diumenge, 5 de juny de 2011

Crepereia Tryphaena y su muñeca


    Crepereia Tryphaena fue una joven romana que murió antes de su boda y cuyo esqueleto fue hallado en la fiesta de las Lemuria cuando, según los romanos, los espíritus de los muertos regresaban a la tierra.
     Su historia, al igual que a mí, ha conmovido y despertado el interés de muchas personas, de poetas como Pascoli que escribió en latín una composición dedicada a Crepereia, o de artistas actuales  que han elaborado réplicas de ella con su muñeca que la acompañó en su último rito de paso.


Cómo se descubrió el sarcófago de Crepereia Trypahena

 Rodolfo Lanciani que estuvo en su descubrimiento nos hace un relato detallado y emocionante con marcado aire romántico, misterioso y sentimental que podemos leer en en su obra Pagan and Christian Rome 
 Según nos cuenta Lanciani, el 12 de mayo de 1889, le llamaron para presenciar la apertura de un sarcófago que se iba a realizar excepcionalmente fuera de los depósitos arqueológicos debido a su enorme peso, ya que estaba inundado de agua que había ido filtrándose a lo largo de los siglos.
Qué hallaron en el interior
Cuando retiraron la tapa todos quedaron horrorizados pues vieron un esqueleto cuyo cráneo parecía cubierto con pelo largo cabello castaño, que flotaba en el agua. En realidad se trataba de una planta acuática de largos hilos de color oscuro que estaba instalada en la parte convexa del cráneo. Sin embargo aumentó considerablemente el impacto que el hallazgo arqueológico tuvo en su momento y la exhumación de Crepereia se hizo con una solemnidad inesperada.

Continúa con la descripción del esqueleto y de los objetos que encontraron en su interior y nos dice que el cráneo estaba ligeramente inclinado hacia el hombro izquierdo donde había una delicada muñeca acostada sobre el omóplato. En el esqueleto se encontraron las joyas de Crepereia: a cada lado de la cabeza había unos pendientes de oro con perlas, un collar de oro con treinta y siete colgantes de jaspe verde, un broche de forma oval con una amatista tallada con la representación de la lucha de un grifo alado que persigue a un ciervo y en su mano izquierda cuatro anillos de oro.

Había una cajita de madera con incrustaciones de hueso, marfil y madera de varios tipos y colores que se encontraba totalmente deshecha por la acción del agua. En su interior hallaron dos peines finos, un pequeño espejo de acero pulido, una caja de plata para los cosméticos, una horquilla de ámbar, una pieza rectangular de cuero suave, y algunos fragmentos de una esponja.
Pero lo más impresionante se vió cuando el sarcófago quedó totalmente seco. A los lados y en el fondo se encontraron trozos de tela de lino blanca y fina, y una corona de mirto sujeta con un broche de plata sobre la frente.
Quién era Crepereia Tryphaena.
Crepereia era una niña de unos catorce años que vivió a finales del siglo II d. C. Su nombre griego Tryphaena muestra quepertenecía a una familia de libertos, antiguos sirvientes de la familia noble de los Creperei. A diferencia de la mayoría de los entierros, la inscripción en su tumba está casi ausente, nos da sólo el nombre, pero no dice nada sobre la edad, su vida y las causas de su muerte. Sobre sus características físicas se sabe que tenía una deformidad en las costillas, causada probablemente por la escrófula que quizá fue la causa de su muerte.
Es el ajuar de su tumba lo que da más información sobre ella. Sobre todo, la corona de mirto con el broche de plata central, y los anillos que proporcionan una prueba importante: Crepereia se iba a casar con el joven Fileto.

El nombre del prometido Filetus está grabado en la piedra de un anillo de oro de diámetro bastante reducido que tenía una placa del mismo material y cornalina.
Parece ser la prenda de compromiso matrimonial que Filetus, había donado a Crepereia cuando se supone todavía un niño como " anulus pronubus, que llevaba en el anular porque, según antiguas creencias también transmitidas por el gramático Aulo Gelio, del dedo anular partía un nervio, o una vena, según San Isidoro, que lo une con el corazón.
Posteriormente los dos amantes felices habían intercambiado o iban a hacerlo el juramento de fidelidad y devoción mutua que se expresa mediante el símbolo de las manos entrelazadas iunctio dextrarum que sella la boda. El anillo lleva una piedra es un jaspe rojo, de forma ovalada y plana, en la que están grabadas dos manos derechas que aprietan un montón de espigas, una clara referencia a la confarreatio, la oferta del panis farreus que la pareja hace a Júpiter.
La historia de su triste muerte en las vísperas de la boda, se señala claramente por la presencia en el ataúd de la muñeca y la corona de mirto, que es una nuptialis corona. Para Lanciani se conservaba intacta porque se había fosilizado, aunque parece ser de oro. De hecho Lanciani proponía que la joven había sido enterrada con su traje de novia, y luego iba cubierta con un sudario lo que explicaría las diferentes texturas y calidades mezcladas con los de la ropa blanca. Si fuera así, llevaría una túnica blanca con un cinturón de doble nudo, y con su cabello cubierto por el flammeum, el velo que cubre el rostro y el pelo de la novia dividido en sex crines por la punta de una lanza según mandan los rituales romanos.

Pero lo más sorprendente es la presencia de una exquisita muñeca articulada de 23 cm de altura, junto al cuerpo de la niña. Lanciati, consideró que era de roble o ébano por el color, sin embargo análisis posteriores han evidenciado que se trata de marfil que debido al tiempo y al contacto con el agua ha adoptado un tono muy oscuro.
La habilidad del artesano se puede ver en la atención a los detalles de la factura de pies , manos, los rasgos faciales y la complejidad del cabello, algo que se toma por un retrato, tal vez de Faustina Menor, esposa de Marco Aurelio, o bien de Faustina Mayor, esposa de Antonino Pío. Esta referencia nos permite hasta la fecha del entierro y, por tanto, la muñeca a finales del siglo II, pero no más tarde de 175, el año de la muerte de Faustina Menor.
Frente a esta exquisitez, la sencillez en la elaboración del tronco y las extremidades parece indicar que llevaba vestidos. Además de los restos de tejidos hallados, hay pruebas literarias que mencionan los vestidos de las muñecas, como Ateneo de Naucratis que en El banquete de los eruditos IX, 410: menciona que Safo en su libro V pide a Venus “no desprecies los velos púrpuras de mis muñecas” y también en la Antología Palatina, encontramos las palabras de Timáreta quien la víspera de su boda ofrece a la diosa Artemisa sus preciadas posesiones símbolos de la infancia:
732 (VI 280)

Timáreta al ir a casarse la amable pelota ofrendó,

el tamboril y la red de su pelo y también,
como cuadra de virgen a virgen,
muñecas con sus ropas para la Artemis Limnátide.
Ahora tú extiende, Letoa, tu mano y protege
devotamente a la devota Timáreta.

La muñeca no sólo debió tener vestidos sino que también sus propias joyas, al igual que su dueña junto a la que se halló un cofrecito, una delicada miniatura que forma parte del conjunto de la muñeca. Esta llevaba en su dedo pulgar un anillo con llave del tipo de los usados por las mujeres para su cofres de joyas. En su interior estaban los peines de marfil y espejos de juguete, y un bastoncito torneado de ámbar que sugiere un fusus, como símbolo de la actividad femenina, o una horquilla del pelo.
Se han encontrado otras muñecas de gran calidad como la muñeca de la vestal Cossinia con adornos de oro en las muñecas y los tobillos, además de una caja de pasta de vidrio de color rosa con bisagras de cobre para sus accesorios: un collar de oro, formado como una doble cadena, y una serie de pulseras de oro. Debió vivir a finales del siglo III y su muñeca sigue la moda marcada entonces por el tocado de la esposa de Septimio Severo, Julia Domna.
En la tumba de la vestal Cossinia hay una inscripción que nos informa bien de quién es:
VV COSSINIAE L F
A la virgen vestal Cossinia hija de Lucio
Y en la parte de atrás añade que permaneció fiel a servicio de la diosa Vesta durante sesenta y seis años.
La razón por la que una mujer adulta es enterrada con su muñeca está en la tradición de la ofrenda de las muñecas la víspera de la boda a las divinidades como Venus o Diana, como una señal del fin de la infancia y paso a su nueva vida de mujer casada. En estos dos casos de la vestal Cossinia y de Crepereia, ambas no han abandonado su estado de doncella y han muerto antes de contraer matrimonio, por lo que la muñeca acompaña el triste destino de su joven dueña.

6 comentaris:

Jc Vílchez ha dit...

¡Oh! Muy interesante! No podía dejar de leer ^^. Gran trabajo!! Además, las imágenes son estupendas!

Amparo Moreno ha dit...

Gracias Jc. Me alegro de que te guste. Si quieres ver las mejores imágenes que he encontrado en internet sobre Crepereia mira en este enlace:
http://www.araldodeluca.com/root/archivio/archivio.asp
pon en el buscador Crepereia tryphanea y verás el sarcógago, el esqueleto,las joyas, la muñeca...

Baruk ha dit...

Interesantíssim!!!, m’encanta’t. Molt complet i interessant.

Quina nina de marfil més ben feta!, ignorava totalment de on venia la costum de tenir nines, i és molt revelador, saber a quin tipus de tradicions iniciàtiques corresponen

Gracies per l’exposició

Una abraçada

Amparo Moreno ha dit...

Muchas gracias por tu comentario, me anima mucho!!
Es realmente una historia conmovedora y una muñeca preciosa.

leonor soteldo ha dit...

Esta muñeca, la llaman La Barbie de 2000 años atras. Ya que se podian mover los brazos y piernas. Hermosa!!!

Amparo Moreno ha dit...

Tienes razón es como Barbie con todos sus complementos.
Saludos