dilluns, 31 de gener de 2011

El matrimonio en Grecia: la ἐγγύη


En Grecia, el rito de paso más importante para una niña era el día de su matrimonio. Un paso brusco que suponía, en pocas horas, la separación del que había sido su οκος y la entrada en uno nuevo y desconocido en calidad, además, de mujer, esto es, de adulta, y no de niña. Así, pasaba del estado de παρθνος al de νμφη para, en poco tiempo, cuando diera a luz a su primer hijo, convertirse en γυν. Y no sólo esto, sino que dejaba de estar bajo la tutela de su padre para estarlo bajo la de su marido y se esperaba de ella que fuese sexualmente activa por primera vez en su vida.

El primer paso hacia el ritual de la boda era la γγη, una ceremonia, relativamente informal y previa, que consistía en concretar los pormenores del acuerdo, que la boda representaba, entre el tutor legal de la novia y el novio, o su tutor legal. Los matrimonios eran arreglados, a menudo, por razones políticas o por dinero, es decir, se trataba de un contrato, de una transacción comercial. En Ifigenia en Áulide, por ejemplo, Clitemnestra le pide a su marido que analice la situación económica y el linaje del novio (Eurípides, Ifigenia en Áulide, 694-695) diciendo:

τονομα μν ον παιδ' οδ' τ κατνεσας, γνους δ ποου χποθεν μαθεν θλω

Conozco el nombre del joven al que la has prometido, pero quiero saber de qué linaje es y de dónde

La palabra griega γγη hace referencia a aquello que se coloca en las manos como garantía (Bailly, A., Dictionnaire Grec-Français, voz γγη, pág. 566) y, tal vez, confirme que un apretón de manos entre las dos partes solía sellar el acuerdo matrimonial, idea que se refleja en Heródoto, quien, al hablar del matrimonio del hijo de Creso, escribe (Heródoto, Historias, I 35):

χοντος δ ο ν χερσ το παιδς τν γμον

Y parece que este apretón de manos podría haber ido acompañado habitualmente de una fórmula (Menandro, Perikeiromene, 894-895):

τατην γνησων παδων π' ρτ σοι δδωμι

Te entrego a ésta para la procreación de hijos legítimos

Esta ceremonia de los esponsales podía tener lugar varios años antes del matrimonio, aun cuando la novia fuese muy joven y no hubiera llegado a la menarquía. Se acordaba la dote que el padre o tutor de la novia entregaría al futuro marido y que solía estar compuesta por una combinación de cosas: tierras, dinero y mercancías, incluidos los esclavos. Aunque en realidad el padre no estaba obligado legalmente a proporcionar una dote a la novia, era una manera de mostrar la riqueza de una familia ateniense y una buena dote mejoraba la situación de una familia acomodada. Llegó a citarse como argumento jurídico para poner de manifiesto la oficialidad de un matrimonio y para confirmar la legitimidad de los hijos (Iseo, Discursos, III Sobre la herencia de Pirro, 8):

ν τιν ποτε προκ φησιν πιδος κξοναι τν δελφν μεμαρτυρηκς τ τν τριτλαντον οκον κεκτεμν...

El que ha testimoniado que casó a su hermana con quien poseía una fortuna de tres talentos dice que es la dote que le dio en su día…

Platón, en Leyes VI, 774 C, sugiere que una gran dote puede trastornar el equilibrio de poder (del esposo sobre la esposa) en el seno del matrimonio y recomienda establecer un límite de 50 dracmas como dote. Así, dice, el resultado sería:

βρις δ ττον γυναιξ κα δουλεα ταπειν κα νελεθερος δι χρματα τος γμασι γγνοιτ' ν.

Habría menor insolencia por parte de las esposas y menor sería la humillación y el servilismo por parte del marido a causa del dinero.

Del texto de Platón podría deducirse que la dote era una fuente de alimentación para la mujer dentro del οκος del marido _de hecho, en caso de divorcio, la dote debía ser devuelta íntegramente y debió ser freno a posibles abusos verbales o físicos por parte del marido_ Sin embargo, la mujer no era dueña de la dote, sino que el control de la misma lo ejercían los hombres de su vida. Ya se ha dicho al principio de este artículo que el dominio sobre la joven lo ejercía, en primer lugar, el padre. Si éste moría, el tío paterno actuaba como su tutor hasta que contraía matrimonio, momento en que la tutela recaía en el marido. Si enviudaba o se divorciaba, volvía a su tutor original o, si su hijo mayor era ya adulto, podía permanecer en el οκος conyugal bajo su tutela. Cualquier cambio en el estatus social de la mujer por matrimonio, divorcio o viudedad tenía como consecuencia un cambio de tutor, pero también la incorporación a una nueva unidad doméstica o el regreso a su οκος natal. Este texto de Demóstenes ilustra que la dote era propiedad de los hombres:

μ γμαντος δ' ατο τν μητρα τν μν, μν νμος κελεει τν προκ' φελειν π' νν' βολος (Demóstenes, Contra Áfobo I, 17)

Pero en el caso de no casarse con mi madre, la ley declara que él me debe la cantidad de la dote con un interés de nueve óbolos al mes

Las mujeres eran equivalentes a menores legales, razón por la cual no podían gestionar ninguna propiedad. Una ley, citada por Iseo de Atenas, indica que la capacidad legal de las mujeres para realizar transacciones financieras estaba fuertemente limitada (Iseo, Contra Jeneneto 10. 10):

La ley prohíbe expresamente a un menor contratar, igual que a una mujer cuando excede de una medimno de cebada

Marina Picazo, en Alguien se acordará de nosotras. Mujeres en la ciudad griega antigua, explica que el medimno de cebada valía unos tres dracmas en el s. IV aC y equivalía a unos 52 litros, lo que suponía las raciones de una persona adulta para 24 días. Esa cantidad era suficiente para alimentar a una familia durante 5 ó 6 días y debió ser lo que se necesitaba para que una mujer pudiera hacer pequeñas transacciones comerciales, como las que se hacían en los mercados.

diumenge, 23 de gener de 2011

Testamento del cerdito


Hace un tiempo leí un simpático texto fechado en el mes de las kalendas lucernarias, sub die XVI Kal. Lucerninas. Según Gaffiot lucernarias significa que son necesarias para trabajar las lucernas (lámparas), por lo que debe tratarse de los meses de invierno, diciembre o enero. Como estamos en uno de estos meses y coincidiendo con la fiesta de San Antoni del porquet me ha vuelto a la memoria, es el testamento del cerdito Corocotta, TESTAMENTUM PORCELLI

Se trata de una composición anónima datada en el siglo IV que parodia el acto legal romano de hacer testamento repartiendo las pertenencias entre familiares y amigos y describiendo su mausoleo e inscripción funeraria que debía aparecer. Por el testimonio de San Jerónimo (Lib. XII Comentarios al profeta Isaías) se piensa que fue muy popular pues nos dice


Legiones de niños, riéndose a carcajadas, recitan cantando en las escuelas el testamento del cerdito Gruñón Corocotta


Lo relaciona con las fabulas milesias que ofrecen juego y diversión frente a los textos de Platón que exigen trabajo y esfuerzo.

El tono general de la composición es de burla a lo que contribuyen algunos nombres inventados como por ejemplo los de los testigos que firman el testamento, y muy claramente el nomen Grunnius, que recuerda el gruñido de estos animales o el uso de algunos términos concretos ((lumbuli, uesica, cauda, musculi, popia, pistillum) como juego de palabras cuya interpretación jocoso-erótica ha estudiado Sandra Ramos Maldonado en HABIS 36 (2005), 407-421


Presentamos ahora la traducción de Alicia M. Canto, cuyo artículo podéis leer entero en este enlace de Celtiberia.net.

Aquí comienza el testamento del cerdito.


El cerdito Marco Gruñón Corocotta hizo testamento. Ya que no podía escribirlo de mi propia mano, lo dicté para que lo escribieran.


Cocinador, el cocinero, dijo: "Ven aquí, destructor de la casa, hocicador de suelos, cochino huidizo, que hoy voy a acabar con tu vida". El cerdito Corocotta dijo: "Por favor, si hice algo malo, si en algo pequé, si rompí con mis patas la vajilla, ay, señor mío cocinero, te pido que me perdones la vida, sé indulgente con el que te ruega". Cocinador el cocinero dijo: "Ve, pinche, y acércame un cuchillo de la cocina, que voy a rajar y desangrar a este cerdo".


El cerdito fue atrapado y conducido por los criados el decimosexto día antes del mes de las Lamparillas, cuando abundan los repollos, en el año de los cónsules Horneado y Pimentado. Cuando comprendió que iba a morir, solicitó una hora de tiempo y rogó al cocinero que le permitiera hacer su testamento. A voces llamó junto a sí a su familia, para que cada uno recibiera algo de sus provisiones.


Y así dice: “A mi padre, Verraco Mantecoso, doy y lego para que le entreguen 30 medidas de bellotas, y a mi madre, Lechona Viejecita, doy y lego para que le entreguen 40 medidas de trigo candeal de Laconia; a mi hermana Romulina, a cuyas bodas no pude asistir, doy y lego para que le entreguen 30 medidas de cebada. Igualmente daré y donaré de lo mío más íntimo: a los zapateros mis cerdas, a los pendencieros mi hocico, a los sordos mis orejas, mi lengua a los picapleitos y charlatanes, mis intestinos a los embuchadores de carne de buey, mis muslos a los saladores de jamones, mis sedes sexuales a las mujeres, a los muchachos mi vejiga, a las muchachas mi colita, mis músculos a los mariquitas, mis fuertes tobillos a corredores y cazadores, a los ladrones mis pezuñas. Y, sin citarlo por su nombre, dejo como legado al cocinero el mortero y la mano de mortero que me había traído conmigo desde Thebeste hasta Tergeste: ¡Ojalá que se ahorque de una ristra de ajos!”



“Y quiero que se me erija un monumento fúnebre, con esta inscripción en letras de oro:

«(Aquí yace) Marco Gruñón Corocotta, cerdito,

vivió 999 años y medio

si hubiese vivido medio más,

habría completado los mil años»


A los que más me aman o a los que ha
béis decidido sobre mi vida, os ruego que hagáis algo bueno con mi cuerpo, que condimentéis mis partes blandas con buenas especias, pimientas y mieles, para que mi nombre sea recordado por siempre. Dueños míos y parientes, que habéis asistido al acto de mi testamento, haced el favor de firmarlo”.


Firmó Mantecón. Firmó Bocadito de
Carne. Firmó Asado al Comino. Firmó Asado a la Lucana. Firmó Asado a la Espalda. Firmó Asado al Celso. Firmó Asado Nupcial.


Aquí termina felizmente el testamento del cerdito, hecho el día decimosexto antes del mes de las Lamparillas del año del consulado de Horneado y Pimentado.



Entre la herencia deja a los muchachos la vejiga, que sabemos por Marcial XIII, XLVII que se usaba para hacer la pelota que llamaban follis


Marchaos lejos, jóvenes. A mí me cuadra una edad delicada: al balón está bien

que jueguen los niños; al balón, los ancianos.


En la traducción de los nombres de los testigos se ha preferido usar los modos de guisar el cerdo en época romana (podéis conocer algunos de ellos en el blog De Re Coquinaria ) pero si los tomamos literalmente son: Lardión, Ofélico, Cuminato, Lucánico, Tergilo, Celsino, Nupciálico.


Teniendo en cuenta que esta obrita tiene un doble sentido en un tono erótico, igual que las partes del cerdo dejadas en herencia tienen una lectura jocosa, también los nombres de los testigos, Lucanicus hace referencia a un tipo de longaniza. Varrón en De lingua latina nos dice


Al embutido confeccionado con tripa gruesa lo denominan Lucanica (longaniza lucana), porque los soldados aprendieron la receta de los lucanos.



Para entender la hilaridad que producía a los niños alguna de estas palabras, Varrón en De Agri cultura II, 4, 9-10 nos da una pista:


Cerdo en griego se dice “hys”, antes “thys”, derivado de la palabra “thyein” que significa inmolar. Parece que este animal fue uno de los primeros inmolados a la diosa Ceres, en los comienzos de paz se mata un cerdo, al igual que antes de la boda, los antiguos reyes y los altos hombres de Etruria, antes de la unión conyugal, la recién casada y el marido inmolan un cerdo. También los primitivos latinos y los griegos en Italia parece que lo hicieron. Además las mujeres romanas, principalmente las doncellas, llaman a la parte femenina “porcum” y las griegas “choeron” como signo de nubilidad.


Hay muchas curiosidades sobre el cerdo que Charo ha recogido en un artículo en De Re Coquinaria cuya lectura os recomiendo.



ACTUALIZACIÓN 26-I-2011

Desde el Hortus Hesperidum agradecemos mucho a la profesora Sandra Ramos que haya compartido en la red su artículo sobre el lenguaje del Testamentum Porcelli, de esta manera podemos entender muy bien el juego de de palabras y sus connotaciones eróticas.
Este es el enlace al artículo y a su blog S.A.L. Scriptorium Academicum Latinum


Plurimas gratias, Sandra!!



Imágenes: mosaico de los Museos Vaticanos y molde de un cerdo encontrado en Villa Regina, Boscoreale. Museo de Boscoreale

dilluns, 17 de gener de 2011

KRONIA

En Grecia encontramos unas fiestas llamadas Kronia, dedicadas al dios Kronos, como dios de la cosecha, asociado a Rea. Aunque originalmente este festival se celebró sólo en algunos lugares como Samos, Colofón y algunas islas y ciudades vecinas, pronto pasaría de allí a la región del Ática, donde debía celebrarse cerca del Olympeion, lugar en el que se encontraba el santuario de estos dioses. Eran unas fiestas populares, agrarias, de gran antigüedad, en las que se ofrecían sacrificios solemnes y banquetes (Macrobio, Saturnalia I.7 y I. 10.22.), siendo éstos lo más original de ellas, pues los amos cambiaban sus lugares con los esclavos. Situación que aparecía también en otras fiestas griegas como las Peloria de Tesalia o las Pitoigia de las Antesterias

Teniendo en cuenta su carácter agrario y que se celebraban el 12 de Hecatombeón (antiguo Kronion) han sido vistas como unas fiestas de fin de cosecha en las que Kronos aparecería como el dios que hace morir el trigo. Para otros serían como un símbolo de la hoz de los segadores con la que Kronos había mutilado a su padre Urano cuya sangre había hecho fecunda la tierra. Con posterioridad, para otros serían una conmemoración de la Edad de Oro, descrita por Hesíodo. Finalmente, como un Festival de Año Nuevo, por cuanto se trataba también de un ritual de inversión de roles, como las Saturnalia romanas, y se celebraban en el mes que iniciaba el año en el calendario ateniense.

Tenían un origen muy antiguo, pues se consideraba que habían sido instituidas por Cécrope, uno de los reyes míticos del Ática. Según Louis Couve (Dictionnaire des antiquités grecques et romanes, pág. 870 y ss. París, 1911), teniendo presente que Kronos es un dios que pertenece al mismo ciclo mítico que los héroes gigantes Péloros y Géraistos, sus fiestas nos llevan a los tiempos primeros en que lo popular estaba unido a lo agrario, es decir, eran fiestas propias de la gente del pueblo hechas bajo el patrocinio de sus propias divinidades.

En Roma, el dios más explícitamente identificado con Kronos era Saturno y las Saturnalia, el festival celebrado en su honor, se identifican claramente con las Kronia de la Atenas clásica. La mayor diferencia entre ellas sería la fecha de celebración, pues unas caían en el momento de la recolección de los frutos, julio-agosto, coincidiendo, como hemos dicho, con el año nuevo ateniense, mientras que las otras se celebraban en diciembre, justo cuando terminaba el año para los romanos. Unas y otras beben de la tradición oriental: las griegas directamente, las romanas a través de las griegas. En el caso de Grecia, no nos es posible conocer los detalles relativos a la fecha de transmisión de estos rituales, pero parece razonable pensar que fuese a lo largo del siglo VII, cuando Lydia amplió su territorio hasta las fronteras del norte de Siria y, por tanto, pudo entrar en contacto con esa área jonia (H.W. Parke, Festivales de los Atenienses, Londres, 1977, pág. 29-30)

Por otra parte, J.G. Frazer (The Golden Bough. A study in magic and religion, Londres, 1911-1915. P. VI pág. 306 y ss. Y 407 y ss.), recuerda que en Babilonia se celebraban anualmente las Sacaea y las relaciona con las Saturnalia por lo que hace a la elección del rex saturnalicius, aunque también con otras prácticas como las que se daban en el templo de Diana Nemorensis, donde todo estaba bajo el poder del sacerdote-rey, personaje que debía ser sustituido por aquél que lo matase:

«Si los augurios indicaban que era inminente una desgracia nacional o que su rey estaba amenazado por el peligro, aquél se encontraba en un dilema; quizá el rey había servido mal a los dioses, por lo que su continuación en el cargo ponía en peligro el bienestar del estado, y por otro lado, también era posible que los dioses quisiesen que el pueblo protegiera a su siervo elegido; por falta de pruebas de que hubiera rescindido su decreto de elección, el pueblo no se atrevía a destituirlo» (H. Frankfort, Reyes y Dioses, Madrid, 1976, pág. 284)

La solución que se encontró para resolver esta situación fue la de instalar durante un tiempo limitado una persona u objeto que lo sustituyese. No puede olvidarse que el rey en Mesopotamia jugaba un papel esencial puesto que su tarea era la de permanecer y continuar para que tras el desorden volviese a brillar la armonía de la naturaleza. El rey era la figura esencial en el gran rito de la renovación de la vida que se celebraba en el llamado Festival del Año Nuevo y en el que, tras purificarse en el Día de Expiación en el quinto de Nisan, era humillado para después volver a ocupar su lugar en aquella sociedad. Esta sustitución del rey tenía siempre el carácter de protección y el rey sustituto, que gobernaba durante un tiempo determinado, era asesinado al final para, así, acabar con los peligros y desgracias que amenazaban al rey verdadero. Ahora bien, la sustitución era completa, teniendo, incluso, derecho el sustituto a gozar de las concubinas del rey, lo que indica que no se trataba de un juego o de un ritual más o menos figurado, dado el carácter cerrado de este patrimonio de un déspota oriental. En las fiestas Sacaea de Babilonia se ponía en libertad a un preso que pasaba a ocupar el lugar del rey y que, al final, era sacrificado. Por otro lado, en todas las casas era el esclavo elegido el que disponía lo que se debía hacer en el orden doméstico (S. Langdon, The Babylonian and Persian Sacaea, en Journal of the Royal Asiatic Society of Great Britain and Ireland, London, 1924, pág. 65 y ss.)

La acción de sustitución la encontramos en las Saturnalia romanas, pero reducida al nivel de un juego y rito festivo, y en las kronia griegas, pero de forma tangencial por aparecer en algunos lugares como Creta, Rodas… donde se inmolaban víctimas humanas escogidas entre los criminales condenados a muerte (Macrobio, Saturnalia I 7-15; Porfirio De abst. II 54)

diumenge, 9 de gener de 2011

Invierno 2011. Calendario Segunda Evaluación



Iniciamos de nuevo el ritmo normal de actividad tras las vacaciones de Navidad con lo que ya es habitual al principio de cada trimestre:

  • Además os queremos comentar que entre estos materiales figura también, como novedad, el enlace a un calendario público de gmail que es una agenda clásica con los principales acontecimientos del mundo grecolatino y otro enlace a nuestro calendario de las feriae romanae graecaeque.

Por si os gusta más otro tipo de calendario más pequeño, mirad estas páginas en las que encontraréis:




Deseamos que os sean útiles.

Plurimam salutem!!