diumenge, 30 de novembre de 2014

Tablas de sombra o reloj de pies

Tablas de sombra de San Pedro de la Nave (Zamora)



Ya hemos visto que los griegos medían la longitud de la sombra en pies para saber qué hora era. Los romanos como pueblo práctico, sistematizó este saber en tablas horarias. Gracias al tratado de agricultura, Opus agriculturae de Rutilio Tauro Emiliano Paladio del siglo IV d. C. nos han llegado tablas de sombra en las que se detallan el número de pies de sombra según la hora y mes. 

Paladio las detalla al finalizar los libros II al XIII, dedicados a los meses. Las doce tablas pueden resumirse en seis ya que el segundo semestre se repiten los valores del primero, e incluso en seis horas puesto que a partir del mediodía se repiten en orden ascendente


IANVARIVS ET DECEMBER

Hic mensis in horarum spatio cum decembri mense conuenit, quarum sic mensura colligitur.
Hora
I
    pedes
XXVIIII,
hora
II
pedes
XVIIII,
hora
III
pedes
XV,
hora
IIII
pedes
XII,
hora
V
pedes
X,
hora
VI
pedes
VIIII,
hora
VII
pedes
X,
hora
VIII
pedes
XII,
hora
VIIII
pedes
XV,
hora
X
pedes
XVIIII,
hora
XI
pedes
XXVIIII.
FEBRVARIVS ET NOVEMBER

Hic mensis in horarum mensura cum nouembri mense concordat, quas hac numeri ratione colligimus.
Hora
I
     pedes
XXVII,
hora
II
pedes
XVII,
hora
III
pedes
XIII,
hora
IIII
pedes
X,
hora
V
pedes
VIII,
hora
VI
pedes
VII,
hora
VII
pedes
VIII,
hora
VIII
pedes
X,
hora
VIIII
pedes
XIII,
hora
X
pedes
XVII,
hora
XI
pedes
XXVII.
MARTIVS ET OCTOBER

Hic mensis ad deprehendendas horas consentit octobri.
Hora
I
      pedes
XXV,
hora
II
pedes
XV,
hora
III
pedes
XI,
hora
IIII
pedes
VIII,
hora
V
pedes
VI,
hora
VI
pedes
V,
hora
VII
pedes
VI,
hora
VIII
pedes
VIII,
hora
VIIII
pedes
XI,
hora
X
pedes
XV,
hora
XI
pedes
XXV.
APRILIS ET SEPTEMBRIS

Huius mensis horae horis mensis septembris aequantur hoc genere.
Hora
I
       pedes
XXIIII,
hora
II
pedes
XIIII,
hora
III
pedes
X,
hora
IIII
pedes
VII,
hora
V
pedes
V,
hora
VI
pedes
IIII,
hora
VII
pedes
V,
hora
VIII
pedes
VII,
hora
VIIII
pedes
X,
hora
X
pedes
XIIII,
hora
XI
pedes
XXIIII.
MAIVS ET AVGVSTVS

In horarum mensuris maius respondet augusto.
Hora
      pedes
XXIII,
hora
II
  pedes
XIII,
hora
III
pedes
VIIII,
hora
IIII
pedes
VI,
hora
V
pedes
IIII,
hora
VI
pedes
III,
hora
VII
pedes
IIII,
hora
VIII
pedes
VI,
hora
VIIII
pedes
VIIII,
hora
X
pedes
XIII,
hora
XI
pedes
XXIII.
IVNIVS ET IVLIVS

Iunius ac iulius horarum sibi aequa spatia contulerunt.
Hora
I
       pedes
XXII,
hora
II
pedes
XII,
hora
III
pedes
VIII,
hora
IIII
pedes
V,
hora
V
pedes
III,
hora
VI
pedes
II,
hora
VII
pedes
III,
hora
VIII
pedes
V,
hora
VIIII
pedes
VIII,
hora
X
pedes
XII,
hora
XI
pedes
XXII.

Estas tablas horarias las encontramos como reloj canónico en las iglesias y monasterios hispano-mozárabes. Así es en el interior de la iglesia visigótica de San Pedro de la Nave (Zamora) (siglo VII) donde se hallan  escritas en letra visigótica unas tablas horarias inacabadas pues solo recogen cuatro meses. 
Para saber más sobre los relojes canónicos, podéis leer este artículo.

Pervivencia del reloj de pies 

En el articulo de Joan Olivares, Relojes de sol: sombras del pasado,  leemos un testimonio de esta pervivencia para medir los intervalos de servicio del agua que corresponde a los diferentes regantes de la acequia del Port de Atzeneta

En las sociedades rurales se han mantenido vivas hasta hace muy pocos años antiguas e ingeniosas técnicas de medir el tiempo. Entre éstas, la que nos parece más sugerente es la que utilizan, o utilizaban hasta hace bien poco, los usuarios de la acequia de El Port (brazo de agua subterránea que aflora cerca del Convento de Santa Ana, en el puerto de Albaida, y que riega algunas huertas de Albaida, Atzeneta, y el Palomar), para determinar el momento del cambio de las tandas de riego. Con esta finalidad, un medidor (el amidador, hombre de más de quince años, según la costumbre) mide, empleando su pie como unidad, la longitud de la sombra que produce su cuerpo. (...)

Un domingo de cada dos, los regantes de las huertas de El Rafalet adquieren el derecho de riego en el momento de la tarde en que la sombra del medidor llega a una longitud de siete pies propios. En ese instante desviarán el caudal del agua de la fuente, que hasta ese momento regaba otras huertas, hacia su acequia. Más tarde, se presentarán en el repartidor de aguas los regantes de Atzeneta, y cuando la sombra de su medidor llegue a la longitud de trece pies, tomarán posesión de su derecho y desviarán las filas de agua hacia sus huertas.

Salutem plurimam!!