diumenge, 3 de juny de 2012

Ártemis Brauronia. Arkteia

Ártemis Brauronia. Copia romana





ἡνίκα δ᾽ αἱ νύμφαι σε χορῷ ἔνι κυκλώσονται
ἀγχόθι πηγάων Αἰγυπτίου Ἰνωποῖο
ἢ Πιτάνης ῾καὶ γὰρ Πιτάνη σέθεν᾽ ἢ ἐνὶ Λίμναις,
ἢ ἵνα, δαῖμον, Ἀλὰς Ἀραφηνίδας οἰκήσονσα
ἦλθες ἀπὸ Σκυθίης, ἀπὸ δ᾽ εἴπαο τέθμια Ταύρων,

Cuando las ninfas formen a tu alrededor su coro,
cerca de las fuentes del Inopos Egipcio, o cerca de
Pítane - pues Pítane es tuya - o en Limnai, o bien
en el demo de Alas Arafenides (Braurón), donde habitas 
llegando de Escitia, cuando rechazas los ritos de Táuride, …


El culto de Ártemis en Braurón, iniciado por Ifigenia, se afirmó y se extendió progresivamente, alcanzando su punto álgido en el período clásico y recibiendo el consenso y la ayuda de políticos como Pisístrato y Milcíades. Alcanzó tal importancia que tuvo incluso un templo en la Acrópolis de Atenas. Las fiestas Brauronias se celebraban cada año, el 17 del mes Muniquión, y comprendían concursos musicales, atléticos y recitaciones de versos homéricos. Cada cuatro años, se celebraban las Grandes Brauronias y una procesión salía del templo de Ártemis Brauronia en la Acrópolis y llegaba hasta Braurón. Así dice Fernando García Romero en su estudio El deporte femenino en la antigua Grecia:
Citarista. Braurón
La documentación iconográfica atestigua la posible existencia de carreras de muchachas como parte de los rituales de iniciación prenupciales que tenían lugar en el santuario de Ártemis en Braurón, no lejos de Atenas. La iconografía, en efecto, nos muestra corriendo a muchachas de diversas edades en el santuario de Braurón (las llamadas osas) y en otros lugares del Ática, como el Pireo, Salamina o Eleusis. Ahora bien, ¿qué representan esas carreras? Digamos, en primer lugar, que unas corredoras aparecen vestidas y otras desnudas, un hecho que algunos estudiosos (Kahil, Sourvinou-Inwood) han interpretado en el sentido de que las chicas que corren con una breve túnica son las que se encuentran en la primera etapa de la iniciación y las que corren desnudas son las que están a punto de culminar el proceso, mientras que para otros (Scanlon) la desnudez no estaba ligada a una edad determinada, sino que el rito comprendía una parte que las muchachas debían desarrollar desnudas y otra en que debían hacerlo vestidas, quizá simbolizando (como quiere Pierre Vidal-Naquet) el paso del estado salvaje (representado por la desnudez) al estado civilizado y doméstico (representado por el vestido). Es probable, por otro lado, que, como ha defendido Scanlon con buenos argumentos, el ritual de Braurón no consistiera en una carrera atlética, sino en una especie de juego competitivo de persecución, en el cual una muchacha que representa el papel de osa debe dar caza a otra que hace de víctima, repitiendo así ritualmente el acto al que se hacían remontar los orígenes del culto.

Carrera de Osas desnudas
Carrera de Osas vestidas
                                                                                                 

El rito de la Arkteia, o del hacer la osezna, tenía lugar fuera de la ciudad de Atenas, en Braurón, en un espacio salvaje, tan querido por Ártemis, que, en su doble faceta de protectora y vengadora, presidía todos los hechos biológicos femeninos: la menarquía, el coito y el parto. Las niñas le dedicaban sus primeros juegos infantiles, más tarde, las ropas manchadas con la primera sangre menstrual y, finalmente, la invocaban en los dolores del parto. En Braurón, las muchachas se ponían y después se quitaban unas vestiduras de color azafrán en el transcurso de una ceremonia secreta. Se dice que representaban el papel de osas y que imitaban a estos animales corriendo y saltando desnudas sobre jarrones invertidos, instruidas por una sacerdotisa disfrazada de osa (S. Guettle Cole, Ragazzi e ragazze ad Atene: Koureion e Arkteia)

Templo de Ártemis en Braurón
Y esto porque, según una vieja leyenda, una osa domesticada (en otras versiones la osa es salvaje) sagrada a Ártemis, que frecuentaba el santuario, había arañado la cara de una niña. Probablemente la niña jugando había provocado a la osa, pero su hermano (en otras versiones se trata de más hermanos) se vengó matando a la osa y provocando así la ira de la diosa. En efecto, a la matanza sacrílega siguió una grave pestilencia en Atenas. El oráculo, interrogado a tal propósito por parte de los atenienses, había sentenciado que, para aplacar a la diosa, las niñas sustituyeran a la osa, es decir, que hicieran la osa (arkteuein)

Suda (v. arktos h braurwniois): 

Niñas Osas. Museo Arqueológico. Braurón
Mujeres jugando a hacer el oso en la celebración de un festival en honor a Ártemis, vestidas con túnicas de color azafrán, no mayores de 10 años ni menores de 5, con el objetivo de apaciguar a la diosa. La razón fue que una osa salvaje solía acudir al demo de Flauidoi y pasar tiempo allí; con el tiempo fue domada y criada entre los seres humanos. Una niñita estaba jugando con ella y, cuando la niña comenzó a actuar imprudentemente, provocó a la osa y esta la arañó; sus hermanos, enfadados por esto, mataron al animal y, debido a esto, una peste cayó sobre los atenienses. Cuando los atenienses consultaron el oráculo, este dijo que podrían liberarse de ese mal si, como precio por la muerte de la osa, obligaban a sus vírgenes a hacer el oso. Y los atenienses decretaron que ninguna virgen podría ser dada en matrimonio a un hombre, si antes no había servido como osa a la diosa.

Suda (v. Arkteusai):

Arkteusai (hacer de oso): Lisias utiliza el verbo en el sentido de ser consagrada, la niña antes del matrimonio, a Ártemis. En Eurípides y Aristòfanes, hacer de oso se utiliza en el sentido del espectáculo.

En otros términos la orden era la de consagrar a la divinidad ofendida a todas las niñas antes del matrimonio: a esto correspondía como corolario práctico el hecho de que ninguna niña de buena familia se podía casar antes de haber hecho la osa para la diosa, como atestigua Aristófanes en Lisístrata


Al cumplir siete años fui arréfora,                                            
después molinera, a los diez, para la Soberana,
con vestido azafranado osa fui en las fiestas de Braurón
y canéfora cuando hermosa doncella,
llevando un collar de higos secos.

Ártemis Kourotrofos

Ártemis era venerada sobre todo bajo el epíteto de Kourotrofos (que nutre, que cría niños, protectora de los neonatos y de la infancia) y en el mismo Braurón se conservan dos raras estatuillas de la diosa que amamanta (representación poco frecuente en el mundo griego)

Las madres atenienses dedicaban su propia hija a Ártemis en el momento de nacer, a cambio del favor de la diosa. Algunas de estas niñas, provenientes de familias privilegiadas de Atenas, desde los cinco a los diez años podían ser enviadas al templo de  Braurón a vivir, para ser destinadas al servicio de la diosa Ártemis.

Pequeñas cráteras, encontradas en el área del santuario, representan a las niñas, adornadas con una túnica de color azafrán, que corren alrededor del altar de Braurón, dedicadas a los preparativos, o bien bailan alrededor del altar con antorchas flameantes.

Las niñas eran probablemente un centenar y dormían en la Estoa, dotada de nueve estancias, en cada una de las cuales había once lechos.
Estoa de Ártemis en Braurón. Recreación por ordenador
En el Museo de Braurón se conservan dos relieves votivos del s. V a.C. donde se ve a algunas niñas que participan en la ejecución de un rito: en un caso es sacrificado a Ártemis un toro, en el otro, un ciervo.

Relieve votivo. Sacrificio de un toro.
Los elementos rituales, pues, fijados en las representaciones estatuarias o en las decoraciones de los vasos, determinan de forma bastante verosímil un rito de paso, que significaba el abandono del aspecto salvaje de la infancia para afrontar el camino que conducía al matrimonio.

Ya hemos apuntado que otra tradición dice que el rito fue instituido por Ifigenia, esto es lo que podemos leer en el estudio realizado por Domingo Plácido


Como en otras tragedias, la escena final de Ifigenia en Tauros representa la institucionalización de unos rituales, en este caso promovidos por la diosa Atenea y en un lugar específico, prós eschátois hóroisi, en los límites extremos del Ática, en Braurón, en honor de Ártemis Tauropólos, epónimo de la tierra táurica (vv. 1449-61):

De hecho en Pausanias, I, 33,1, encontramos:

Μαραθῶνος δὲ ἀπέχει τῇ μὲν Βραυρών, ἔνθα Ἰφιγένειαν τὴν Ἀγαμέμνονος ἐκ Ταύρων φεύγουσαν τὸ ἄγαλμα ἀγομένην τὸ Ἀρτέμιδος ἀποβῆναι λέγουσι, καταλιποῦσαν δὲ τὸ ἄγαλμα ταύτῃ καὶ ἐς Ἀθήνας καὶ ὕστερον ἐς Ἄργος ἀφικέσθαι: ξόανον μὲν δὴ καὶ αὐτόθι ἐστὶν Ἀρτέμιδος ἀρχαῖον, τὸ δὲ ἐκ τῶν βαρβάρων οἵτινες κατὰ γνώμην ἔχουσι τὴν ἐμήν, ἐν ἑτέρῳ λόγῳ δηλώσω

El demo de Braurón está a cierta distancia de Maratón, donde se dice que Ifigenia, hija de Agamenón, desembarca a su regreso de la Táuride, de donde había huido, llevándose la estatua de Ártemis; se añade que, habiendo dejado esta estatua en Braurón, marchó hacia Atenas y después a Argos. La estatua de madera de Ártemis, que se ve en Braurón, es también muy antigua, pero demostraré en otro lugar, dónde se encuentra, por lo que yo creo, la que fue robada a los bárbaros de la Táuride.

Sacrificio de Ifigenia. Ampurias
Allí, para expiar la inmolación de Ifigenia, hará derramar la sangre de un hombre. El culto de Ártemis Brauronia no sólo se sitúa en los lugares extremos del Ática, sino que se convierte en una referencia a los lugares extremos del mundo, al Quersoneso Táurico, punto de encuentro con el mundo de los no civilizados. El Quersoneso Táurico, al norte del mar Negro, era considerado un lugar especialmente lejano y misterioso donde las relaciones con los indígenas ofrecían mayores dificultades. Arqueológicamente, la zona muestra restos de cerámica ática de época pisistrátida, la misma época en que seguramente se fundó el templo de Ártemis Brauronia en la Acrópolis, momento indicativo de la transferencia desde los limites al patrocinio de la piedad cívica. Otras tradiciones vinculan el sitio de Braurón con los pelasgos que raptaron a las vírgenes canéforas, según Filócoro. En la narración de Heródoto, VI, 138, habían sido los pelasgos de Lemnos quienes, expulsados de Atenas, raptaron a las mujeres y luego las mataron junto con los hijos que habían tenido con ellas:


οἱ δὲ Πελασγοὶ οὗτοι Λῆμνον τότε νεμόμενοι καὶ βουλόμενοι τοὺς Ἀθηναίους τιμωρήσασθαι, εὖ τε ἐξεπιστάμενοι τὰς Ἀθηναίων ὁρτάς, πεντηκοντέρους κτησάμενοι ἐλόχησαν Ἀρτέμιδι ἐν Βραυρῶνι ἀγούσας ὁρτὴν τὰς τῶν Ἀθηναίων γυναῖκας, ἐνθεῦτεν δὲ ἁρπάσαντες τουτέων πολλὰς οἴχοντο ἀποπλέοντες, καί σφεας ἐς Λῆμνον ἀγαγόντες παλλακὰς εἶχον.

Después que habitaban ya en Lemnos los mismos pelasgos, llevados del deseo de venganza contra los de Atenas y bien prácticos e impuestos en qué días caían las fiestas de los atenienses, recogidas sus fallucas pasaron al continente y armaron una emboscada en Braurón, donde solían las mujeres atenienses celebrar una fiesta a Ártemis. Habiendo aprovechado el lance, y robadas muchas de ellas, las embarcaron consigo para Lemnos y las tuvieron allí por concubinas.

El culto de los límites sirve así de escenario de la exclusión en los inicios del imperialismo ateniense, cuando Milcíades se dispone a apoderase de la isla, de manera que Heródoto no se pronuncia sobre la justicia del hecho (VI, 137,1). En Atenas, en cambio, se ha integrado en el centro cívico y religioso por antonomasia: La Acrópolis.
Acrópolis de Atenas
Heródoto, VI, 137, 1:

He aquí cómo pasé lo que insinué de la toma de Lemnos, de que se apoderó Milcíades el hijo de Cimón: habían sido los pelasgos expelidos del Ática por los atenienses, no sabré decidir si con razón o sin ella; podré referir tan sólo lo que sobre ello se dice […]


καὶ Ἀρτέμιδος ἱερόν ἐστι Βραυρωνίας, Πραξιτέλους μὲν τέχνη τὸ ἄγαλμα, τῇ θεῷ δέ ἐστιν ἀπὸ Βραυρῶνος δήμου τὸ ὄνομα καὶ τὸ ἀρχαῖον ξόανόν ἐστιν ἐν Βραυρῶνι, Ἄρτεμις ὡς λέγουσιν Ταυρική.

También hay un santuario de Ártemis Brauronia, la estatua es obra de Praxíteles, pero la diosa recibe su nombre del demo de Braurón y en Braurón está su antigua imagen de madera, Ártemis Táurica, como la llaman.

Un interesantísimo trabajo de Marta Oller Guzmán, de la Universidad Autónoma de Barcelona, Ifigenia ξενοκτόνοςnos ofrece más datos al respecto. Dice textualmente:

La identificación de la diosa virgen de la Táuride con Ártemis, sea cual sea su origen, habría sido clave en el desarrollo del argumento de la tragedia, sobre todo en el episodio final, cuando Eurípides introduce un relato etiológico sobre el origen del culto de Ártemis Taurópolos en la localidad ática de Halas Arafidnes (actual Loutsa). En la tragedia, es la diosa Atenea quien, como dea ex machina, ordena a Orestes construir un templo en ese lugar del Ática para albergar la estatua robada de Ártemis, que será venerada a partir de ese momento con el epíteto de Ταυροπόλος, en recuerdo de su origen táurico y de los sufrimientos de Orestes (vv. 1449-1457). Atenea fija, además, el ritual con que los habitantes del lugar venerarán a la diosa de ahora en adelante, en el cual la ξενοκτονία  de los tauros será reinterpretada como un ritual simbólico de sangre derramada (vv. 1458-1461):

Cerámica de Braurón.
νόμον τε θὲς τόνδ'· ὅταν ἑορτάζῃ λεώς ,
τῆς σῆς σφαγῆς ἄποιν' ἐπισχέτω  ξίφος                                    
δέρῃ πρὸς ἀνδρός αἷμα τ'ἐξανιέτω,
ὁσίας ἕκατι θεά θ'ὅπως τιμὰς ἔχη

Instituye esta norma: cada vez que el pueblo celebre la fiesta, en compensación por tu sacrificio, que un puñal se acerque al cuello de un hombre y que haga salir un poco de sangre por exigencia del rito y para que la diosa tenga los honores debidos.

Como vemos, un relato de salvaje trasgresión de las leyes de hospitalidad por parte de dioses y hombres sirve a Eurípides para explicar una práctica ritual en el santuario de Ártemis en Halas Arafidnes. Tal y como sugieren algunos estudiosos, es probable que la pervivencia de ritos cruentos en algunos cultos griegos de origen ancestral despertara, con el tiempo, un cierto rechazo entre los mismos griegos, de modo que se buscara justificarlos considerándolos una importación extranjera. En tal caso, la ξενοκτονία ( asesinato de un huesped o extranjero) de los tauros habría facilitado a Eurípides una explicación convincente sobre el origen foráneo del particular culto de Ártemis en uno de los santuarios áticos que le estaban consagrados. Sin duda, el epíteto local de la diosa, Ταυροπόλος, habría contribuido de forma decisiva a consolidar este αἴτιον (acusación), al ser reinterpretado por Eurípides como «la que es venerada por los tauros» en detrimento del que verosímilmente habría sido su significado original, en el que simplemente se habría puesto de relieve la vinculación de la diosa con los toros (Guldager Bilde (2003a: 3 y 2003b: 167-8) sostiene que bajo la advocación Taurópolos de Ártemis se confunden dos fenómenos: 1) un culto a una divinidad femenina Ταυρο-πόλος, «que domestica toros» («bull-handling female deity»), bien documentado por la epigrafía en distintas regiones de Grecia, en particular, en la localidad ática de Halas Arafidnes, en la ciudad macedonia de Anfípolis y en algunas localidades minorasiáticas —sobre todo carias— entre los siglos IV y II aC; y 2) un culto a una divinidad femenina Ταυρό-πολος, «venerada por los tauros» («worshipped by the Taurians»), difundido a partir de la falsa etimología, con segundo elemento del compuesto pasivo, creada por Eurípides, y documentado casi exclusivamente en testimonios literarios tardíos para dar razón de la pervivencia de ritos sangrientos en cultos locales de Ártemis y otras divinidades)


 

2 comentaris:

Apicius ha dit...

Muy interesante esta historia de Muchachas corredoras y el porque de la vestimenta de unas y la desnudes de otras.
Saludos

Lluïsa ha dit...

Sí, en efecto, el mundo griego no deja de asombrar. Gracias por su comentario.
Saludos