Hay proyectos que nacen casi sin darse cuenta y acaban echando raíces profundas. Hortus Hesperidum empezó su andadura de la mano de Juanvi Santa Isabel, junto a Salut Ferrís, Lluïsa Merino y yo misma, Amparo, sembrando una idea que, con el paso de los años, ha crecido como ese jardín mítico de las Hespérides: cuidado con esmero, compartido con generosidad y siempre lleno de vida.
Desde entonces, entre nuestros talleres de Tempore Capto, Infantia y Ornamenta Antiqua , con risas, nervios y muchas horas de dedicación en los Ludi Saguntini, hemos construido algo que va más allá de la enseñanza de la cultura clásica: una comunidad, un espacio donde aprender haciendo y donde cada edición deja huella.
Este año, del 20 al 24 de abril, es especialmente significativo para mí. Llega el momento de cerrar una etapa y despedirme —junto a Salut y Lluïsa— de estos talleres que tanto nos han dado.
Gracias por tantos años compartidos, por la ilusión y por todo lo vivido.

Porque, al fin y al cabo, eso es Hortus Hesperidum: un lugar donde el pasado clásico sigue vivo, donde cada generación recoge la herencia y la transforma.
Gracias a quienes habéis estado, a quienes estáis y a quienes vendrán

