diumenge, 20 de juny de 2010

Quinquatrus minores


Los quinquatrus minores eran fiestas en honor de Minerva que se celebraban del 13 al 15 de junio. Los protagonistas de estas fiestas son los flautistas quienes con largos vestidos y cubiertos con máscaras recorren la ciudad en un ambiente de borrachera.

El nombre de quinquatrus minores se explica por su relación con la otra fiesta de Minerva, los quinquatrus maiores que se celebran en marzo (del 19 al 23), así lo vemos en Festo y en Varrón, De lingua latina VI, 17
Los idus de junio se llaman Quinquatrus menores por semejanza con los mayores, ese día los flautistas en fiesta deambulan por la ciudad y se reúnen ante el templo de Minerva.

Se trata de la fiesta en honor de Minerva pues como inventora de la flauta es la patrona de los flautistas. En Fasti VI, Ovidio por boca de la propia diosa nos lo explica:

Yo fui la primera que, perforando una caña de boj con agujeros espaciados, logré que la larga flauta emitiera sonidos. Esa cadencia me gustó; pero en las límpidas aguas que reflejaban mi imagen observé cómo aparecían hinchas mis virginales mejillas. "No me interesa un arte a este precio- dije- ¡Adiós, flauta mía!"(....) Soy yo la inventora y la creadora de esta música. Y ése es el motivo por el que esta profesión celebra mis festividades.
El origen de esta curiosa festividad nos viene relatado por Ovidio, Fasti VI, Plutarco, Cuestiones romanas, 55, y Tito Livio Ab urbe condita IX, 30. Tito Livio lo sitúa en el consulado de C. Junio Bubulco ( por tercera vez) y el de Q. Emilio Bárbula (por segunda vez) y se debió a que los censores anteriores Apio Claudio y Cayo Plautio prohibieron a los flautistas los banquetes en el templo de Júpiter, por lo que decidieron abandonar la ciudad y marchar a Tíbur. Durante un tiempo nos dice Ovidio
la hueca flauta se echa de menos en los escenarios, y de menos se echa también en los altares; ningún treno acompaña al ataúd a su última morada

Para hacer regresar a los flautistas idean una estrategia que Plutarco y Ovidio nos cuentan:

Vivía en Tíbur un hombre que había sido esclavo, aunque había recobrado su libertad desde hacía mucho tiempo, persona digna de ocupar cualquier alta magistratura. Había preparado en su predio rural un festín al que invita a toda la muchedumbre musical, que acude al festivo banquete. Había caído la noche; los ojos y los espíritus estaban anegados de vino, cuando se presenta un recadero con un mensaje previamente urdido, y dice así: "¿A qué esperas para poner punto final al banquete? Ahí llega el patrono a quien debes tu libertad". Sin demora alguna los invitados comienzan a mover sus miembros vacilantes a causa de un vino de poderoso efecto; a duras penas se mantienen en pie y sus piernas se tambalean: "Retiraos, -les dice el dueño de la casa; y como quiera que se demoran los carga en un carro. La amplia caja del carruaje era de junco trenzado. Lo avanzado de la hora, el traqueteo del vehículo y el vino puro atraen el sueño, y aquel tropel de borrachos se imagina que vuelve de regreso a Tíbur. Pero ya había entrado en Roma por las Esquilias y, al amanecer, el carro se encontraba en medio del Foro. Claudio, para poder engañar al Senado por la apariencia y el número de los artistas, les ordena que se cubran el rostro con máscaras; los mezcla luego con otras personas y los manda ataviarse con largos vestidos, a fin de que los flautistas puedan engrosar aquella comparsa. De esta manera imaginaba camuflar perfectamente el regreso de los exiliados, no fuera a ser que se viera censurado por contravenir las disposiciones dictadas por su colega. El plan fue bien acogido. Por ello, el día de los idus se les permite utilizar esa extravagante indumentaria y entonar festivas canciones al son de aires antiguos.


Por nuestra parte también hemos celebrado nuestros particulares quinquatrus minores ya que contamos con un tibicen que aunque aún está aprendiendo tiene un gran futuro. Sus primeros pasos musicales así lo demuestran.

Plurimam salutem!!


4 comentaris:

Charo Marco ha dit...

Feliciter!!!
Un artículo interesante.
El concierto excelente, ese es nuestro chico.
Besitos

Isabel Romana ha dit...

La huelga de flautistas es uno de esos episodios que siempre me ha fascinado. Quizá algún día escriba al respecto algún relato breve. Besos, querida amiga.

Amparo Moreno ha dit...

Realmente Charo estamos montando una pequeña orquesta con las caracolas, las flautas...

Amparo Moreno ha dit...

Isabel, será un placer leer tu recreació de ese momento. Besos