamos que ni en la literatura de la antigüedad ni en los textos de los primeros cristianos hay ninguna mención al reloj de arena. Hay que llegar al siglo XIV para encontrar los relojes de arena en pinturas y escritos

En las aventuras de Astérix, aunque el dibujo no es el adecuado pues hablan de clepsidras, sí lo son sus usos. Como hemos visto antes las clepsidras de agua se usaban para:

  • organizar los turnos de palabra tanto en las asambleas políticas como en los juicios, para asegurar la equidad en el reparto del tiempo. En Astérix en El regalo del César encontramos este uso.En un debate político actúa como árbitro el bardo que usa el reloj de arena para distribuir los turnos de palabra de una manera bastante personal

El regalo del César, pág. 41

  • los turnos de guardia nocturnos también se hacían con clepsidras

  • actuar como despertador

Astérix en Helvecia, pág. 26


  • reloj con sonería:


En el próximo artículo repasaremos las palabras o expresiones latinas relativas al tiempo.
Hasta entonces

Salutem plurimam!!


2 comentaris:

Apicius ha dit...

Otro interesante artículo.
La verdad en todo momento, el ser humano, con los materiales y técnicas del momento, se ha valido para crear artilugios que le sirvieran para hacer la vida más cómoda.
El despertador de Platon, un artilugio que le hace honor a su preclara mente.
Como siempre los datos que da muy interesantes.
Gracias por compartir.
Saludos

Amparo Moreno ha dit...

Algunos instrumentos para la medida del tiempo llegaron a ser muy refinados y complejos. Intentaremos ir presentándolos poco a poco
Saludos