dissabte, 26 de maig de 2012

Clepsidras de "Ágora" y de Gaza



Fotograma de la película Ágora (2009)

Las clepsidras o relojes de agua eran instrumentos de medida del tiempo conocidos desde la antigüedad de cuya calidad y exactitud nos habla el que fueran utilizados por Herófilo de Calcedonia (circa 300a.C.) para estudiar la sincronía y cualidades del pulso arterial.

Detalle de la clepsidra de Ágora (2009)
Frente a los relojes de sol, las clepsidras podían ser usadas en lugares interiores o por la noche. En Ágora de Amenábar, película de reconstrucción histórica centrada en la figura de la científica Hipatia junto a otros muchos aspectos del mundo clásico interesantes para trabajar en clase (contexto histórico, papel de la mujer en la antigüedad, lucha de culturas y religiones, avances y uso de instrumentos científicos...) podemos ver un ejemplo del uso de la clepsidra durante la noche para tomar datos de posición y tiempo.

Os dejo un artículo de Francisco José García Borrás con una interesante propuesta didáctica para acercar la ciencia a los alumnos ÁGORA: UNA APROXIMACIÓN AL NACIMIENTO DEL SABER CIENTÍFICO de la revista Eureka 2010.





En las clepsidras el gusto por las maquinarias complejas y animadas con automatismos tuvo un gran desarrollo a finales de la Antigüedad de modo que alcanzaron tal complejidad en su decoración que en ocasiones casi perdieron su verdadero sentido.
En una carta del rey Teodorico el Grande a Beocio que nos ha llegado a través de Casiodoro Variae, I, XLV (datada en 507) vemos al soberano hablando de estos ingenios y solicitando dos relojes, uno solar, para el día, y otro de agua para la noche.
Hacia el año 500 contamos con un instrumento que se puede considerar de transición entre los relojes de la Antigüedad y los del medioevo oriental: Es el reloj-clepsidra de Gaza en Siria que destaca por la presencia de muchos autómatas y que conocemos gracias a una ἔκφρασιϛ, ekphrasis, detallada y minuciosa descripción, escrita en siglo VI d C. atribuida a Choricius de Gaza, un sofista y retórico griego y más tarde a su maestro Procopio de Gaza (465-528) filósofo sofista cristiano.

La descripción está atestiguada solamente en el manuscrito ms. Vat. gr. 1898 (ff. 327v-328v.); este fasciculum es del siglo XIII y contiene únicamente la primera parte de la obra, pero basta para entender la estructura del reloj y el funcionamiento de los autómatas. Este manuscrito ha sido estudiado en 1841 por el cardenal Mai (1782-1854) y los últimos trabajos son los de Diels en 1917 y Amato en 2009.

Ciertamente, no se trata de un trabajo cuya finalidad sea claramente histórica sino más bien retórica, sin embargo se considera fiable en cuanto a su contenido. La razón es que tanto Procopio como su alumno Choricius describen otras obras de arte en sus escritos para demostrar su habilidad en la representación con palabras de aquello que ha sido construido para ser visto, y su público podía juzgar la excelencia de sus obras sólo por comparar el texto con el objeto descrito. Por ello parece poco probable que sea fruto de su imaginación y que el reloj o su funcionamiento sean ficticios.
También hay que tener en cuenta que otras descripciones de este autor, en concreto la de los frescos de Gaza, han sido aceptadas sin vacilaciones por los historiadores del arte para reconstruir la apariencia de la ciudad a principios del siglo VI.


El reloj se encontraba en el ágora de Gaza, instalado bajo un pequeño templete de unos 6 metros de altura y 2,7 de anchura, y protegido por rejas de la curiosidad del público. Según la «Ekphrasis» era así

  • En la parte superior estaba la cabeza de la Gorgona (a) que movía los ojos a izquierda y derecha al final de cada hora.

  • Debajo, dos series de doce puertas indicaban las horas diurnas y nocturnas. Las aberturas cuadradas (b) indicaban las horas nocturnas mediante una luz que se movía delante de las puertas. Las puertas dobles inferiores (c) marcaban las horas diurnas.

  • El dios Helios-Sol (e) sosteniendo un globo en sus manos se iba deslizando por delante de estas puertas que hacían de esfera del reloj. Cada hora tras el paso del dios Sol se abría una puerta diurna y salía Hércules en uno de sus trabajos. En la primera hora del día, se recuerda su primer trabajo sobre el león de Nemea. El águila (d) posada sobre las puertecillas, extiende sus alas y colocaba una corona de laurel sobre la cabeza del héroe. Entonces se retiraba la estatua, se cerraba la puerta y el águila recogía sus alas.  Al final de cada hora se  repetía lo mismo con la estatua de Hércules con el trofeo del trabajo correspondiente y así hasta el atardecer.
  • En la parte baja del edificio había tres templitos con estatuas de Hércules. La del centro golpeaba un gong cada hora. El número de golpes era de 1 a 6 de la primera hora hasta el mediodía y de nuevo desde 1 a 6 de la séptima hora al atardecer. Procopio de Gaza justifica esto por la dificultad de reconocer una serie de golpes de hasta 12 toques.
  • La estatua de Pan que hay encima levanta la oreja con cada campanada y los sátiros que hay sobre las esquinas del templete se ríen de él. En los otros dos templos laterales hay también estatuas de Hércules representados en el de la derecha, preparando el arco para lanzar una flecha, y en el izquierdo caminando con su maza y una cuerda.
  • Sobre el derecho una figura con instrumento musical anuncia el final de la jornada trase la duodécima hora, y sobre el izquierdo hay una estatua de un pastor inmóvil.  Entre los templos, hay dos esclavos al servicio de Hércules, uno le llevaba comida la primera hora, el otro con el agua del baño en una jarra en la última hora.
Como veis se trata de un reloj realmente increíble del siglo VI.





* Dibujo de H. Diels de su trabajo "Über die von Prokop beschriebene Kunstuhr von Gaza; miteinem Anhang enthaltende Text und Übersetzung d. ekphrasis horologiou des Prokopios von Gaza", Abhandlungen d. preuss. Akad. Wiss. (Phil.-Hist. Kl.), No. 7 (1917).


diumenge, 20 de maig de 2012

LAS JACINTIAS. Ὑακίνθια

Jacinto era un hermoso joven, hijo de Amiclas y Diomedes, o tal vez de Ébalo y la musa Clío, o de Clío y Píero. Por su belleza, fue amado por Apolo, dios del sol, y por Céfiro, el viento del Oeste. Un día, mientras Apolo enseñaba al joven a lanzar el disco, el dios mató accidentalmente a Jacinto. De la sangre del joven, Apolo hizo brotar una flor, el jacinto (quizás el lirio martagon o la espuela), cuyos pétalos llevaban unas señales que recordaban el lamento del dios, AI, o la inicial del nombre del joven: Υ . De acuerdo con otra leyenda, Céfiro estaba celoso del amor del joven por Apolo y, desviando intencionadamente el disco, consiguió herir a Jacinto y vengarse así de ambos.

En el interesante estudio sobre el mito de Jacinto de Antonio Ruiz de Elvira, Myrtia, nº 7, 1992, encontramos: 
La más antigua mención literario-mitográfica de Jacinto está en la Helena de Eurípides, del año 412: en los vv. 1469-1473  Eurípides viene a decir  que Apolo dio muerte a Jacinto, habiendo rivalizado con él en el lanzamiento del disco, y ordenó que la tierra laconia celebrase aquel día, todos los años, con sacrificios vacunos y nocturnos _ refiriéndose a las Jacintias. Iconográficamente, se encuentra aproximadamente un siglo antes en el trono de Apolo en Amiclas, monumento que conocemos por Pausanias (III 19, 3-5) y obra del escultor magnesio Baticles. Pero la relación homosexual entre Apolo y Jacinto, que (con o sin la complicación de un segundo amante de Jacinto, Zéfiro o Bóreas) es lo esencial en este mito, no aparece nunca como amor homosexual en ninguna de las vasijas ni objetos en los que aparecen Jacinto y Apolo ni en el trono de Amiclas ni en la Helena de Eurípides. En la Helena, en efecto, no menciona Eurípides, ni sugiere de ningún modo, ese enamoramiento, así como tampoco dice ni sugiere cómo Apolo dio muerte a Jacinto, ni que fuera involuntariamente (que lo matara 'con el disco' puede inferirse, aunque no necesariamente, en el τρoχῷ τέρμovι δίσκoυ del v. 1472, pero ni aun así se deduciría que fue involuntariamente) El enamoramiento se encuentra explícito por primera vez, aunque en testimonio doblemente indirecto, en lo que cuenta Pausanias (III 19, 4) sobre un cuadro del pintor Nicias, en el cual representó a Jacinto con figura muy juvenil, indicando así el legendario amor de Apolo hacia Jacinto. Después de Nicias tenemos, ante todo, los vv. 902-906 de los Theriaca de Nicandro, en los que por primera vez aparece, y ya explícita, la involuntariedad:

ὑακίνθου
                                              ὃν Φοῖβος θρήνησεν, ἐπεί ' ἀεκούσιος ἔκτα
                                              παῖδα, βαλὼν [...]
πρωθήβην Ὑάκινθον, ἐπεὶ σόλος ἔμπεσε κόρσῃ
πέτρου ἀφαλλόμενος, νέατον δ' ἤραξε κάλυμμα.

 
Después de Nicandro, vienen Apolodoro (I 3, 3 y III 10, 3) y Ovidio (Met. III 162-219), que son los primeros textos que explícitamente y directamente afirman el amor de Apolo hacia Jacinto.

Apolodoro, I, 3, 3:
Κλειὼ δὲ Πιέρου τοῦ Μάγνητος ἠράσθη κατὰ μῆνιν Ἀφροδίτης (ὠνείδισε γὰρ αὐτῇ τὸν τοῦ Ἀδώνιδος ἔρωτα), συνελθοῦσα δὲ ἐγέννησεν ἐξ αὐτοῦ παῖδα Ὑάκινθον, οὗ Θάμυρις Φιλάμμωνος καὶ Ἀργιόπης νύμφης ἔσχεν ἔρωτα, πρῶτος ἀρξάμενος ἐρᾶν ἀρρένων. ἀλλ᾽ Ὑάκινθον μὲν ὕστερον Ἀπόλλων ἐρώμενον ὄντα δίσκῳ βαλὼν ἄκων ἀπέκτεινε.

Clío se enamoró de Píero, hijo de Magnes: fue la venganza de Afrodita, por el desprecio con el que Clío había hablado de su amor por Adonis. La Musa, pues, se unió a Píero, de cuya unión nació Jacinto: Támiris, hijo de Filamón y de la ninfa Argíope, se enamoró de él, y así es que surgió por primera vez el amor homosexual. Apolo, también él seguidamente, se enamoró de Jacinto. Pero un día, al lanzar un disco, involuntariamente lo mató.
Apolodoro, III, 10, 3:
Ἀμύκλα δὲ καὶ Διομήδης τῆς Λαπίθου Κυνόρτης καὶ Ὑάκινθος. τοῦτον εἶναι τοῦ Ἀπόλλωνος ἐρώμενον λέγουσιν, ὃν δίσκῳ βαλὼν ἄκων ἀπέκτεινε.
Amiclas y Diomedes, hija de Lapitos, engendraron a Cinortas y a Jacinto. Se cuenta que Apolo se enamoró de este Jacinto y que lo mató involuntariamente al lanzar un disco.

Y, del mismo modo, sin duda siguiendo ambos a Nicandro, la involuntariedad aparece también explícita, tanto en Apolodoro en ambos pasajes como en Ovidio. Aparece por primera vez, en Luciano y en Servio, el segundo amante de Jacinto, el viento Zéfiro en Luciano (Dial. Deor. 14, y De saltat. 45), el Bóreas en Servio (Ecl. III, 63), rival de Apolo y que, por despecho y celos, mata voluntariamente a Jacinto:


Luciano, Dial. Deor. XIV, 1-2:
Hermes: ¿Por qué estás tan malhumorado, Apolo?
Apolo: Porque tengo mala suerte en mis amores, Hermes.
Hermes: Una cosa así desde luego es motivo de tristeza. Pero ¿en qué consiste tu mala suerte? ¿Estás todavía apenado por Dafne?
Apolo: No; me lamento por mi amado, el laconio hijo de Ébalo.
Hermes: Dime, ¿ha muerto Jacinto?
Apolo: Así es, ciertamente.
Hermes: ¿Quién lo mató, Apolo? ¿Quién fue tan odioso que pudo dar muerte a aquel hermoso muchacho?
Apolo: Lo hice yo con mis propias manos.
Hermes: ¿Acaso enloqueciste?
Apolo: No, sino que ocurrió una desgracia involuntaria.
Hermes: ¿Cómo ocurrió? Me gustaría oírlo.
Apolo: Él estaba aprendiendo a tirar el disco y yo lo lanzaba con él, cuando Céfiro, el más aborrecible de todos los vientos, que estaba enamorado de él hacía mucho tiempo sin ser correspondido, y no podía soportar sus desprecios, al disparar yo, según costumbre, el disco al aire, él se puso a soplar desde el Taigeto, dirigió el disco y lo hizo caer sobre la cabeza del muchacho, con tanta fuerza que, a consecuencia del golpe, brotó mucha sangre y el muchacho murió en el acto. Yo entonces me vengué de él hiriéndole con mis flechas y lo perseguí en su fuga hasta la montaña. Al muchacho he levantado un túmulo en Amiclas, en el mismo lugar en que lo derribó el disco, y he hecho que de su sangre la tierra haga brotar una flor muy hermosa, Hermes, la más delicada de todas, con una inscripción que contiene el lamento funerario del muerto.
Luciano, De Saltatione, 45:
οὐκ ὀλίγα δὲ καὶ Λακεδαίμων τοιαῦτα παρέχεται, τὸν Ὑάκινθον καὶ τὸν τοῦ Ἀπόλλωνος ἀντεραστὴν Ζέφυρον καὶ τὴν ὑπὸ τῷ δίσκῳ τοῦ μειρακίου σφαγὴν καὶ τὸ ἐκ τοῦ αἵματος ἄνθος καὶ τὴν ἐν [p. 256] αὐτῷ αἰάζουσαν ἐπιγραφήν, καὶ τὴν Τυνδάρεω ἀνάστασιν καὶ τὴν Διὸς ἐπὶ τούτῳ κατ᾽ Ἀσκληπιοῦ ὀργὴν ἔτι δὲ καὶ τὸν Πάριδος ξενισμὸν καὶ τὴν Ἑλένης ἁρπαγὴν μετὰ τὴν ἐπὶ τῷ μήλῳ

Lacedemonia suministró también no pocas de tales cosas: Jacinto, Céfiro, rival de Apolo, la muerte del joven muerto por un disco, la flor nacida de su sangre, la inscripción fúnebre que lleva, la resurrección de Tíndaro, la cólera que Zeus sentía contra Asclepio; y además, la hospitalidad dada a Paris y el rapto de Helena, después su juicio por la manzana.
Servio, Ecl. III, 63:
sua munera ipsi grata, id est laurus et hyacinthus. nam scimus et Daphnen, Ladonis fluminis Arcadiae filiam, dilectam ab Apolline et Terrae miseratione in laurum conversam, et Hyacinthum amatum tam a Borea quam ab Apolline, qui cum magis Apollinis amore laetaretur, dum exercetur disco, ab irato Borea eodem disco est interemptus et mutatus in florem nominis sui.

SUS OFRENDAS gratas a él mismo, esto es, el laurel y el jacinto, pues sabemos que tanto Dafne, hija del río Ladón de Arcadia y de la Tierra, amada por Apolo, por misericordia fue convertida en laurel, como Jacinto, amado tanto por Bóreas como por Apolo, que, como se alegrase con el amor del gran Apolo, mientras se ejercitaba con el disco, fue muerto por el iracundo Bóreas con este mismo disco y fue convertido en la flor de su nombre.

Las Jacintias eran la gran fiesta nacional espartana, celebrada cada año en Amiclas, a cinco kilómetros al sur de Esparta, cerca de la margen derecha del Eurotas. Los antiguos escritores que mencionan este festival no están de acuerdo en el nombre de la divinidad en cuyo honor se llevaba a cabo: algunos dicen que fue Apolo Amicleo o Apolo Karneios; otros que fue el héroe Jacinto; la tercera y más probable hipótesis asigna el festival a Apolo Amicleo y a Jacinto juntos. Este Apolo Amicleo, sin embargo, con el que Jacinto fue asimilado en los últimos tiempos, no debe ser confundido con Apolo, la divinidad nacional de los dorios (Müller, Orchomenos und die Minyer P327, Die Dorier II 0.8 § 15) El festival duraba tres días y se celebraba a finales de la primavera, en el mes espartano Fliasio (luna de Mayo), o a principios del verano, en el mes Jacintio (luna de Junio), comenzando el día más largo de este mes que correspondía al Hecatombeón ateniense. El primer día y el último eran días de duelo, se ofrecían sacrificios a los muertos y se lamentaba y recordaba la muerte de Jacinto. Durante estos dos días nadie llevaba guirnaldas, no se comía pan, no se cantaban himnos en honor de Apolo y, cuando los banquetes terminaban, todo el mundo se iba a casa con el mayor orden. Este carácter grave y melancólico era ajeno a todos los otros festivales de Apolo. Aún así, el tercer día no está descrito con precisión, es probable que fuera el más solemne, dado que, por otro lado, se sabe que, para esta fiesta, las mujeres de Esparta tejían, a lo largo del año, un quitón que después se ofrecía al dios; tradición similar al peplo ofrecido a Atenea durante las Panateneas.

El segundo día, sin embargo, era un día de júbilo y diversiones, en recuerdo de la resurrección de Jacinto. Amiclas era visitada por un gran número de extranjeros (πανήγυρις ἀξιόλογος καὶ μεγάλη, festival importante y digno de mención), y los jóvenes tañían la cítara o cantaban con acompañamiento de flauta, y se cantaba en metro anapéstico el himno de Apolo, mientras que otros, con ropa espléndida, realizaban una carrera de caballos en el teatro. Esta carrera de caballos es probablemente el ἀγών (competición) mencionado por Estrabón (VI p278):

συνέκειτο μὲν δὴ τοῖς Ὑακινθίοις ἐν τῶι Ἀμυκλαίωι συντελουμένου τοῦ ἀγῶνος, ἡνίκ᾽ ἂν τὴν [κυνῆν] περίθηται ὁ Φάλανθος, ποιεῖσθαι τὴν ἐπίθεσιν· γνώριμοι δ᾽ ἦσαν ἀπὸ τῆς κόμης οἱ τοῦ δήμου. ἐξαγγειλάντων δὲ λάθραι τὰ συγκείμενα τῶν περὶ Φάλανθον καὶ τοῦ ἀγῶνος ἐνεστῶτος, προελθὼν ὁ κῆρυξ εἶπε μὴ περιθέσθαι κυνῆν Φάλανθον. οἱ δ᾽ αἰσθόμενοι ὡς μεμηνύκασι τὴν ἐπιβουλὴν οἱ μὲν διεδίδρασκον οἱ δὲ ἱκέτευον. κελεύσαντες δ᾽ αὐτοὺς θαρρεῖν φυλακῆι παρέδοσαν, τὸν δὲ Φάλανθον ἔπεμψαν εἰς θεοῦ περὶ ἀποικίας·

Se acordó, sin embargo, que el ataque debía hacerse en el festival de las Jacintias en el Amicleo mientras los juegos se celebraban, en el momento en que Falanto debía ponerse su gorro de cuero (los ciudadanos libres eran reconocibles por su cabello); pero cuando Falanto y sus hombres informaron en secreto del acuerdo, y cuando los juegos estaban en marcha, el heraldo se acercó y le prohibió a Falanto ponerse un gorro de cuero, y cuando los conspiradores contaron que el complot había sido revelado, algunos de ellos comenzaron a huir y otros suplicaron, pero se les pidió tener buen ánimo y fueron entregados a la custodia; Falanto, sin embargo, fue enviado al templo del dios para consultar sobre la fundación de una colonia

Se agasaja no sólo a los llegados de nuestra tierra, sino también a los extranjeros que se hallan presentes, dice Polemón de Ilio en Ateneo III, 138f

Después de esta carrera, seguía una serie de coros de jóvenes a cargo de un χοροποιός, director del coro (Jen. Agesil.2.17), en el que se cantaban algunas de sus canciones nacionales (ἐπιχώρια ποιήματα):

ἐκ δὲ τούτου κατανοήσας τοὺς Ἀργείους τὰ μὲν οἴκοι καρπουμένους, Κόρινθον δὲ προσειληφότας, ἡδομένους δὲ τῷ πολέμῳ, στρατεύει ἐπ᾽ αὐτούς· καὶ δῃώσας πᾶσαν αὐτῶν τὴν χώραν εὐθὺς ἐκεῖθεν ὑπερβαλὼν κατὰ τὰ στενὰ εἰς Κόρινθον αἱρεῖ τὰ ἐπὶ τὸ Λέχαιον τείνοντα τείχη: καὶ ἀναπετάσας τῆς Πελοποννήσου τὰς πύλας οὕτως οἴκαδε ἀπελθὼν εἰς τὰ Ὑακίνθια ὅπου ἐτάχθη ὑπὸ τοῦ χοροποιοῦ τὸν παιᾶνα τῷ θεῷ συνεπετέλει.

En el mismo momento, dándose cuenta de que los argivos, felices en sus casas y dueños de Corinto, se complacían en hacer la guerra, él se la declara, devastando todo su territorio, atravesando los desfiladeros desde allí hasta Corinto, se apodera de las murallas que descienden al Leceo; derribando las puertas del Peloponeso, regresa a su ciudad natal para las Jacintias, y tiene el lugar que le ha sido asignado por el jefe de los coros, canta el peán en honor del dios.

Durante los cantos de los coros los danzantes realizaban movimientos antiguos y sencillos con el acompañamiento de la flauta y el canto. Las doncellas espartanas y amicleas, después de esto, montadas en carros hechos de mimbre (κάναθρα), y adornados maravillosamente, llevaban a cabo una hermosa procesión. En este día se ofrecían también numerosos sacrificios y los ciudadanos mantenían sus puertas abiertas para los amigos y parientes, y hasta a los esclavos se les permitía disfrutar (Dídimo, Ateneo IV 139d, e, f. ):

τοῖς πεντακοσίοιςφησὶ τάδε: ‘ Πολυκράτης,’ φησί, “ ἐν τοῖς Λακωνικοῖς ἱστορεῖ ὅτι τὴν μὲν τῶν Ὑακινθίων θυσίαν οἱ Λάκωνες ἐπὶ τρεῖς ἡμέρας συντελοῦσι καὶ διὰ τὸ πένθος τὸ γινόμενον περὶ τὸν Ὑάκινθον οὔτε στεφανοῦνται ἐπὶ τοῖς δείπνοις οὔτε ἄρτον εἰσφέρουσιν οὔτε ἄλλα πέμματα καὶ τὰ τούτοις ἀκόλουθα διδόασι καὶ τὸν εἰς τὸν θεὸν παιᾶνα οὐκ ᾁδουσιν οὐδ᾽ ἄλλο τι τοιοῦτον εἰσάγουσιν οὐδὲν καθάπερ ἐν ταῖς ἄλλαις θυσίαις ποιοῦσιν, ἀλλὰ μετ᾽ εὐταξίας πολλῆς δειπνήσαντες ἀπέρχονται, τῇ δὲ μέσῃ τῶν τριῶν ἡμερῶν γίνεται θέα ποικίλη καὶ πανήγυρις ἀξιόλογος καὶ μεγάλη. παῖδές τε γὰρ κιθαρίζουσιν ἐν χιτῶσιν ἀνεζωσμένοις καὶ πρὸς αὐλὸν ᾁδοντες πάσας ἅμα τῷ πλήκτρῳ τὰς χορδὰς ἐπιτρέχοντες ἐν ῥυθμῷ μὲν ἀναπαίστῳ, μετ᾽ ὀξέος δὲ τόνου τὸν θεὸν ᾁδουσιν ἄλλοι δ᾽ ἐφ᾽ ἵππων κεκοσμημένων τὸ θέατρον διεξέρχονται: χοροί τε νεανίσκων παμπληθεῖς εἰσέρχονται καὶ τῶν ἐπιχωρίων τινὰ ποιημάτων ᾁδουσιν, ὀρχησταί τε ἐν τούτοις ἀναμεμιγμένοι τὴν κίνησιν ἀρχαικὴν ὑπὸ τὸν αὐλὸν καὶ τὴν ᾠδὴν ποιοῦνται, τῶν δὲ παρθένων αἱ μὲν ἐπὶ κανάθρων φέρονται πολυτελῶς κατεσκευασμένων , αἱ δ᾽ ἐφ᾽ ἁμίλλαις ἁρμάτων ἐζευγμένων πομπεύουσιν, ἅπασα [p. 138] δ᾽ ἐν κινήσει καὶ χαρᾷ τῆς θεωρίας ἡ πόλις καθέστηκεν. ἱερεῖά τε παμπληθῆ θύουσι τὴν ἡμέραν ταύτην καὶ δειπνίζουσιν οἱ πολῖται πάντας τοὺς γνωρίμους καὶ τοὺς δούλους τοὺς ἰδίους: οὐδεὶς δ᾽ ἀπολείπει τὴν θυσίαν, ἀλλὰ κενοῦσθαι συμβαίνει τὴν πόλιν πρὸς τὴν θέαν.

Dídimo dice: Polícrates refiere, en su Historia de Esparta, que el sacrificio de las Jacintias los laconios lo celebran durante tres días y a causa de la pena que hay por Jacinto ni se coronan en los banquetes ni llevan trigo ni otros pasteles y se abstienen de cantar el himno al dios y no introducen ninguna otra cosa por el estilo que sí hacen en otros festivales. Por el contrario, comen con gran moderación y luego se van. Pero, en medio de estos tres días hay un espectáculo variopinto y una romería notable y muy grande. Pues los niños tocan la cítara y cantan con acompañamiento de flauta al dios  en ritmo anapéstico y con tono agudo. Toda la ciudad se pone en movimiento. Otros marchan al teatro montados en caballos adornados con alegría; coros completos de jóvenes entran y cantan algunas de sus canciones nacionales, y se baila en ellos mezclando el movimiento en el estilo antiguo, acompañado por la flauta, y cantan. En cuanto a las chicas, algunas son llevadas en carros de mimbre suntuosamente decorados; desfilan otras en carros uncidos a dos caballos y toda la ciudad se entrega al bullicio y la alegría de la fiesta. En ese día se sacrifican muchas víctimas, y los ciudadanos invitan a cenar a todos sus conocidos y a sus propios esclavos. Ninguno falta al sacrificio sino que sucede que la ciudad se vacía para ir al espectáculo. 

Con ocasión del llamado κοπίς, banquete con que los ciudadanos agasajaban a parientes familiares y extranjeros, se celebraban también sacrificios. La kopis se desarrollaba bajo tiendas (σκηναί), rasgo característico de las fiestas campestres arcaicas. Molpis (Ateneo. IV 140 a, b) lo describe como un conjunto de pasteles, pan, carne, hierbas crudas, caldo, higos, postre y semillas de altramuz. La noche de este segundo día se celebraba una fiesta nocturna por la resurrección del dios y por la alegría que comportaba el almacenamiento de las cosechas.

ποττὰν κοπίδ᾽, οἰῶ, σώμαι
ἐν Ἀμυκλαῖον παρ᾽ Ἀπέλλω,
εἷ βάρακες πολλαὶ κἄρτοι
καὶ δωμὸς τοι μάλα ἁδύς,
διαρρήδην λέγων μάζας ἐν ταῖς κοπίσι παρατίθεσθαι—τοῦτο γὰρ αἱ βάρακες δηλοῦσιν, οὐχὶ τολύπας, ὥς φησι Λυκόφρων, ἢ τὰ προφυράματα τῶν μαζῶν, ὡς Ἐρατοσθένης—καὶ ἄρτους δὲ καὶ ζωμόν τινα καθηδυσμένον περιττῶς. τίς δέ ἐστιν ἡ κοπὶς σαφῶς ἐκτίθεται Μόλπις ἐν τῇ Λακεδαιμονίων πολιτείᾳ γράφων οὕτως ' ποιοῦσι δὲ καὶ τὰς καλουμένας κοπίδας· ἐστὶν δ᾽ ἡ κοπὶς δεῖπνον, μᾶζα, ἄρτος, κρέας, λάχανον ὠμόν, - ζωμός, σῦκον, τράγημα, θέρμος 

Voy, creo, al banquete
en el Amicleo de Apolo,
donde hay muchos pasteles y panes de trigo
y un caldo que es muy agradable.
diciendo expresamente que se sirven en los banquetes tortas de cebada_ Pues esto dan a entender los pasteles, y no tolipas, como dice Licofrón, o masa de tortas de cebada en el primer amasado, como Eratóstenes dice_ y panes de trigo y un caldo extraordinariamente agradable. Qué es, pues, la kopís lo establece claramente Molpis en su Constitución de los lacedemonios cuando escribe así: celebran también las llamadas kopís. La cena-banquete está compuesta de torta de cebada, pan de trigo, carne, verdura cruda, caldo, higos, golosinas y altramuces.

N.B. Tolipa: especie de pastel con forma de pelota
Barakes: especie de pastel o bien tortas de cebada (por lo visto, sinónimo, en algunos contextos, de maza)

Algunos escritores antiguos, cuando se habla de las Jacintias, aplican al festival entero los epítetos que solo pueden ser utilizados en lo que respecta al segundo día, por ejemplo, cuando lo llaman feliz o solemne o alegre. Macrobio (I Saturn. XVIII,2) establece que se llevaban guirnaldas de hiedra en las Jacintias, pero solo puede ser verdad si se refiere a la segunda jornada:

Apud Lacedaemonios etiam in sacris quae Apollini celebrant, Hyacinthia vocantes, hedera coronantur Bacchico ritu.

Entre los lacedemonios también en las (fiestas) sagradas que celebran en honor de Apolo, llamadas Jacintias, se coronan con hiedra como en el rito báquico.

La inexactitud de estos escritores está, sin embargo, en cierta medida justificada por el hecho de que el segundo día conforma la parte principal de la temporada de fiestas, como se desprende de la descripción de Dídimo, y también como puede deducirse de Jenofonte (Hellen. IV, 5, 11; comparar Agesil 2.17), que hace del himno a Apolo la parte principal de las Jacintias:

ἐγένετο δὲ τὸ τῆς μόρας πάθος τοιῷδε τρόπῳ. οἱ Ἀμυκλαῖοι ἀεί ποτε ἀπέρχονται εἰς τὰ Ὑακίνθια ἐπὶ τὸν παιᾶνα, ἐάν τε στρατοπεδευόμενοι τυγχάνωσιν ἐάν τε ἄλλως πως ἀποδημοῦντες. καὶ τότε δὴ τοὺς ἐκ πάσης τῆς στρατιᾶς Ἀμυκλαίους κατέλιπε μὲν Ἀγησίλαος ἐν Λεχαίῳ. ὁ δ᾽ ἐκεῖ φρουρῶν πολέμαρχος τοὺς μὲν ἀπὸ τῶν συμμάχων φρουροὺς παρέταξε φυλάττειν τὸ τεῖχος, αὐτὸς δὲ σὺν τῇ τῶν ὁπλιτῶν καὶ τῇ τῶν ἱππέων μόρᾳ παρὰ τὴν πόλιν τῶν Κορινθίων τοὺς Ἀμυκλαιεῖς παρῆγεν.

Ahora bien, he aquí cómo tuvo lugar el suceso de este cuerpo de infantería. Los amicleos, si por casualidad se encuentran en campaña o en algún lugar alejados de sus casas, siempre vuelven para las Jacintias para el peán; y esta vez Agesilao dejó en Leceo a los amicleos de todo su ejército. El polemarca que comandaba allí la guarnición ordenó a las guarniciones de los aliados vigilar la muralla y él mismo con una división de hoplitas y de caballeros condujo a los amicleos hasta la ciudad de los Corintios.

La gran importancia de este festival se encuentra en el hecho de que los habitantes de Amiclas, aun cuando habían tomado el campo frente a un enemigo, siempre volvían a casa para asistir a las Jacintias, pues no podían descuidar su celebración (Jen. Hellen IV, 5, 11; Paus III, 10, 1 ):

οὐ πολλῷ δὲ ὕστερον τὸν ἀγῶνα ἔθηκαν τῶν Ἰσθμίων οἱ ἐπὶ λακωνισμῷ φεύγοντες Κορίνθιοι. οἱ δὲ ἐν τῇ πόλει τότε μὲν τῷ Ἀγησιλάου δείματι ἡσύχαζον: ἀναζεύξαντος δὲ ἐς τὴν Σπάρτην, οὕτω καὶ αὐτοὶ μετὰ Ἀργείων τὰ Ἴσθμια ἄγουσιν. ἀφίκετο δὲ καὶ αὖθις ἐπὶ Κόρινθον στρατιᾷ: καὶ—ἐπῄει γὰρ Ὑακίνθια—ἀφίησι τοὺς Ἀμυκλαιεῖς οἴκαδε ἀπελθόντας τὰ καθεστηκότα τῷ τε Ἀπόλλωνι καὶ Ὑακίνθῳ δρᾶσαι. ταύτην τὴν μοῖραν ἐπιθέμενοι καθ᾽ ὁδὸν Ἀθηναῖοι καὶ Ἰφικράτης διέφθειραν·

Poco tiempo después, los Corintios que habían huído por su inclinación a los espartanos, celebraron los juegos ístmicos, y los que permanecían en la ciudad contenidos por la presencia de Agesilao, no se atrevieron a oponerse; pero como Agesilao estaba de vuelta a Esparta, estos celebraron los juegos ístmicos con los argivos. Agesilao llegó de nuevo a Corinto con su ejército, y viendo que se acercaban las Jacintias, dejó que los amicleos volvieran a sus casas, a cumplir con lo establecido para Apolo y Jacinto. Los Atenienses e Ifícrates, destruyeron este batallón, después de atacarlo en el camino.


Y que los lacedemonios en una ocasión pactaron una tregua de cuarenta días con la ciudad de Eira, sólo para poder volver a casa y celebrar la Fiesta Nacional (Pausanias IV, 19, 3-4):
 
τοῦτον μὲν δὴ λέγουσι καὶ ἐπὶ ταῖς ὕστερον θῦσαι καταδρομαῖς θυσίαν τρίτην, Λακεδαιμόνιοι δὲἐπῄει γὰρ  Ὑακίνθιαπρὸς τοὺς ἐν τῇ Εἴρᾳ τεσσαράκοντα ἐποιήσαντο ἡμερῶν σπονδάς· καὶ αὐτοὶ μὲν ἀναχωρήσαντες οἴκαδε ἑώρταζον, Κρῆτες δὲ τοξόταιμετεπέμψαντο γὰρ ἔκ τε Λύκτου καὶ ἑτέρων πόλεων μισθωτούςοὗτοί σφισιν ἀνὰ τὴν Μεσσηνίαν ἐπλανῶντο. Ἀριστομένην οὖν, ἅτε ἐν σπονδαῖς ἀπωτέρω τῆς Εἴρας γενόμενον καὶ προϊόντα ἀδεέστερον, ἑπτὰ ἄνδρες ἀπὸ τῶν τοξοτῶν τούτων ἐλόχησαν, συλλαβόντες δὲ τοῖς ἱμᾶσιν οἷς εἶχον ἐπὶ ταῖς φαρέτραις δέουσιν.

Se dice incluso que le ofreció un triple sacrificio después de las incursiones posteriores. Entretanto _ pues estaban ya llegando las fiestas Jacintias_ los lacedemonios pactaron una tregua de cuarenta días con los sitiados en Eira y, volviendo a sus casas, celebraron esta fiesta. Los arqueros de Licto y de otras ciudades de Creta que habían tomado a sueldo, continuaron recorriendo Mesenia. Siete de ellos se ven en una emboscada por capturar a Aristomeno que en fe a los tratados se había apartado de Eira y marchado sin precaución, habiéndolo capturado, lo ataron con las correas de sus aljabas.

Y que en un tratado con Esparta en 421 aC, la Paz de Nicias, los atenienses, con el fin de mostrar su buena voluntad hacia Esparta, prometieron todos los años asistir a la celebración de la Jacintias (Tucíd.V, 23, 4):

ὀμοῦνται δὲ ταῦτα οἵπερ καὶ τὰς ἄλλας σπονδὰς ὤμνυον ἑκατέρων. ἀνανεοῦσθαι δὲ <τὸν ὅρκον> κατ᾽ ἐνιαυτὸν Λακεδαιμονίους μὲν ἰόντας ἐς Ἀθήνας πρὸς τὰ Διονύσια, Ἀθηναίους δὲ ἰόντας ἐς Λακεδαίμονα πρὸς τὰ Ὑακίνθια.

Jurarán esta alianza los mismos que juraron el otro acuerdo por los dos bandos; y se renovará anualmente, acudiendo los lacedemonios a Atenas a las Dionisias y los atenienses a Esparta, a las Jacintias.

Aparte de la leyenda de los amores de Apolo, otros autores ven en estas fiestas el testimonio de un culto ctónico anterior a la llegada de los helenos y consagrado a las fuerzas naturales.








diumenge, 13 de maig de 2012

¿Por qué las nonas y los idus no caen el mismo día en todos los meses?


El motivo por el que las nonas caen en el día 5 o el 7 y los idus el 13 o el 15 de cada mes hay que buscarlo en la nueva organización que Numa hizo del primitivo calendario de Rómulo. Éste, según vemos en Macrobio en Saturnalia 12, 3-4,

Por consiguiente, no es sombroso que, en medio de esta variedad, los romanos, incluso antaño por obra de Rómulo hubiesen organizado su año en diez meses: el año comenzaba en marzo y estaba compuesto por 304 días, según seis de los meses (abril, junio, sextilis, septiembre, noviembre y diciembre) eran de treinta días, pero cuatro (marzo, mayo, quintilis y octubre) se extendían 31 días;

Altar de Selene. Museo del Louvre
En un principio el calendario romano era lunar y los meses estaban marcados por las fases de la luna. Así Ovidio en Fasti III, 883-884 nos dice

Luna regit menses
La luna regula los meses


Posteriormente Numa Pompilio introdujo cambios para adecuarse correctamente al ciclo lunar, añadiendo 51 días y dividiendo los 355 resultantes en doce meses, con la adición de enero y febrero. Además cada dos años se intercalaba el mes llamado mercedonius de 22/23 días.

En cada mes la secuencia de las fechas fijas se establecía en función de tres fases de la luna:
  • Kalendas el primer día, el día 1 del mes, se correspondía con la luna nueva.
  • Nonas, cuando la luna está en cuarto creciente, nueve días antes de los idus. Caían el 5, en los meses de 29 y el 7 en los de 31 días.
  • Idus, luna llena o plenilunio, diecisiete días antes de las calendas siguientes. Caían el 13, en los meses de 29 y el 15 en los de 31 días.

Seguimos leyendo en Macrobio, Saturnalia 13, 6-7-8 que al considerar portadores de mala suerte a los números pares, hizo que todos los meses fueran impares (de 29 o 31 días), excepto febrero que quedó en 28.

En consecuencia, enero, abril, junio, sextilis, septiembre, noviembre y diciembre tenían 29 días y las nonas el cinco y luego los idus se computaban en todos el día decimoséptimo antes de las calendas.

En cambio, marzo, mayo, quintilis y octubre tenían cada uno 31 días. En éstos las nonas eran el día siete e igualmente los idus se contaban diecisiete días en cada uno hasta las siguientes calendas, pero solo febrero mantuvo 28 días, como si a los infiernos les conviniera una reducción y un número par.

En una tabla nos quedaría así:

NUMA
Meses de 29 días

enero, abril, junio, sextilis, septiembre, noviembre y diciembre
NUMA
Meses de 31 días

marzo, mayo, quintilis y octubre
1 KALENDAS
1 KALENDAS
2
2
3
3
4
4
5 NONAS


9
días
de nonas
a idus
5
6
6
7
7 NONAS
9
días
de nonas
a idus
8
8
9
9
10
10
11
11
12
12
13 IDUS
13
14




17
días
hasta
las kalendas siguientes
14
15
15 IDUS
16
16


17
días
hasta
las kalendas siguientes

17
17
18
18
19
19
20
20
21
21
22
22
23
23
24
24
25
25
26
26
27
27
28
28
29
29
1 KALENDAS
30

31
1 KALENDAS

En el año 45 a.C. César hace nuevos cambios para solucionar el desfase generado por los meses intercalares inadecuados. Para ello añade 10 días más que distribuye de la manera siguiente (op. cit.14, 7-10)

Por otra parte, los diez días que hemos dicho que fueron añadidos por él los distribuyó por este orden. Introdujo dos días en cada uno de los siguientes meses: enero, sextilis y diciembre; uno en abril, junio, septiembre y noviembre. Pero no añadió un día más a febrero, para que no se alterase el temor religioso a los dioses infernales; y a marzo, mayo, quintilis y octubre los mantuvo en su antiguo estado porque ya les era suficiente su número, esto es 31 días.

En cuanto a las nonas y los idus no quiso modificar los días fijados por Numa (5 y 7 para las nonas y 13 y 15 para los idus) de manera que añadió los días en cada mes una vez terminadas todas las fiestas correspondientes, quedando los idus a 19 o 18 días antes de las calendas siguientes.

Por esta razón tienen las nonas el día 7, como lo estableció Numa, puesto que Julio no lo cambió en absoluto; ahora bien, enero, sextilis y diciembre a los que César añadió dos días, aunque comenzaron a tener 31 días después de César sin embargo tienen las nonas el día 5 y las calendas que vienen a continuación desde aquellos idus son calculados desde el 19, puesto que César no quiso que los días que añadía se incorporaran ni antes de las nonas, ni antes de los idus, para no corromper con la reforma el respeto de las nonas o de los idus que ya estaba establecido.


Así resultó que, puesto que todos estos meses a los que añadió días habían tenido esta organización computando hasta el decimoséptimo día del mes siguiente, después, a partir del aumento de los días añadidos, éstos que recibieron dos tenían el cómputo de las calendas hasta el decimonoveno, los que uno hasta el decimoctavo.

De nuevo lo podemos ver más claramente con unas tablas:


CÉSAR
Meses de 31 días
marzo, mayo, quintilis y octubre
CÉSAR
Meses de 30 días
abril, junio, septiembre, noviembre
CÉSAR
Meses de 31 días
enero, sextilis, diciembre
1 KALENDAS
1 KALENDAS
1 KALENDAS
2
2
2
3
3
3
4
4
4
5
5 NONAS

9
días
de nonas
a idus
5 NONAS

9
días
de nonas
a idus
6
6
6
7 NONAS
9
días
de nonas
a idus
7
7
8
8
8
9
9
9
10
10
10
11
11
11
12
12
12
13
13 IDUS
13 IDUS





19
días
hasta
las kalendas siguientes

14
14




18
días
hasta
las kalendas siguientes

14
15 IDUS
15
15
16


17
días
hasta
las kalendas siguientes

16
16
17
17
17
18
18
18
19
19
19
20
20
20
21
21
21
22
22
22
23
23
23
24
24
24
25
25
25
26
26
26
27
27
27
28
28
28
29
29
29
30
30
30
31
1 KALENDAS
31
1 KALENDAS

1 KALENDAS


Conclusión: 

Numa Pompilio estableció que los idus (luna plena) se celebraran diecisiete días antes de las kalendas siguientes (luna nueva), que son el primer día de cada mes. Además las nonas (luna en cuarto creciente) caían siempre nueve días antes de los idus.
Como los meses eran de 31 o 29 días, los idus caían el 15 o el 17, y las nonas, nueve días antes, es decir el 7 o el 5 respectivamente.

Posteriormente César cambia la duración de los meses de 29 días que pasan a ser de 30 o 31 días pero no modifica en absoluto lo establecido por Numa para nonas e idus y otras celebraciones religiosas. De manera que añade los días de más después de estas fechas, así los meses que cuentan 30 o 31 días tienen las nonas y idus igual que antes el 5 y el 13. Aquellos que tienen 7 y 15 son los meses de 31 días que ya estableció Numa.



Aquí os dejo este esquema-resumen del calendario romano que espero os sea útil para trabajar en clase a  la hora de explicar el sistema de notación de los días














Addenda:

Creo conveniente destacar que César al mes sextilis, que posteriormente, pasó a llamarse agosto, le concedió dos días llegando a tener 31, igual que el mes quintilis/julio. Por lo que como comentamos en otro artículo anterior, la anécdota de que fue Augusto quien lo hizo para equipararlo con el mes dedicado a Julio César es fruto de una tradición iniciada por Juan de Sacrobosco en su obra De Anni Ratione de 1232.

También quisiera aclarar que he encontrado traducciones en castellano para idus como femenina, quedando entonces “las idus”. Sin embargo, según el DRAE aunque la palabra idus-us es femenina en latín, no lo es en castellano, de ahí que siempre se lea “los idus". No ocurre lo mismo con las calendas o las nonas, que son femeninas tanto en latín como en castellano.