diumenge, 24 de maig de 2015

Píxides y joyeros en Roma


Fresco del palacio de Constantino (Trier)
El gusto por las joyas es una constante en la historia de todos los pueblos bien como símbolo de riqueza, de status social, por uso y funcionalidad, como los anillos-sello, por su valor mágico de protección, por su valor meramente artístico o por su efecto estético. 

Lo cierto es que, aunque podemos encontrar joyas específicas para los hombres, es entre las mujeres donde constatamos un mayor uso de las joyas para embellecerse. Ovidio en De Medicamine faciei, 17 y ss, dice:

Vuestras madres han criado hijas delicadas;
vosotras queréis que vuestros cuerpos sean cubiertos de vestidos de oro;
queréis perfumar vuestros cabellos y variar vuestro peinado,
deseáis que todos admiren vuestras manos zigzagueantes en piedras preciosas;
rodeáis vuestro cuello con diamantes traídos de Oriente,
tan pesados que dos para una oreja serían carga demasiado grande.

Joyas como anillos, pendientes, pulseras, collares, broches, diademas... son tesoros que guardaban en píxides y joyeros, pequeños recipientes de cerámica, madera o metal. 


De ellos nos han llegado algunos ejemplares que gracias a relieves, frescos y mosaicos cobran vida ante nuestros ojos.

La estela de Hegeso, hija de Próxeno ( siglo V a C.) que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, es una conmovedora estela que nos permite presenciar el preciso momento en que Hegeso extrae una cadena de entre sus joyas guardadas en el joyero que sujeta su esclava.

En el instante del adiós la joven difunta se despide con gran melancolía de cada una de sus joyas para de este modo rememorar recuerdos de su vida que están relacionados con ellas.




Y no es esta estela funeraria el único testimonio de la íntima relación entre pequeños objetos de uso cotidiano, como joyas y joyeros, y los sentimientos de las mujeres, sino que podemos ver otros como ocurre ela estela funeraria de Glykylla del siglo V a C. vemos una acción concreta en el arreglo diario de una mujer de cierto status. De la caja con joyas que le presenta su esclava, la señora elige un brazalete que se ajusta en el brazo.




Pyxis ática de figuras rojas. s. V a C.





Estos joyeros eran de distintos materiales y formas. Por un lado encontramos los píxides griegos, pequeñas cajas de cerámica con tapa que iban decoradas con imágenes de la vida de las mujeres, como la boda, el hilado, escena de gineceo,...
Pero también de madera decorado con herrajes de bronce y relieves trabajados en hueso , como este magnífico ejemplo del siglo I d C. que se halla en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.



Un ejemplar muy curioso nos llega desde la Galia ya que se trata de una caja metálica  con varios compartimentos con tapa. Estas cubiertas son láminas macizas o caladas que tienen unos salientes en un lado, que funcionan como bisagras y permiten abrir y cerrarlos gracias a unas asas de agarre que hay en su superficie.

El conjunto está protegido por una cubierta exterior que se desliza por unas guías internas hasta cerrarlo por completo.  Contenía dos anillos y una moneda de plata. Se encuentra expuesto en el Museo Nacional de Arqueología de Saint-Germain-En-Laye,  Paris. Podemos ver más ejemplos en este enlace

El uso de estas cajas metálicas era normalmente guardar colirios y medicinas y es habitual encontrarlos entre al material de médicos y oculistas.



Quizá sea este estuche la dactiloteca, o estuche de anillos, de la que nos habla Marcial en sus Epigrammata, libro IX- LIX


Carino lleva seis anillos en todos y cada uno de sus dedos y no se los quita ni por la noche ni al bañarse. ¿Preguntáis cuál es el motivo? —No tiene “estuche de anillos”





También las niñas y sus muñecas infantiles poseían sus propios joyeros, ya lo vimos con más detalle en otro post,  el de Crepereia Tryphaena

En el Museo Palazzo Massimo alle Terme de Roma hallamos otras muñecas romanas de las que destacamos una articulada que representa a una mujer adulta con la cara y el peinado de la emperatriz Julia Domna.


Lleva un collar de oro, aros en los tobillos y brazaletes en los brazos.  Junto a ella hay una cajita, que quizá fuera el joyero. 

Ambos objetos forman parte de las ofrendas fúnebres a una niña enterrada en un sarcófago de mármol en la Via Valeria en Tívoli.


Salutem plurimam!!