diumenge, 19 febrer de 2012

Fornacalia, por la fertilidad y su simbología



En la primera quincena de febrero se celebraban en Roma las Fornacalia, fiestas en honor de la diosa Fornax, encargada de los hornos y del secado y tostado de los cereales. Se trata de una festividad muy antigua ya que según la tradición fue instituida por Numa.  Así Plinio en Naturalis Historia XVIII, 2, 8 nos dice

Él fue, también, quien instituyó los Fornacalia, festivales caracterizados por el uso del grano tostado.

Son unas popularia sacra según afirma Festo en p 28 L, siguiendo a Laebón, como las Parilia, Laralia y la porca praecidanea, en las que participan todos los ciudadanos y no están reservadas a unas familias determinadas.

El origen nos lo explica Ovidio, 2 513-532: Nuestros antepasasados sembraban escanda, cosechaban escanda y eran las primicias de la escanda recolectada lo que ofendaban a Ceres. Siguiendo los dictados de la experiencia, comenzaron a tostar los granos, pero a causa de su impericia sufrieron frecuentes calamidades. En efecto, unas veces, en lugar de escanda lo que barrían eran negras cenizas; otras, el fuego les devoraba incluso las propias cabañas. Fornax fue elevada a la categoria de diosa. Los campesinos felices de contar con Fornax, les suplican que les dé el punto exacto de torrefacción de sus cosechas.

Era una fiesta móvil celebrada de manera independiente por cada una de las 30 curias en la fecha que determinaba para cada una el Curio Maximus y que se anunciaba mediante unas tablillas en el foro en las que se hacía constar fecha, hora y lugar para cada curia. Ovidio dice (op. Cit) Hoy día, el Curio Máximo, anuncia públicamente , con las palabras rituales, la fiesta de Fornax, pero no celebra la fiesta en fecha fija. En el foro, en ls numerosas tablillas que en su entorno se cuelgan, cada una de las curias escribe las anotaciones oportunas.

Pistrinum- Horno pompeyano

Sabemos por Festo-Paulo 82 L que en esta fiesta después de realizar un sacrificio, tostaban el grano en los hornos de los molinos o en sus propias casas,

Las Fornacalia son una celebración instituida para la torrefacción del grano, porque ese día solía realizarse un sacrificio ante el horno que hay en los molinos.

Horno pórtatil
Por lo tanto parece ser que en la propia familia, la fiesta consistía en un sacrificio ante el horno, seguido de una comida en la que la harina era el elemento principal. Por otra parte fuera del ámbito familiar la fiesta tenía como objeto la purificación de los campos, ante la próxima cosecha y la consagración de sus límites respectivos.

Dionisio de Halicarnaso II, 23 nos habla sobre el funcionamiento de las curias y detalla la organización de alguna fiesta, del estilo de las fornacalia, destacando que en ellas lo habitual era pan de cebada, tortas de escanda y primicias de frutas en sencillos cestos y platos de barro, sin ostentaciones.

Aquellos a los que se les pasaba el día correspondiente a la curia a la que pertenecían, tenían una última oportunidad el 17 de febrero por lo que este día se llamaba stultorum feriae, fiesta de los tontos. Así nos lo tramiten Ovidio y Plutarco

Los tontos del pueblo no saben a qué curia pertenecen, y por ello celebran el último día la  fiesta que han ido difiriendo. (Ovidio, Fasti II)

¿O a quienes por sus ocupaciones, o por estar ausentes de la ciudad, o por ignorancia, no habían realizado el sacrifico, como los demás, al mismo tiempo que lo había hecho su tribu en las Fornacalia, se les dio la oportunidad de cumplir el ritual en esta fecha?. 
(Plutarco, Quaestiones Romanae,  89)

Debemos tener en cuenta que la diosa Fornax sería una divinización del horno en sí que solo es mencionada por Ovidio y posteriormente por Lactancio en Institutionum divinarum, I, 20, 35

Quis non rideat Fornacem deam, uel potius doctos uiros celebrandis Fornacalibus operari? Quis, cum audiat deam Mutam, tenere risum queat?

Ovidio, 6 314 antaño los campesinos solo tostaban la escanda en sus hornos y la diosa Fornax tenía su fiesta particular.

La explicación al hecho de la divinización del horno nos llega del sentido último de la fiesta ya que es, una acción de gracias por la cosecha y pero también una exaltación de la fertilidad de la Madre Tierra. Así leemos en El mito de la mujer, el horno, el hombre y el viento, de Genaro Chic García

Como sucedía con los minerales, el hombre podía celebrar rituales de magia simpática que le sirvieran para, ayudando a la divinidad productora de los cereales, garantizar la madurez de unos granos que en ese momento estaban empezando a tomar forma. Es lo que sucedía en Roma en el festival de los fornacalia, celebrado aproximadamente en la misma época del año que los ritos de fecundidad de los lupercalia, y durante los cuales el grano incipiente era horneado para facilitar la labor de la primavera, que los habría de convertir en granos perfectos aptos para la alimentación de los hombres. Y por supuesto el símbolo principal representado por el horno, con ese carácter sexuado que se le otorgaba, era la mujer. Ella era la que producía en su "horno" interno ese pan o pastel que constituía la vida humana y que ha quedado patente en la palabra alemana que equivale a la española placenta: Mutterkuchen, el pastel (Kuchen) de madre.

El término placenta, en latín designaba un pastel plano, pasó a nombrar por su semejanza en la forma al órgano efímero que relaciona estrechamente al bebé con su madre y atiende las necesidades de respiración, nutrición y excreción del feto durante su desarrollo.

Actualmente existen pasteles de forma plana llamados palatschinken derivados de la palabra placenta romana, pastel cuya receta nos ha transmitido Catón el Censor autor del tratado De Agricultura. Para la parte externa se emplea harina de trigo y espelta, y para el relleno, una mezcla de queso, miel y especias. Se iba colocando por capas sobre hojas de laurel untadas en aceite y se servía con mucha miel. La receta completa de la placenta romana y su adaptación la tenemos en en el blog De Re Coquinaria.  

En el trabajo de José Manuel Pedrosa, El herrero, las cabrillas y el horno: léxico y simbolismo eróticos en La Lozana Andaluza (XIV) y el Quijote (11:41). CRITICÓN, 80, 2000, pp. 49-68., encontramos otros testimonios literarios, semánticos y relativos al psicoanálisis del horno como una metáfora del sexo femenino. Veamos algunos de ellos:

1. Por ejemplo en textos literarios de gran antigüedad como el este fragmento del Poema de Gilgamesh, escrito en lengua acadia en Babilonia antes del 1500 a. C., en el que el héroe rechaza la seducción de la diosa Ishtar:

¡No! ¡No te quiero
como esposa!
Porque eres sólo un horno
que se apaga con el frío,
una puerta oscilante
que no resiste ni corrientes de aire ni vientos

O como en la comedia la Paz de Aristófanes (siglo V a. C.) donde leemos

TRIGEO: Vamos, tú, deja en el suelo primero tus tramoyas (FIESTA deja caer sus vestidos, queda desnuda). Consejo, Prítanis, contemplad a Fiesta. Mirad qué felicidades os traigo y os entrego, para que enseguida alcéis en alto sus dos piernas y luego celebréis el Levantamiento. Y mirad ese hornillo.
ESCLAVO: ¡Ay, qué hermoso!
TRIGEO: Por eso está ahumado: es que antes de la guerra el Consejo tenía en él sus trébedes.

2. Otra prueba de ello es el valor semántico dado a la palabra horno que ha sido considerada muchas veces como un eufemismo genital. Así, en catalán, tanto forn como boca de forn designan el sexo femenino, y por ejemplo en inglés la expresión she has a bun in the oven, es decir, «ella tiene un bollo en el horno» se entiende como «ella está preñada»

3. También el psicoanálisis establece la vinculación del horno y del sexo femenino en muchas culturas, como nos dice Wolfgang Lederer, The Fear of Women (Nueva York-Londres: Gruñe & Statton, 1968), p. 118

El pan en el horno es el niño en el útero, y la molienda del trigo y el cocimiento del pan son labores que corresponden a la mujer en todas las sociedades primitivas... Y la vasija hecha de la materia de la Madre Tierra, cocida en el horno, destinada a convertirse también en oscuro recipiente, es la misma mujer, y por eso suele muchas veces tener la misma forma que tiene la mujer.

Por si os animáis  a celebrar la fiesta de Fornax con la elaboración de algunos platos de cereales, os aconsejo que visitéis el blog De Re Coquinaria, donde hallaréis algunas recetas muy adecuadas para las fornacaliaEso sí, invocad bien a Fornax...que no os queden como este pan pompeyano....


Museo de Boscoreale


Salutem plurimam!!












2 comentaris:

Apicius ha dit...

Toda una lección de historia, como siempre.
Es bueno empezar la jornada con textos de esta categoría.
Saludos

Amparo Moreno ha dit...

Muchas gracias Apicius. Me pareció muy interesante la divinización del horno y su relación simbólica con la mujer, y de ahí el post sobre Fornax. Me alegro de que le haya gustado. Saludos