diumenge, 6 de febrer de 2011

Estar embarazada, estar encinta y su valor mágico

En latín para nombrar a una mujer embarazada se solían usar, según Festo en De verborum significatu, tres palabras en función del momento de la gestación:

gravida est, quae jam gravatur conceptu: praegnans velut occupata in generando, quod conceperit: inciens propinqua partui, quod incitatus sit fetus ejus,

gravida es la mujer ya pesada por la preñez, praegnans es la que está embarazada, inciens la que está próxima al parto.

El término praegnans que es el más frecuente en latín, hoy es considerado vulgar, y más apropiado para hablar de las hembras de los animales.

facere aliquam praegnantem Juvenal. 6, 404 dejar a alguien preñada

cum uxorem praegnantem in provinciareliquisset Cic. de Or. 1, 40, 18. habiendo dejado a su esposa preñada….

Preferimos usar las palabras embarazada y encinta, que aluden ambas a los impedimentos que soporta la mujer embarazada, como si estuviese atada o ceñida y que como veremos tienen sentido mágico y religioso.

-embarazada, procede de un sustrato lingüístico prerromano. Aparece en el leonés y en el portugués embaraçar, que deriva evidentemente de baraça que significa lazo, cordel, cordón.

-encinta. Al buscar el origen de esta palabra nos encontramos con varios planteamientos:

(Del lat. incincta, desceñida).

1. adj. Dicho de una mujer: preñada.

Sigue a San Isidoro quien nos dice en Etimologias X

Incincta, id est sine cinctu; quia praecingi fortiter uterus non permittit.

  • el de J. Corominas que en Breve diccionario etimológico de la lengua castellana 3ª edición, pág. 231 plantea otra posibilidad:

ENCINTA, h. 1330. Del lat. tardío INCINCTA íd., S. VII, de origen incierto. Probablemente se trata de una evolución del lat. INCIENS, -TIS., pronunciado INCENTA en el habla popular, que el latín vulgar modificó luego levemente como si fuese derivado de CINGERE, "ceñir", interpretándolo unos como si significara "no ceñida, desceñida" (como suele ir la mujer grávida), y otros como si fuese derivado de INCINGERE "ceñir o rodear (algo)", aludiendo a las cintas y fajas benditas que solían ponerse la futuras madres.

En este último sentido también Covarrubias en Tesoro de la lengua castellana (1565) dice

Estar en cinta, es estar preñada, porque tiene ceñida la criatura.

Podemos ver el uso del verbo incingere en este verso de Ovidio Fasti III 670

illa, levi mitra canos incincta capillos,

esta, cuyos canosos cabellos estaban ceñidos con un ligero bonete

Francisco García Jurado propone que la forma incincta (esp. encinta) debe relacionarse con el pp. de incingo, y por lo tanto considerar el prefijo in- como intensivo, frente al valor privativo que le confiere San Isidoro.

Este valor intensivo, en opinión de A. Pariente, 1973, unido al carácter de impedimento que algunas prendas romanas presentan, propició el sentido figurado de «impedida de movimiento» para designar a la mujer embarazada.

Sabemos que en la antigüedad las mujeres embarazadas llevaban bandas de tela para sujetar el vientre pesado de los últimos meses de gestación. Sorano I, 16 recomienda que a partir del octavo mes se sujete el vientre con un vendaje que pase por la espalda y los hombros, y que este se afloje al final del noveno mes para que el peso acelere el nacimiento.

Además de esta venda las mujeres sujetan su pecho con otra que al igual que la anterior Sorano recomienda se quite en el momento del parto para facilitar la respiración, y cumplir con la tradición que recomendaba que no hubiera ninguna atadura física, soltándose la mujer incluso el cabello.

No se trata de una recomendación médica sino religiosa y mágica así lo vemos en varios hechos:

  • -en este consejo de Ovidio Fasti III, 258:

Si alguna se encuentra encinta, que levante sus plegarias después de

soltarse el cabello, para que Juno Lucina le suelte también dulcemente el fruto de sus entrañas.

-en uno de los epítetos de las diosas protectoras del parto y nacimiento era Lisizona o Solvizona, la que desata el cinturón (Teócrito, Encomio a Ptolomeo, XVII 60-1: Allí la hija de Antígona, aquejada de dolores, invocó a Ilitía, la que desata el cinturón)

200. Después del parto, Ambrosia, que ha escapado de los amargos dolores, deposita a tus gloriosos pies Ilitía, las cintas de su pelo, y el velo en el que, después de diez meses de embarazo dio a luz a gemelos .

201. Sandalias, una rica banda, un bucle perfumado de pelo, un cinturón, la tela ligera de un vestido interior, bellas tiras para sujetar el pecho es lo que Ambrosia después del parto, habiendo escapado a los peligros del embarazo, ofrece en su templo a Diana, su benefactora.

202. Este hermoso cinturón con flecos y esta túnica, Atthis las ha colocado sobre las puertas de su templo, oh diosa de las doncellas, hija de Latona, ya que en un peligroso parto, tú has traído sano y salvo a la vida a su niño.

272. Este cinturón, esta túnica de flores, esta banda que sujetaba estrechamente su pecho, Timaessa te los consagro, hija de Latona, agradecida por haber escapado después de diez meses de embarazo a los dolores de un laborioso parto.

La costumbre de la faja de la embarazada y sus connotaciones simbólicas y mágicas se mantuvo, así durante la Edad Media las mujeres embarazadas se ceñían con cintas y fajas bendecidas por la divinidad para proteger el feto y asegurar un buen parto. Prueba de ello son la gran devoción que surgió en torno a las cintas bendecidas de la Virgen entre las que destaca Nuestra Señora de la Cinta de Tortosa (Tarragona) que se venera en España desde finales del siglo XII. Copio un texto de Beltrán Rius de 1784, sacado de este interesante artículo sobre cintas, medidas y estadales,

50. También apparecen los Milagros hechos por la intercesión de la Virgen de la Cinta: principalmente quando la Muger preñada pide el socorro de la Virgen, quando padece un parto molesto: luego acude esta piadosa Madre, y como Lucina Divina desata el parto difficoltoso, y el peso, que empuja al entumecido vientre ya maduro. Y por esso ha viendo también experimentado muchas vezes esto las Reynas de España, y las Princesas Reales, quando se hallan embarazadas con feto Augusto, mandan que se les lleven esta Sagrada Cinta, para que con su patrocinio logren dar a luz una feliz Prole, y tengan favorables partos; (*) Y queriéndolo Dios, aunque ayan de parir dos Gemelos. Esto place á todos, esto quiere el Rey, y el Príncipe de Asturias, paraque puedan damos muchos Hijos y Nietos, y no deseen [sic por dejen] sin Legitimo Sucesor á sus reynos, y puedan evitarse con esto muchas horribles Guerras en el Orbe, como tantas vezes una larga experiencia miserablemente nos lo ha manifestado.

(*) Esto se ha añadido por el feliz parto de la Princesa de dos Niños Gemelos, que con grande regosijo del Rey, i del Rey no fue en 5. de Setiembre Año de 1783 (Beltrán y Rius 1784: 31).

BELTRÁN Y RIUS, J. 1784. Traducción en prosa de lengua castellana del poema heroicolatino del Sagrado Cíngulo de la Virgen María, que entregó en Prenda de su Amor a los hijos de la Fidelísima y Exemplar Ciudad de Tortosa... Tortosa

Más pervivencia de las cintas en Santo Domingo de Silos, Lamosa, …



Imágenes

Holograma en la casa de Julio Polibio de Pompeya, en la que se encontró el una embarazada de nueve meses.

Ex-voto del templo del bosque de Halatte, busto sin cabeza de una mujer embarazada.

Calco de mujer embarazada de Pompeya

4 comentaris:

Charo Marco ha dit...

Amparo, interesantísimo y muy curioso el artículo.
Enhorabuena por el trabajo.

Besitos

Amparo Moreno ha dit...

Gracias Charo. Es sorprendente lo que descubrimos en las palabras y su pervivencia aún en la actualidad, ¿verdad?

Saludos

Isabel Romana ha dit...

¡Este post tuyo me viene que ni pintado! Y no lo digo sólo porque vayamos a parir Roma, sino porque antes tendrá que parir Rea Silvia a los gemelos. Ya verás, ya, como tu protegida utiliza estas enseñanzas. Un besazo, guapa.

Amparo Moreno ha dit...

Será un honor ayudar a Rea Silvia y colaborar en tu nueva aventura.
Besos