diumenge, 21 de juny de 2015

Inaures virorum, pendientes de hombres en Roma

Fresco pompeyano de sátiro y ménade. Museo Nápoles
Según Plinio en Naturalis Historia XI, 50  los hombres en oriente llevaban pendientes como las mujeres. Así hablando de las orejas dice:

En  ninguna otra parte del cuerpo gastan más las mujeres, en forma de pendientes de perlas. Por cierto, en Oriente también para los hombres se considera un honor llevar oro en ese lugar.

De hecho en época clásica llevar pendientes era  una manera de distinguir a un oriental tanto en Grecia como en Roma. Sabemos que los utilizaban:

  • Lidios, según Jenofonte, Anábasis III, 1
Ese no tiene nada de beocio ni de griego; yo mismo he visto que tiene las dos orejas perforadas al estilo de Lidia

  • Persas, Diodoro Sículo V, 45
No solo las mujeres, sino también los hombres llevan adornos de oro, como collares, brazaletes y pendientes, a la manera de los Persas.



Detalle del Mosaico de Issos. Persa con pendientes en las orejas



-Babilonios, Juvenal I, 104



¿Por qué iba a sentir miedo o apuros  de exigir mi vez aunque haya nacido a orillas del Eúfrates, cosa que demostrarían estos ventanales abiertos en lo blando de mi oreja por más que yo lo negara?

- Libios, Macrobio Saturnalia VIII, 3, 7


Octavio, que parecía noble por nacimiento dijo a Cicerón, que se encontraba recitando: "No oigo lo que dices". Aquel le respondió:" Claro pues solías tener las orejas bien perforadas". Dijo esto porque se decía que Octavio era natural de Libia, donde es costumbre perforarse la oreja.

- y Cartagineses, Plauto , Poenulus, V, 2, 21, dice que se reconocen a los cartagineses


Porque van con anillos en las orejas

¿Qué significado tenía llevar pendientes?. Los pendientes en los hombres podían ser un:


Símbolo de estatus social: En Egipto y Asia los pendientes los llevaban los hombres de alto nivel social, los miembros de la familias reales, faraones egipcios, los sátrapas persas, los grandes sacerdotes de la diosa Cibeles. 



Arriano, Anábasis de Alejandro Magno VI dice que en la tumba del rey Ciro habia pendientes:



Sobre él había una túnica y otros vestidos de factura babilonia, unos calzones medos, y, según Aristóbulo, había también vestidos teñidos de color de jacinto, unos color de púrpura, otros de otros colores, collares, espadas persas, pendientes de piedras preciosas engastadas en oro; hasta una mesa había allí, en cuyo centro estaba el sarcófago que contenía el cuerpo de Ciro.



En Grecia, parece que era también una señal de nobleza de los jóvenes. Según san Isidoro en el  siglo VII (Etym., XIX, 31, 10), las niñas llevan pendientes en ambas orejas pero lo niños sólo en la derecha

Harum usus in Graecia: puellae utraque aure, pueri tantum modo dextra gerebant.

En el mismo sentido se expresa Apuleyo en  De dogmate Platonis I, IV



auri tantum, quantum puer nobilitatis insigne in auricula gestavit.

y una cantidad de oro equivalente a la que lleva un joven de la nobleza en su orejita

También Platón tenía pendientes tal como nos cuenta Diógenes Laercio en  Testamento de  Platon I, 3 
y también, tres minas en especie, un vaso de plata que pesa ciento sesenta y cinco dracmas, una copa de plata que pesa sesenta y cinco, un anillo y unos pendientes de oro de peso de cuatro dracmas y ocho óbolos


O bien señal de esclavitud, así  aparece en la Biblia, en Éxodo, 21, 5-6

Pero si el esclavo no acepta su libertad porque ama a su mujer, a sus hijos, y a su amo, entonces el amo lo llevará ante Dios, lo arrimará a la puerta o al marco de la puerta y le atravesará la oreja con un punzón. así será esclavo suyo para siempre.


 A pesar de ello, fue una moda que se mantuvo en algunos momentos y vemos en el siglo III que el propio emperador Alejandro Severo, Historia Augusta, Lampride, 41,  que tenía joyas afirmó que no eran adecuadas para los hombres de manera que

vendió todas las piedras preciosas que tenía y el oro de la venta lo ingresó en el tesoro público, diciendo que los hombres no debían hacer uso de ellas...


Posteriormente ya en el siglo V es san Agustín (Epistulae, CCXLV, 2) quien lamenta la costumbre de algunos hombres de llevar un pendiente en la parte superior de la oreja,

Exsecranda autem superstitio ligaturarum, in quibus etiam inaures virorum in summis ex una parte auriculis suspensae deputantur, non ad placendum hominibus, sed ad serviendum daemonibus adhibetur.

Sin embargo de manera general en  Roma el hecho de llevar pendiente era propio de extranjeros y esclavos. Por este motivo y dado que era una marca de ser extranjero, esclavo o liberto, era habitual que los hombres intentaran borrar esa señal de su cuerpo. Celso nos da las explicaciones de cómo podía hacerse De Medicina, VII, cap. 8

Si alguien se avergüenza de tener las orejas perforadas, basta con pasar rápidamente en la abertura una aguja caliente para ulcerar ligeramente los bordes; Se consigue lo mismo con la ayuda de un ungüento caústico, se limpia inmediatamente la herida y a continuación llenar el vacío con una cicatriz. Si se trata de una gran abertura, como se observa en los que llevan aros muy pesados, es necesario completar la división del lóbulo de la oreja, rebajar con instrumental adecuado los bordes superiores de la división, poner la sutura y emplear aglutinantes.



Salutem plurimam

diumenge, 7 de juny de 2015

Inaures feminarum, pendientes de mujeres en Roma

Los pendientes en latín son inaures, palabra que san Isidoro explica en sus Etimologías 

Llamados así por los agujeros de los lóbulos de las orejas, de las que cuelgan los preciosos ramos de las perlas


Etimológicamente Ernout- Meillet nos señala que se trata de una palabra compuesta de la preposición in, en,  y el sustantivo auris,  oreja, y de ahí su significado es decir, lo que está en la oreja, y remite al término griego  ἐνώτιον.

La moda de perforar las orejas para llevar un anillo de metal llega de Oriente, donde llevan pendientes tanto hombres como mujeres  según Plinio en Historia natural XI, 50 . El tema de los pendientes masculinos los trataremos en otro post).

La evolución en líneas generales de los pendientes sería:


1. En Oriente los pendientes eran al principio simples espirales que a veces terminaban con la cabeza de un león o de otro animal, posteriormente se les añaden colgantes que imitan objetos naturales, cestas, pájaros, alcanzando una gran complejidad como se puede apreciar en las joyas de Troya.

Sophia Schliemann con el tesoro de Príamo
2. Hacia el siglo V a C. bajo la influencia del arte helénico los pendientes vuelven a unas menores dimensiones con pequeños colgantes.

3. En época helenística y greco-romana  se vuelve a las formas complejas con cadenitas y colgantes con motivos pintorescos de todo tipo, pájaros, amorcillos, animales,... 

4. En época romana adquieren gran importancia las piedras preciosas y las perlas como elemento principal de los pendientes

5. En el bajo imperio romano, las joyas son de espectacular riqueza tanto por las piedras preciosas que contienen como por  su tamaño y longitud de colgantes.


Vamos a centrarnos en los pendientes en época romana que como ya hemos dicho tienen como característica destacada el uso de perlas y piedras preciosas, principalmente esmeraldas y amatistas. A las matronas romanas les gustaba llevarlas por sus cualidades simbólicas, las perlas para aumentar la felicidad, la esmeralda para mejorar la fertilidad y las amatistas para evitar la embriaguez.


Formados por un aro y un apéndice que se llamaba stalagmium por su forma de colgante alargado con piedra o perla semejante a una gota. Era muy frecuente de manera que se usa el término stalagmia, como equivalente a pendientes, inaures.

Festo , sub voce, stalagmium: 
Ex aure ejus stalagmium domi habeo. 

Tengo en casa el pendiente de su oreja


Y Plauto en su comedia Los Gemelos III, 3, 18
— Ay, Menecmo mío de mi alma, anda, encárgame unos pendientes de cuatro dracmas de peso, unos colgantes de bolitas, que me alegre yo de verte cuando vengas a nuestra casa. 


La perla, margarita, se vuelve imprescindible en los pendientes y se convierte en símbolo de riqueza, Horacio Epodos VIII, 13




Sé feliz, que triunfales estatuas 
encabecen tu cortejo fúnebre
y que no hay mujer casada que se pueda pasear
rebosante de perlas más hermosas

Además de margarita a las perlas que son especialmente redondas se las llama por metonimia baca, baya, "fruto redondo de cualquier árbol", o bien, unio, cebolla, perla de gran tamaño. Según Plinio, Naturalis Historia IX, 56 el nombre de uniones les viene de que no hay dos iguales, sino que cada una es única.

nulli duo reperiuntur indiscreti; unde nomen unionum romanae scilicet imposuere deliciae


Las uniones más impresionantes pertenecieron a Cleopatra, que según nos cuenta Plinio en Naturalis Historia IX 112, en una apuesta con Marco Antonio para demostrarle que podía consumir diez millones de sestercios en una cena consumió una perla en vinagre. La otra  fue cortada por la mitad para adornar a la Venus del Panteón.  A estas perlas semiesféricas con un lado plano se les llamaba tympana , Plinio op.cit IX, 55

Los elenchi, son los pendientes que llevan perlas en forma de pera o de alabastra, recipientes para perfumes. Se podían poner dos o tres en cada oreja y al chocar las perlas entre sí producían un sonido que les valió el nombre de crotalia y eran considerados como los lictores de las mujeres ricas pues el tintineo de las perlas anunciaba su presencia. Lictorem feminae in publico unionem esse. (Plinio, op.cit).


Homero al describir el arreglo de la diosa Juno Ilíada, XIV, 183 nos habla de unos pendientes a los que llama triglena

y colgó de las perforadas orejas unos pendientes de tres piedras preciosas grandes como ojos, espléndidas de gracioso brillo

Se consideran los mismos que en latín llamaban tribacca, es decir que están formados por tres perlas de gran tamaño unidas en una montura de oro o bien con tres colgantes.


Según Julio Pólux,en su Onomasticon existían muchos más tipos de pendientes. Algunos de ellos eran:


Callaica, según san Isidoro los grandes pendientes que llevan esmeraldas.

Botrydia, tienen como adorno pequeños granos de uva.

Hélices , aquellos pendientes en cuyo colgante hay un hilo de oro enrollado en espiral.



Bullae, por su semejanza a las burbujas de agua, por su forma y ligereza. Se han encontrado muchos en Pompeya de gran tamaño, semiesféricos hechos con una finísima lámina de oro.



















El peso de los pendientes era en ocasiones considerable de manera que el lóbulo de las orejas se alargaba.  Juvenal en Sátiras, VI, 459:


No hay nada que no se consienta la mujer a sí misma, nada considera indecente, cuando pone verdes gemas alrededor de su cuello y cuando cuelga de sus orejas estiradas enormes zarcillos.


Y lo mismo opina Séneca VII 9, 4 

Veo uniones de piedras preciosas, que ya no basta una para cada oreja; porque como las tienen ejercitadas a sufrir carga, juntan unas piedras con otras y después les sobreponen otras. ¿No bastaba que la mujeril locura hubiera rendido tanto los hombres, sin que llegaran a colgar de cada oreja dos o tres patrimonios?

De estos pesados pendientes de oro y piedras preciosos el precio era tan alto que hacía peligrar la fortuna de las familias. Así nos lo cuenta  Petronio en Satiticón, 67, dando una cruel solución para este problema




Escintila desata de su cuello una cazoleta de oro y saca dos pendientes que enseña a Fortunata.
-Gracias a la generosidad de mi marido, dice, ninguna los tiene más hermosos.
-Pardiez, dice Habinas (su marido), ¿no me has arruinado tú comprando esas fruslerías de vidrio? Ciertamente, si tengo una hija, haré que le corten las orejas. 



Salutem plurimam