dimarts, 26 de desembre de 2006

Διονύσια τὰ κατ'ἀγρούς - Dionísies agràries

La celebració d'aquestes festes tenia lloc durant el mes Posideó. Es tractava d'una processó al voltant d'un fal·lus amb què es buscava propiciar la fertilitat dels camps sembrats durant la tardor. No es pot precisar quan es va produir l'associació d'aquesta festa amb el déu Dionís, però sí sabem, pel testimoni d'Aristòfanes en Acarnienses 241-279, que la processó tenia com a protagonista un enorme fal·lus, símbol de fertilitat, i en ella una jove portava una cistella plena de panses o altres fruites, així com una olla plena de llegums que s'oferia al déu, i es conduïa una cabra al sacrifici.
Aristòfanes, en la seua obra, ens presenta una paròdia de la processó en la qual Diceòpoli, el protagonista, vol concluir una treva amb Esparta. La paraula grega emprada per a treva és σπονδαί, el plural d'una paraula que significa libació de vi oferida als déus, ja que la signatura del contracte de pau es garantia a Grècia mitjançant un intercanvi de libacions entre les parts en conflicte. Quan la treva és ja un fet, Diceòpoli celebra al déu del vi i del teatre en una processó campestre al voltant del fal·lus:
DICEÓPOLIS.-¡Oh Dionysos! Este desprende un perfume de ambrosía y de néctar.
Es la felicidad de no tenerle miedo a las órdenes de procurarse víveres para tres días. Me
sopla en la boca: "Ve donde te plazca". Acepto esta tregua, me la sirvo, la bebo hasta la
última gota, deseándoles mucho placer. Yo, ya estoy libre de la guerra y de sus males; me
voy a celebrar las dionisíacas rústicas. [...]
DICEÓPOLIS.-(Saliendo con su mujer, su hija y dos esclavos) Silencio, silencio...
Avanza un poco, canéfora. Xantias, ¿quiéres sostener el falo bien derecho? Deja el
canastillo, hija mía, y empecemos.
LA HIJA.-Madre, dame la cuchara para echar crema sobre la torta.
DICEÓPOLIS.-Ahora, todo está a punto. ¡Oh, Dionysos, patrón mío, dígnate
concederme tu gracia para esta procesión que yo conduzco y este sacrificio que te
ofrecemos yo y mi familia. Permite que celebre con felicidad estas dionisíacas campestres
y que la tregua de treinta años me traiga la prosperidad devolviéndome a la vida
civil. Vamos, hija mía, procura llevar graciosamente el canastillo y con aire modesto.
¡Dichoso el que se case contigo y te haga unos gatitos que, como tú, exhalen sus
maulliditos matinales! Avanza y ten cuidado con la gente, no vayan a robarte, sin que te
des cuenta, tus alhajitas de oro. Xantias, cuida con tu camarada, de llevar el falo bien
derecho detrás de la canéfora. Yo os seguiré cantando el himno fálico. Tú, esposa mía,
quédate en la terraza para mirarme. ¡Adelante, en marcha!
¡Oh Falo, compañero de Dionysos, libertino y noctámbulo, que corres en pos de las
mujeres casadas, aunque también te gustan las jóvenes muchachas, yo te saludo al fin,
ahora que después de cinco años de ausencia vuelvo con alegre corazón a mi pueblo,
gracias a la paz que he concertado por mi propia cuenta y que me libra de las
preocupaciones de los combates y de los Lámacos. ¡Cuánto más agradable es, mi
querido Falo, sorprender a Trata, la linda esclava de Estrimodoro, robando troncos en el
Feleo, agarrarla por el talle, levantarla, tumbarla por tierra y quitarle la flor!
¡Falo, mi querido Falo, si tú quieres bebamos juntos y trastornado aún por el vino de
la víspera, beberás mañana la copa de la paz y yo colgaré mi escudo junto a la chimenea!